Los fallos ejemplares no nacieron de un repollo

El hecho de que Fernando Farré, femicida de su ex mujer, Claudia Schaefer, haya recibido cadena perpetua tras la decisión unánime en un juicio por jurados, demuestra que la militancia y la lucha de los movimientos de mujeres tienen consecuencias concretas sobre la sociedad.

La defensa, conformada por Adrián Tenca y María Inés Bergamini Urquiza, fue la que, en principio, solicitó que el juicio se realizara por jurados. Sobre este punto volveremos más tarde pero, en primer lugar, ¿qué es un juicio por jurados? Es un procedimiento que se realiza mediante la elección de un grupo de vecinxs del lugar del hecho, completamente ajenxs al mundo jurídico, imparciales, que deciden si el hecho que se juzga realmente existió; y si el acusado de haber cometido ese hecho es culpable o no.

Los ciudadanxs elegidos no deben ser conocidos de la víctima ni del imputado, ni tener alguna cercanía con el caso, o manifestarse en contra del sistema de justicia. Quedan excluidos los funcionarios públicos, quienes trabajan en el Poder Judicial, abogados, e integrantes de fuerzas de seguridad.

Al mismo tiempo, el proceso estaba a cargo de un único juez y quien salió sorteado fue Esteban Andrejín, del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 2 de San Isidro.

En este caso, fueron escogidas 46 personas del Departamento Judicial del mismo partido, quienes tenían entre 24 y 65 años. De esa preselección, fueron confirmados 18 como jurados para el caso, 12 de los cuales actuaron como titulares, y 6 como suplentes. Todos debieron estar en las 7 audiencias que duró el juicio oral contra Farré.

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Las fiscales Carolina Carballido Calatayud y Laura Zyseskind llevaron adelante la acusación contra Farré. Fuente: Infobae

Es importante mencionar que Argentina es el único país en el que existe una cláusula de paridad para que los grupos de jurados estén compuestos por 6 hombres y 6 mujeres. Si bien podemos discutir que no hay profundización en la representación de géneros en ese conjunto, no podemos dejar de destacar que es un aspecto que contempla la equidad dentro del ámbito judicial.

Resulta significativo hacer una observación. La defensa de Farré preguntó en la audiencia de selección si algunx tenía una posición tomada sobre Ni Una Menos, para revocar a aquellxs que simpatizaran. Sí, dejar afuera a lxs que repudien la violencia machista. Entonces, dos personas fueron descartadas y reemplazadas por otras “más neutrales”.

Por otro lado, como ya se indicó anteriormente, la defensa del femicida requirió este tipo de juicio. Reflexionar acerca del por qué de la estrategia y cómo resultó puede ser un ejercicio útil para tratar de entender la trascendencia de la sentencia final.

Para que saliera la condena a perpetua del acusado, la decisión debía ser unánime, es decir que si tan sólo uno de los jurados dudaba ante las afirmaciones de la acusación, era suficiente para evitar la pena máxima.

También, Farré, en un intento por apelar a la emotividad del grupo que lo juzgaría, leyó una carta a sus hijos. “Daría mi vida, la cambiaría en un segundo, por irme yo y que ustedes estén con su madre, creciendo como debería ser. Pero acá estoy, y tengo que seguir por ustedes. Me duele seguir viviendo. Pero si yo no estoy, quizás sería peor aún para ustedes y no se lo merecen”.

Ninguno de estos intentos funcionó ante las 12 personas. Tampoco el de plantearlo como inimputable o bajo emoción violenta al apuñalar a Schaefer 74 veces. Ni mencionar el argumento de una supuesta infidelidad de la víctima. Estas justificaciones, que hace poco tiempo operaban sobre la opinión de muchxs, fueron cuestionadas (fundamentalmente, por movimientos feministas) de tal manera que dejaron de ser válidas. La posición de los jurados fue rotunda, no se conmovieron frente al femicida. Debatieron 90 minutos antes de confirmar que Farré era culpable mediante el voto unánime.

Es ineludible que la sociedad está alerta, que hay preocupación por esta problemática de género, que ya no se pasa por alto, que se nombra como lo que realmente es. La reacción grupal habla de una reconstrucción de valores en nuestro país, del ruido que generaron y generan las movilizaciones, las representaciones en la vía pública, la difusión, la visibilización y el repudio general surgido desde el Ni Una Menos. Ese pequeño grupo que representaba a la sociedad fue, en efecto, el reflejo de aquello por lo que muchxs luchamos. Sólo faltaría que el Estado y la justicia actuaran de manera acorde.

En sintonía con esto, conviene citar el señalamiento de Aldana Romano, politóloga y directora del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales, en diálogo con el diario Página 12: “El jurado dio un mensaje contundente: reconoció la figura del femicidio, cuando todavía muchos jueces profesionales no la reconocen ni la aplican en el país”.

¿Violento de la noche a la mañana?

En su requerimiento de elevación a juicio, la fiscal Carolina Carballido Calatayud argumentó que Farré “planificó” el “brutal ataque” y que ejecutó un femicidio “de manual” en lo que fue una historia con “violencia, celos, ira, revancha y egoísmo”.

El 21 de agosto de 2015, Claudia Schaefer había ido junto a su abogado a la casa de fin de semana que el matrimonio alquilaba en el country de Pilar para retirar sus pertenencias, en el marco del divorcio que habían iniciado. Según la fiscalía, Farré encerró a la mujer en el vestidor y la asesinó con dos cuchillos retirados previamente de la cocina.

Sin embargo, no se trata de un acto aislado, salido de contexto. Los testigos que presentaron la querella y la fiscalía detallaron varios episodios de violencia en los años previos al crimen. Vecinos que la vieron llorando o golpeada reiteradas veces. Incluso uno de ellos, Gabriel Calfat, le aconsejó que hiciera la denuncia, a lo que ella respondió: “Tengo miedo que me mate”.

Tres semanas antes del femicidio, Claudia Schaefer había denunciado a Fernando Farré por violencia de género en la Corte Suprema. Relató que era una situación que venía de muchos años, e incluyó un episodio en el que la golpeó con furia delante de sus 3 hijos. Por esa denuncia, se dictó una orden de restricción perimetral de 300 metros, que no fue renovada. Así fue que pudieron coordinar el encuentro del 21 de agosto en la casa del country, día en que la mató.


Fuentes:

Asociación Argentina de Juicio por Jurados

Infobae: “Cómo estaba compuesto el jurado que condenó a Fernando Farré”

Big Bang News: “‘Perdón y los quiero’: la cínica carta de Farré a sus hijos leída entre lágrimas”

La Nación: “Fernando Farré, el empresario que mató a su esposa, enfrentará un juicio por jurados”

Clarín: “Crimen del country: 10 claves del juicio que condenó a Fernando Farré”

Imagen destacada:

Fernando Farré junto a su defensa. Fuente: El Intransigente

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