“Ni una piba menos”

Nadia desapareció por segunda vez el pasado 3 de agosto, justo cuando tenía que declarar en Cámara Gessel. En ese momento, se encontraba bajo la tutela de un hogar de la Ciudad de Buenos Aires. Dijeron que se escapó. Sus docentes escribieron una carta abierta y exigieron justicia no sólo por ella, sino por muchas. El miércoles pasado, una marcha en el cruce de las avenidas Corrientes y Callao también reclamó justicia.  No sólo por ella, sino por muchas.

Ante el monstruo de la red de trata de blancas se erige una red de familias organizadas que busca desmantelarla, terminar con las desapariciones, los femicidios, y reclamar justicia por lxs que ya no están.

“Otra vez nos encontramos con la noticia más dolorosa. Nuestra alumna de 14 años, de 2do año del turno tarde, se encuentra nuevamente desaparecida.

Todos en la escuela habíamos comenzado las vacaciones de invierno con una sonrisa. Habíamos recuperado a Nadia. Nos enteramos de esa noticia el 12 de julio, después de buscarla junto a su mamá, amigos y organizaciones sociales del barrio durante 33 días.

Pero sabíamos que no podíamos quedarnos tranquilos, Nadia no es la única, todas las semanas nos llegan noticias de que desaparece alguna de nuestras pibas. Es una realidad que llegó para instalarse en las escuelas. Si contamos los casos denunciados sólo por la Red de Bajo Flores, donde participan docentes de la zona, durante 2016 y lo que va de 2017 hubo 22 casos de alumnas desaparecidas de las escuelas públicas que están en la zona de Lugano, Soldati, Bajo Flores, entre otros barrios de la zona sur”.

Así comienza la carta que escribieron  los docentes de la E. E. M. N° 1 DE 21 “René Favaloro” de Lugano, la escuela de Nadia.

Nadia Lizet Rojas apareció en Parque Patricios después de 32 días de no conocerse su paradero, cerca del ingreso a la línea H de subterráneo, con una bolsa de residuos en la mano. La menor de 14 años no volvió a su casa; fue llevada a un hogar de puertas abiertas que depende de la Dirección de la Mujer, un área del Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad de Buenos Aires. De ese mismo lugar volvió a desaparecer hace más de una semana.

La desaparición de Nadia se repite con el agravante de amenazas hacia su mamá Elena, las cuales hasta el momento no fueron investigadas, y de prohibiciones para la comunicación entre madre e hija. Todo sucede en el marco de la denuncia de la menor contra la red de trata con fines de explotación sexual que habría sido, según su relato, quienes la capturaron en su primera desaparición y, además, justo cuando ella se encontraba bajo la seguridad de un hogar del cual son responsables el juez Canicoba Corral y la ministra de Desarrollo Humano de la Ciudad, Guadalupe Tagliaferri.

No estamos todas

No estamos todas

La marcha que tuvo lugar el miércoles no fue sólo por Nadia, fue por todas las que no están:

–  Luna Ortiz, quien tenía 19 años cuando salió a buscar trabajo un viernes y no regresó. Al día siguiente apareció muerta, y la policía le dijo a sus familiares que fue por sobredosis. La misma policía que reprimió a sus familiares cuando exigieron justicia en Tigre.

“Fuimos a pedir justicia por Luna a todos lados. Hoy llegamos a la Ciudad con un corte porque cuando se trata de casos de familias pobres y sin recursos, los gobiernos no atienden nuestros reclamos, intentan ensuciar a la víctima como ocurrió con nuestra hija Luna y si buscan desanimarnos, no lo van a lograr”. 

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Georgina Díaz, quien fue hallada asesinada en el Delta del Tigre luego de estar desaparecida 13 días junto a su hijo de dos años, Thiago, de quien todavía no se sabe nada.

“Movilizamos en Tigre, vamos a todos lados y no logramos aún que el gobierno de la provincia hiciera caso a nuestro reclamo de que aparezca Thiago, quien estaba con mi hermana cuando fue asesinada”, señaló Víctor, hermano de Georgina.

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– Norma Cornejo, quien tenía 16 años cuando apareció ahorcada en el puente peatonal del Centro de Trasbordo del Km 29 en González Catán, el mismo día que fue inaugurado por el Presidente. La familia reclama justicia y el esclarecimiento del caso ya que sostienen que fue un femicidio llevado a cabo por el entonces novio de Norma.

“Mi hija no se suicidó, a mi hija la mataron. Él no tendría que estar libre, tendría que estar detenido”, sostuvo la madre de la joven (Matanza Digital, 19/7).

Las sospechas se agravan por la manera en que la justicia encaró la causa: a la madre le negaron renocer el cuerpo de su hija, alegando que debía esperar los resultados de la autopsia, la cual realizaron dos días después (miércoles 19). Luego, ese mismo día, durante el sepelio de la joven, su familia le notó golpes en el rostro y en las manos.

El Estado es responsable

Sí, es el responsable de cuidar a su población, de velar por sus derechos, por una vida digna. Y es el responsable cuando esto no sucede, cuando las cosas se hacen mal. Cuando sus intereses son otros.

Hoy se llevó a cabo otra marcha por otra desaparición, la de Santiago. Con los organismos de Derechos Humanos a la cabeza de esta lucha contra otro monstruo.

Si el Estado mira para otro lado, hay que hacerlo voltear la cabeza, para que escuche y haga algo. Esa es la responsabilidad de todxs.

“Por eso los docentes decimos que el gobierno es responsable y queremos una respuesta. La segunda desaparición de nuestra alumna es responsabilidad de Agustina Señorans, a cargo de la Dirección General de la Mujer, de quien depende el refugio en el que Nadia estaba alojada. También de Guadalupe Tagliaferri, Ministra de Desarrollo y Hábitat de la Ciudad, organismo donde está alojada esta Dirección. Además queremos que el Ministerio de Educación nos reciba para tratar esta temática.

Al mismo tiempo exigimos que la justicia se ponga al frente de la búsqueda para que Nadia aparezca. La causa está alojada en el Juzgado Federal N° 6 a cargo del juez Canicoba Corral y la denuncia por su nueva desaparición la tiene la Comisaría N° 38 de la Ciudad.

Por último, repudiamos la violencia ejercida por algunos medios de comunicación quienes revictimizan a Nadia divulgando rumores acerca de su condición actual, que no ayudan a la causa y no respetan que es menor de edad y tiene derecho a la privacidad.

Queremos que Nadia aparezca sana y salva. Sus docentes queremos volver a abrazarla.

Nuestras pibas no se pierden, las desaparecen. Ni una piba menos”.

Así finaliza la carta de los docentes de la “René Favaloro”.

Fuentes:

Izquierda diario

Página 12

Cosecha Roja

Prensa Obrera

RED de docentes, familias y Organizaciones del Bajo Flores

RED de docentes, familias y Organizaciones de Lugano

 

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