Underwood 2019*

Ya sea como ella misma, o en la piel de Claire Underwood, la actriz Robin Wright busca tomar protagonismo y hacer visible la lucha por la igualdad.

*Contiene spoilers de House Of Cards.

La famosa actriz fue noticia el año pasado luego de que se diera a conocer la disputa que tuvo con los productores de House Of Cards, contra quienes tuvo que pelear para conseguir cobrar por su trabajo lo mismo que su coprotagonista, Kevin Spacey, a quien le pagaban U$S 500.000 por episodio, U$S 80.000 más que lo que ella cobraba.

Wright declaró en el portal Net-A-Porter que a ella le habían dicho que ambos ganaban lo mismo y les había creído; sin embargo, esto no era así.

Uno de los argumentos que usó para lograr ganar esta disputa fue la popularidad que su personaje había ganado a lo largo de las temporadas de la serie. Amenazó con abandonar el programa y hacer público el conflicto.

Claire y Francis [personaje que interpreta Kevin Spacey] son equivalentes en cuanto a su poder, su unión y en la trama. Puede que no tenga tantas escenas o lineas como Francis, pero Claire no necesita verbalizar tanto […] Ella se sienta detrás y lo dirige, pero son socios en un mismo plano.

Wright se ha declarado feminista y ha dicho que la gente necesita revisar el significado de la palabra: “Feminismo es simplemente igualdad”.

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Robin Wright, para EDIT.

En cuanto a la ficción, House of Cards, la serie que se estrenó en febrero de 2013 a través de Netflix, ya se encuentra en su quinta temporada y ha visto al personaje de Claire Underwood convertirse en una fuerte figura dentro de la Casa Blanca, dejando atrás su rol de “esposa de”.

En los comienzos, Claire Underwood vivía a la sombra de su marido Francis Underwood, un demócrata con hambre de poder dispuesto a todo por llegar a la Casa Blanca. Era directora de una ONG, la cual abandonó cuando su marido logró llegar a la vicepresidencia de los Estados Unidos, momento a partir del cual ella también comenzó a involucrarse cada vez más en la política.

Desde apoyar un proyecto de ley sobre agresiones sexuales, a ser embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Claire Underwood cobra protagonismo de forma muy sigilosa. Gran parte de esto se lo debe a Francis, quien estratégicamente la va acomodando en áreas de su interés para sacar provecho en alguna maniobra de su gobierno. Sin embargo, Claire sabe aprovechar las oportunidades para hacerse su propio lugar en el mundo de la política.

Claire también toma el control de su matrimonio, el cual se torna simplemente una puesta en escena para mantener la imagen de su esposo, mientras ella mantiene un romance con Tom Yates, un escritor a quien termina contratando para que le escriba los discursos como excusa para mantenerlo en la Casa Blanca sin levantar sospechas en el ojo público.

En la última temporada hasta la fecha, y luego de muchas muertes, mentiras, sobornos y otras tantas ilegalidades, Claire y Frank están luchando para ganar sus primeras elecciones. Con la fórmula Underwood-Underwood, harán lo imposible por llegar a lo más alto. Todas las maniobras que Frank usó en el pasado para llegar al poder lo están acechando, complicando su camino para, por fin, convertirse en presidente de los Estados Unidos por el voto popular. La estrategia para salir victoriosos de la situación es mantener a Claire alejada de todo, que conserve una figura limpia e inocente. Es entonces cuando ella decidirá sacar ventaja para mantener su posición en la Casa Blanca, con o sin Francis a su lado.

En esta temporada no solo la vemos a ella tomando el control en la política, sino que su personaje también comienza a apropiarse de uno de los gestos más significativos que tiene el personaje de Frank Underwood: hablarle a la cámara, a un público que observa y está presente incluso en los momentos más oscuros de la historia.

En este último tiempo, hubo un debate sobre el personaje de Claire Underwood: se discutía si era o no un modelo a seguir en cuanto al feminismo. En el portal Slate, la periodista Amanda Marcotte publicó un artículo al respecto, en donde habla sobre las exigencias que se le hacen a los personajes femeninos, sobre la tendencia que existe de creer que todos los personajes deben representar un modelo a seguir, mujeres empoderadas, mujeres que apoyen el feminismo, mujeres que estén del lado correcto.

Sí, me gusta el personaje de Claire Underwood, pero no porque crea que sea un modelo feminista a seguir. Me gusta por la misma razón que me gusta Don Draper, misógino mujeriego. O Macbeth, un traidor asesino. Estos personajes entretienen, y sus historias le permiten al público explorar varios temas e ideas, más allá de si nos están enseñando o no a ser buenas personas.

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Fuentes consultadas:
Net-A-Porter
Slate

Imagenes:
Edit/Net-A-Porter
Cinematic Shadows
The Muse

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