La impunidad lleva el apellido Noble

A sus 92 años, falleció la controversial empresaria Ernestina Herrera de Noble, principal accionista del Grupo Clarín y directora del diario.

Ernestina Herrera de Noble nació un 7 de junio de 1925 en la Ciudad de Buenos Aires. Durante los años ’50, conoció a Roberto Noble, periodista, político y empresario fundador del Diario Clarín, con quien contrajo matrimonio en el año 1967.

En 1969, tras el fallecimiento de su esposo, asumió la dirección del Diario Clarín, del cual también se convirtió en dueña tras una batalla legal con Guadalupe Noble, hija del anterior matrimonio de su marido y heredera del difunto. Durante su dirección, el diario se convirtió en el más vendido del país.

Clarín comenzó un proceso de expansión que lo consolidaría como el mayor grupo de medios  latinoamericano, adquiriendo otros medios de comunicación, como Radio Mitre, Canal 13 y la proveedora de cable Multicanal. En 1999, se consolidó formalmente el Grupo Clarín S.A, del cual Herrera de Noble era una de las mayores accionistas.

Herrera de Noble presidió la Fundación Noble, creada en el año 1966, cuyo principal objetivo es contribuir a la tarea realizada por instituciones educativas. Fue miembro del Instituto de Prensa Internacional y la Asociación Mundial de Periódicos, y desde 1997 fue parte del Comité Consultivo de la UNESCO para la Libertad de Prensa. En el año 1995, se convirtió en la primera editora en recibir el Premio al Logro Editorial de la Federación Internacional de Editores de Diarios.

 

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Herrera de Noble y su relación con la Dictadura Militar

La empresaria estuvo involucrada en dos causas judiciales que cuestionaban su accionar durante el gobierno de facto iniciado en 1976.

Una de ellas hacía referencia a la compra de Papel Prensa S.A por parte de los diarios Clarín, La Nación y La Razón en el año 1976.

Papel Prensa fue fundada en el año 1971, con el objetivo de instalar fábricas que produjeran papel prensa dentro del país. En 1973, gran parte sus acciones fueron adquiridas por David Graiver, empresario y banquero argentino. Luego de su muerte en el año 1976 en un accidente aéreo en Mexico, su viuda, Lidia Papaleo, comenzó a recibir amenazas ligadas a la venta de la empresa. Fue entonces, cuando retornó al país con su hija y junto con otros miembros del Grupo Graiver, que concretó la venta de sus acciones, la noche del 2 de noviembre de 1976, en las oficinas del diario La Nación.

En marzo de 1977, Papaleo, junto con parte de la familia Graiver y otros integrantes del Grupo Graiver, fueron detenidos de manera ilegal por la dictadura cívico-militar y llevados al centro clandestino de detención conocido como “El pozo de Banfield“. Algunos medios comenzaron a relacionar estas detenciones con la organización Montoneros, adjudicándole al difunto David Graiver la administración clandestina del dinero que la organización había obtenido tras el secuestro de Jorge Born y que habría sido utilizado para comprar las acciones de Papel Prensa en 1973.

En el año 2010, comenzó un debate sobre lo que realmente había ocurrido en la compra de Papel Prensa. El diario Tiempo Argentino publicó una carta de Lidia Papaleo, donde decía haber sido amenazada por Hector Magnetto (CEO de Clarín) para firmar los papeles de la venta, y declaraba que el Diario Clarín, junto con La Nación y con complicidad de la Junta Militar, la había despojado de esas acciones.

En agosto de 2010, la entonces presidente Cristina Fernandez de Kirchner presentó un documento titulado “Papel Prensa: La verdad”, donde, basándose en los testimonios de Papaleo y otros miembros del Grupo Graiver, daba cuenta del entramado detrás de la venta de las acciones. Tras presentar este documento, se inició una investigación sobre los delitos de lesa humanidad que rodeaban toda la transacción y, en 2015, luego de que la causa fuera demorada por distintos jueces, el fiscal Gomez Barbella llamó a indagatoria a Magnetto, Herrera de Noble y Bartolomé Mitre (director de La Nación) por delitos de lesa humanidad y extorsión. Sin embargo, todos fueron sobreseídos de la causa por el juez Ercolini, para quien las detenciones no presentaban conexión lógica con la firma de la venta de Papel Prensa.

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Herrera de Noble, junto a Videla, Mitre y Magnetto el día de la inauguración de la planta de Papel Prensa.

La otra causa que llevó a Herrera de Noble a la justicia fue la denuncia por la presunta apropiación de sus hijos.

En el año 1976, Herrera de Noble solicitó al Juzgado de Menores N° 1 de San Isidro la adopción de una niña que había sido dejada en la puerta de su casa. Meses más tarde, solicitaría la adopción de un niño que había sido dejado en el juzgado ese mismo día por una mujer que dijo ser madre soltera.

En el año 2001, se realizó una denuncia por parte de Abuelas de Plaza de Mayo y de las familias Lanuscou-Miranda y García-Gualdero, quienes suponían que Marcela y Felipe Herrera Noble, podían ser hijos de desaparecidos.

Las partes querellantes sostenían que los expedientes de ambas adopciones contenían irregularidades, y las versiones que Herrera de Noble daba sobre cómo había dado con sus hijos no parecían poder sostenerse. En el caso del hallazgo de Marcela, Herrera de Noble había presentado como testigos a una supuesta vecina y al cuidador de su finca. Posteriormente, se comprobó que la testigo no era su vecina y el cuidador era chofer de la familia Noble. Por su parte, en el caso de Felipe, la supuesta madre del niño jamás fue hallada.

En 2002, el juez Norberto Marquevich ordenó su detención, pero poco tiempo después fue excarcelada y el juez fue desplazado de la causa.

La investigación fue retomada en el año 2010, a cargo de la jueza Sandra Arroyo Salgado, quien ordenó que Marcela y Felipe entregaran muestras de ADN para cotejarlas con las del Banco Nacional de Datos Genéticos y así comprobar si eran efectivamente hijos de desaparecidos. Ante la negativa de estos, Arroyo Salgado dispuso obtener el material a partir de las prendas que vestían los hermanos, lo cual se llevó a cabo en su domicilio, junto con secretarios del juzgado, medicos del BNDG y del Cuerpo Médico Forense, policías y testigos.

Las muestras se cotejaron en tres oportunidades: con los datos de las familias querellantes, con muestras de niños nacidos entre 1975 y 1976 y por último, con muestras de niños nacidos en 1977. El resultado fue el mismo en los tres procedimientos, y el BNDG declaró que los hermanos Herrera Noble no eran hijos de desaparecidos.

Finalmente, en enero de 2016, Herrera de Noble fue sobreseída de la causa.

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