Reflexiones sobre el Ser de la mujer

Los medios masivos de comunicación nos circundan de forma constante. Hay algunos receptores más amigos de la lectura, otros de la radio, o quienes simpatizan con la modernidad audiovisual. Todos, en mayor o menor medida, somos permeados por sus modos comunicacionales, queramos o no, sepamos o no, lo aceptemos o no. Las palabras elegidas para narrar denotan y connotan una multiplicidad de simbolismos.

¿Qué significa, entonces, Ser “la mujer de”?

Son incontables las veces que los medios masivos encargados de comunicar e informar sucesos se refieren a mujeres en calidad de “la mujer de” alguien más, en lugar de indicar su nombre o profesión. El plano básico de literalidad nos indica que decir que determinada persona es la mujer “de” alguien, la convierte en SU propiedad; y que por lo tanto, cada individuo hace con sus objetos y pertenencias lo que le plazca, aunque esto incluya maltratar, desechar, cambiar, matar.

La mujer fue históricamente presentada como un Ser para los otros: la madre de, la hija de, la esposa de. No como un ser completo e independiente, no como un Ser en sí mismo y para sí mismo. La mujer carga con el mandato social de la maternidad, y debe asimismo desarrollar los atributos de la feminidad: ser amable, dulce, paciente, tolerante, pasiva.

Hallamos ejemplos recientes en el tratamiento mediático del femicidio de Anahí Benítez: “Habló la mujer del profesor detenido por el crimen de Anahí Beníntez”, “Leonardo Agostino estaba con su mujer en el momento en que los efectivos de la Bonaerense lo detuvieron en su casa”, “En uno de los diarios íntimos de Anahí se halló cierta “obsesión” sobre este docente”, son algunas de las expresiones aparecidas en el informativo digital online minutouno.com ante la detención del exdocente de la adolescente asesinada.

Además, podemos observar el agraviante causado por el calificativo “obsesión” que se le impone a la víctima en relación al profesor, en lugar de aceptar que si hubo algún tipo de relación inapropiada entre alumna (menor de edad) y profesor, el desubicado es, por supuesto, el adulto irresponsable. Los medios masivos hegemónicos de comunicación siguen redactando y hablando con total liviandad sobre hechos sociales de gravedad y, sobre todo, reproduciendo los estereotipos de género de esta matriz patriarcal.

Mientras los trabajadores y los profesionales de los medios masivos de comunicación no se interioricen, no reflexionen sobre sus prácticas comunicacionales, ni tomen seminarios con perspectiva de género, seguiremos produciendo y reproduciendo estereotipos de género que asocian a las mujeres con propiedades de los hombres, mujeres como un Ser para los otros. Mientras se ponga el foco en la victima y no en el victimario, en una sociedad enferma que continua enseñando a las mujeres a temer, a los hombres a agredir, y a lxs comentaristas anónimxs de las redes sociales a criticar con saña y sin argumentos consistentes, el grito por Ni Una Menos continuará estremeciéndonos la piel.

Sheila Castagna

Fuentes:

http://www.minutouno.com/notas/1564444-hablo-la-mujer-del-profesor-detenido-el-crimen-anahi-benintez

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