#Opinión: ¡Libertad al goce reprimido!

Terminó. Extasiado de placer, se tiró arriba tuyo. Vos arriba, él atrás, una pierna levantada, hicieron un breve repaso por el kamasutra. Vos seguirías media hora más porque no llegaste a tu punto máximo de placer pero, una vez más, sabes que no sucederá porque el momento ya pasó. Mientras tanto, te dedicas a disfrutar las veces en que llegan juntos y a no hacerle caso a esa frustración vaginal.

El 8 de agosto se celebró el Día Mundial del Orgasmo Femenino. Sin embargo, muchas mujeres no se sienten en condiciones de “festejar”, porque no se sienten consideradas al momento de tener una relación sexual con un hombre. ¿Hablamos de un dominio del pene o de una falta de empoderamiento de la vulva?

Desde que una mujer comienza a tener sexo absorbe ideas y consejos destinados, en primera medida, a cuidarse de no quedar embarazada ni contagiarse de alguna enfermedad y, después, a conocer en qué se basa el acto sexual en sí. Nunca, o en muy pocos casos, se le propone a la mujer que se explore ella misma para descubrir sus puntos de goce.

La masturbación y el orgasmo femenino son temas que, aún hoy, constituyen un tabú para la sociedad en la que habitamos. Además, siempre se sostuvo la idea de que el acto sexual termina con la eyaculación del hombre, dejando de lado lo que pueda suceder con la llegada al placer de la mujer.

Este predominio, acompañado de la opresión de la mujer frente a la sexualidad que impedía que se animase a decir qué le gustaba y qué no en su intimidad, hizo que el orgasmo femenino continúe todavía en las penumbras, siendo una piedra en el zapato para las parejas en las que una sola parte termina disfrutando al cien por cien.

En los últimos años, hubo una apertura de la sexualidad en las mujeres gracias a la cual se comenzó a instalar la importancia del placer vaginal al mismo nivel que el placer del hombre. Juguetes para usar de a dos, consoladores, vibradores, geles, etcétera. El mercado se expandió y puso en la mesa la necesidad de ver al clítoris como una parte sumamente importante para que la mujer disfrute.

Del otro lado, encontramos al hombre que no puede entender que su pene no alcance para que su pareja llegue al orgasmo y ve en cualquier aporte externo una invasión a su masculinidad antes que un estímulo más. Así, el colectivo femenino llegó a sentir una presión de tener que satisfacer los deseos del pene y dejar de lado lo propio como si fuera menor, como si existieran otras formas de llegar al placer que no implicaran el clítoris o como si no importara fingir un orgasmo.

El empoderamiento de la vagina está ganando terreno en un área en la que nunca debería haber quedado atrás. Cada vez más mujeres (y hombres) comprenden que no hay que esconder la masturbación femenina y que debe haber total libertad para decir, pedir, mostrar lo que les gusta o quieren para llegar plenas al orgasmo. El placer de una relación sexual significa que los protagonistas disfruten, cada uno a su tiempo, en un marco de respeto por los gustos y preferencias de cada uno.

¡Liberemos y gocemos sin presiones!

Fuente imagen

Male Ehul

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