Dos marchas y un estado ausente.

 

Bariloche en junio no es un territorio amigable para manifestaciones populares. La hostilidad de la nieve y las bajas temperaturas durante la jornada nacional del Ni Una Menos hicieron creer que de existir un dios es hombre y machista. Cualquier parecido con el mitológico Zeus macho y patriarca no es coincidencia.

Dadas las condiciones climáticas varias agrupaciones que habían organizado la marcha mediante reuniones semanales para debatir cuestiones tanto ideológicas como meramente pragmáticas decidieron posponer la movilización. Pese a los aletargados debates que se generaron no se supo contemplar la cuestión climática y eso confirmo los desencuentros de siempre.
Hubo marcha el 3 de junio, sí, fueron alrededor de 20 personas que marcharon cerca de 15 cuadras bajo la nieve anteponiendo la fuerza que otorga lo simbólico de una que logró unir a sectores que no se encontrarían en ningún otro espacio. Hubo otra marcha, sí, el Lunes 5 de junio se realizo la marcha de la mayor parte de organizaciones de Bariloche y fueron cerca de 350 personas que hicieron exactamente el mismo recorrido que sus antecesor@s que priorizaron la convocatoria  y la amplitud en la concurrencia. Pese a todo ambos espacios no lograron compartir ese espacio del que hablaba antes, esas 15 cuadras que bajan por al ciudad.
Más allá de aspectos de la coyuntura local, como que en Bariloche al momento de ir a denunciar un caso de violencia de genero se utiliza a la ley de violencia familiar como marco legal, estos desencuentros se explican mejor pensándolos dentro de un movimiento que ha crecido exponencialmente durante sus 3 años de vida y que ahora comienza mostrar grietas. Grietas que no necesariamente son defectos sino que son parte de un segundo momento luego del fervor, el enojo y el dolor que nos unieron antes.
Luego de tres años de la primer macha se sigue manteniendo a viva voz el “vivas nos queremos” pero comienzan a imponerse determinados interrogantes como quiénes integran ese nosotras, luego de asegurar nuestra supervivencia cómo deseamos que sea nuestra existencia, qué es la violencia y si existe este nosotras quiénes son ell@s. Todo esto sumado a que el colectivo Ni Una Menos no ha logrado detener la violencia machista sino que la cantidad de femicidios registrados ha aumentado en los últimos dos años ni se han podido lograr conquistas concretas como el derecho al aborto legal, entre otros. Estos aspectos pueden ser una invitación a  replantearnos cuales son las formas de acción mas eficientes para poder marchar hacia un futuro que sea feminista, de una vez por todas. Marchar dos veces, marchar una, no marchar….el debate sigue abierto.

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