Acoso universitario

El machismo en la sociedad Argentina está instaurado desde hace años y, si bien parte de la población ha logrado unirse para que esto se revierta, hay una situación de violencia de género que sigue afectando a miles de mujeres y no está en boca de nadie.

En 2012, una investigación realizada para el libro Trabajar en la universidad (des)igualdades de género por transformar, de las investigadoras Maite Rodigou Nocetti, Paola Blanes, Jacinta Burijovich y Alejandra Domínguez, dio a conocer por primera vez datos exactos sobre acoso sexual en la Universidad Nacional de Córdoba. Según el informe, el 15% de los 711 docentes encuestados conoce algún caso de acoso sexual dentro de la universidad, y el 75% de estos casos se dio entre alumnos y profesores.

Este informe causó durante algunas semanas de ese año varias notas periodísticas que se preguntaban y planteaban cuán seguro es el ámbito educativo para las mujeres. Un año más tarde, la Universidad Nacional del Comahue, en Río Negro, exoneró a un docente denunciado por abuso del poder y maltrato sexista, gracias a una petición firmada por los miembros de la comunidad universitaria. Pero después de esto el tema volvió a desaparecer de la agenda, y no se presentaron nuevos datos.

Es sabido mediante el “boca en boca” de los estudiantes que el acoso sexual en la universidad no solo existe sino que sucede seguido. ¿Por qué en los cinco años transcurridos desde la primera investigación no se ha realizado otra? O, peor aún, ¿por qué las universidades no son capaces de juzgarse a sí mismas por el bien de sus alumnos? Son las instituciones las que, en principio, deberían encargarse de saber qué es lo que sucede dentro de sus paredes y con esa información, buscar la mejor forma de darle a sus estudiantes un espacio en el que se puedan sentir seguros.

Si bien el acoso sexual se puede dar también entre estudiantes, debemos concentrarnos principalmente en el que sucede entre profesores y alumnos, porque de por medio existe una relación de poder. Una estudiante es mucho más vulnerable cuando el acoso viene por parte de un superior, de quien elige su nota al final del año y tiene en manos el destino de su carrera. Y además quién debe estar presente si sucede algo que pueda perjudicarla. En estos casos, es muy normal que las víctimas no quieran denunciar el acoso por miedo a que eso de alguna forma repercuta en sus estudios. Y por otro lado, si deciden denunciar, comienzan a surgir las dudas respecto a dónde realizar la denuncia y a qué autoridad recurrir.

Por esta razón, es muy importante que haya un accionar que proteja a las víctimas. En 2015, las universidades de La Plata y Buenos Aires aprobaron la creación de un protocolo contra la violencia de género. Sin embargo, entre los alumnos no está difundido, por lo que ante una situación de acoso siguen surgiendo dudas sobre cómo actuar. Por otra parte, apenas a fines del año pasado se comenzaron a crear las diferentes oficinas encargadas de llevar a cabo el protocolo. Es un proceso lento y también silencioso, y la falta de difusión acerca del tema hace que sus consecuencias sean subestimadas.

Hay una razón por la que estas situaciones se conocen solo por el “boca en boca” y es que las autoridades son quienes las acallan. Cuando hay un caso de acoso sexual entre un profesor y una estudiante, las autoridades le piden a los involucrados que “mantengan eso en silencio”. Si bien esto sirve para resguardar la identidad de la víctima, también oculta al victimario. Es así que los casos no se conocen mas que en el interior del claustro docente o por las autoridades encargadas de llevar a cabo una sanción, si la hay. Esto es lo que causa que se cree la sensación de que no existe el acoso sexual en el ambiente universitario y, por ende, que los estudiantes no sepan cómo actuar si algo así les sucede.

Es necesario recordar que el acoso sexual en el ámbito educativo y con una relación de poder de por medio puede generar que estudiantes dejen la materia y, en casos extremos, la carrera; además de que la víctima se sienta humillada, avergonzada, acorralada por la situación y con temor de que pueda ocurrir algo peor. La lucha contra la violencia machista continúa y debe estar presente también en las universidades, para que poco a poco el acoso desaparezca. Mientras esto sucede, es importante que la universidad se encargue de difundir y poner en práctica los protocolos que tiempo atrás creó.

Imagen de: Comunicar Igualdad

Fuentes:

http://www.comunicarigualdad.com.ar/un-tema-todavia-tabu-el-acoso-sexual-en-las-universidades/

http://distintaslatitudes.net/violencia-sexual-universidades-america-latina

http://www.lanueva.com/la-region/889566/revelan-casos-de-supuesto-abuso-sexual-y-laboral-en-la-universidad-de-la-pampa.html

https://www.clarin.com/sociedad/Revelaron-casos-acoso-sexual-universidad_0_S1rdFBHhPme.html

http://www.infobae.com/2015/06/17/1735952-como-es-el-protocolo-la-uba-contra-la-violencia-genero/

http://www.elliberal.com.ar/noticia/37782/alarmante-informe-sobre-acoso-sexual-universidad-nacional-cordoba

 

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