Marina Mariasch: “El feminismo es una manera de pensar el mundo”

En nuestro país, estamos asistiendo a un hecho histórico desde hace ya algunos años: la militancia activa desde movimientos de mujeres en busca de la reivindicación de los derechos de la mujer y su empoderamiento, a partir de movilizaciones masivas como las de Ni Una Menos.

A ello debemos la visibilización de la problemática de la violencia machista, una construcción cultural que nos toca afrontar todos los días y que tiene que ver con una concepción a partir de la cual se considera superior al varón por sobre la mujer, ya sea biológica o intelectualmente; cuestión que se traslada a distintos planos de nuestra realidad: sociales, económicos, políticos.

Tanto es así que, por ejemplo, los asesinatos de mujeres que durante mucho tiempo fueron denominados “crímenes pasionales” por los medios hegemónicos, fueron resignificados y rebautizados, dándoles el valor que realmente les corresponde: se trata de femicidios.

También hay aspectos que atrasan. Se modifica la manera de presentar los asesinatos de mujeres pero, por mencionar un ejemplo, el rol de la mujer en la radio y la televisión sigue siendo de acompañamiento de la figura masculina en la mayoría de los casos.

De todos modos, hay avances. Desde el cuestionamiento meramente nominal hacia adelante, se puede hacer mucho más para deconstruir nuestra cultura y sociedad, y volver a armarlas.

Hablamos con Marina Mariasch, escritora e integrante del colectivo Ni Una Menos, quien trabaja y lucha hace tiempo en materia de género y derechos humanos para las mujeres. Desenmascaramos algunos mitos y ahondamos en varios conceptos que merecen ser resignificados.

¿Qué es para vos el feminismo?

Marina: Ser feminista es tener conciencia de lo que significa ser mujer en este mundo y luchar colectivamente por nuestra autonomía, por la libertad de decidir sobre nuestros cuerpos, por la equidad, por la justicia social y la igualdad de oportunidades. Creo en un feminismo popular, más allá de los sexos y las identidades sexuales; un feminismo solidario con fuerza y valor propios.

¿Desde dónde luchás?

M: Lucho desde el colectivo Ni Una Menos, pero también desde mis espacios de trabajo, mis relaciones afectivas y familiares, la literatura. Porque el feminismo no es una actuación, sino un modo de estar en el mundo.

Marina
Fuente: Archivo de la entrevistada

¿Cómo evaluás la densidad y el tratamiento mediático con el que se abordan los femicidios?

M: Creo que en los últimos años los femicidios tienen más espacio en los medios. Sin embargo, esto debe ser acompañado de políticas de Estado concretas que aborden seriamente la problemática. Además, los medios, muchísimas veces, siguen cayendo en revictimizaciones, poniendo la culpa sobre la víctima, señalando cómo estaba vestida o distintos aspectos de su vida, como si eso fuera de algún modo atenuante de que la hayan matado.

“Creo en un feminismo popular, más allá de los sexos y las identidades sexuales; un feminismo solidario con fuerza y valor propios”.

¿Qué cambios creés que son necesarios, a nivel políticas de Estado y a nivel cultural y educativo?

M: Que las políticas de educación en temas de género empiecen en los eslabones más bajos, bien temprano. Una de las consignas que llevamos a las marchas desde el primer Ni Una Menos es que el Estado es responsable: de los femicidios, de la falta de justicia, de la mala aplicación de las leyes que tenemos que, en muchos casos y aun con sus bemoles, no están mal. El movimiento de mujeres y las mujeres en general pudimos demostrar que muchas veces, en nuestra autonomía y autogestión, nos agenciamos mejor que cuando esperamos la actuación del Estado. Por ejemplo, cuando Nancy, una vecina del Bajo Flores, embarazada y todo, descubrió y corrió con unas compañeras a [Darío] Badaracco, el asesino de Araceli Fulles.

Puntualmente, ¿qué acciones se deberían llevar a cabo desde el Estado?

M: Es importante que los organismos del Estado generen políticas que ayuden a prevenir la violencia contra las mujeres y aborden esta problemática. En ese sentido, desde Ni Una Menos reclamamos la implementación de la Ley de Educación Sexual Integral y sus materiales, un programa que ha sido desmantelado. Últimamente, venimos observando el recorte en los presupuestos de los programas de género, políticas que apuntan a lo asistencial en el mejor de los casos o, directamente, al punitivismo que, estamos convencidas, no es el camino hacia el fin del machismo estructural.

“Desde Ni Una Menos reclamamos la implementación de la Ley de Educación Sexual Integral y sus materiales, un programa que ha sido desmantelado”.

¿Por qué es tan importante erradicar los cimientos machistas construidos desde la niñez y de qué manera los padres (y cualquier círculo de socialización primaria) pueden lograrlo?

M: Creo que, por empezar, hay que poder desarmar los roles de género, que son construcciones. Nosotros nacemos con un sexo biológico y todo lo demás son construcciones que se le adjudican a las personas. Se supone que las mujeres debemos ser suaves, amables, hacendosas y demás, y que el varón tiene que ser fuerte, corajudo, valiente, etcétera. Esas son construcciones de género que tienen que ir desarmándose, porque eso también incluye que la mujer se dedique a las tareas domésticas y que el varón tenga asignadas otras tareas. Educar desde la primera infancia supone que esos roles se puedan desarmar y que cada persona, más allá de su sexo biológico y su identidad elegida, pueda hacer de su cuerpo y de su vida lo que tenga ganas, en una sociedad que sea equitativa para todxs.

¿Qué consecuencias creés que tiene el hecho de reunirnos y marchar con la consigna Ni Una Menos todos los 3 de junio, desde el 2015? ¿Cómo te preparás para el próximo #3J?

M: Ni Una Menos surge como un reclamo rotundo frente a los femicidios. Sabemos que el femicidio es sólo un extremo en una trama de violencias que se genera en todas las capas sociales. Por eso, este 3 de junio, si bien las demandas básicas siguen siendo lamentablemente las mismas -porque no tuvimos respuesta frente a las del primer Ni Una Menos en 2015-, esta vez nuestros reclamos se organizan en tres ejes: el de las violencias, sí, que es el que venimos trabajando desde la primera marcha, pero también el de la represión y la criminalización de nuestros cuerpos, y el de la precarización económica y laboral que estamos viviendo. Decimos basta de violencia machista, basta de violencia estatal. •

Te invitamos a seguir al colectivo Ni Una Menos en las redes.

En Twitter: @ColectivoNUM

En Facebook: NiUnaMenos

También podés seguir a Marina en su cuenta personal: @purasensacion

Fuente imagen destacada: Archivo de la entrevistada

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s