CINE AR: los modelos hegemónicos en las representaciones de género

¿Cómo están representadas las mujeres en nuestro cine? ¿Cuánto –y cómo– aparecen? ¿Cuántas mujeres hay detrás de cámara? El cine argentino ¿es más desigual en términos de género que el resto del mundo?

A fines del año pasado, se presentaron los resultados de la investigación “Representaciones de Género en el Cine Argentino: un análisis de los personajes femeninos en las películas argentinas más vistas”, realizada por Un Pastiche – Género y Comunicación con la colaboración de Grow – Género y Trabajo.

Para dar cuenta de las distintas representaciones, se analizaron las 10 películas nacionales aptas para menores de 13 años más vistas en Argentina, estrenadas entre enero de 2010 y mayo de 2013. Entre ellas, podemos mencionar: “Un cuento chino”, “Igualita a mí”, “Atraco”, “Dos hermanos” y “Viudas”. Los resultados arrojaron las siguientes condiciones desfavorables para las féminas en nuestro cine:

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  • Las mujeres están subrepresentadas en la pantalla argentina: Sólo el 34,7% de los personajes en las películas evaluadas son femeninos y apenas el 20% de las películas tiene un reparto equilibrado en términos de género. Aunque el cine argentino ocupa una posición mejor a la media (es el 2° con mayor cantidad de personajes femeninos y el 5° en cantidad de protagonistas y coprotagonistas), está lejos de representar la realidad: las mujeres y las niñas conforman la mitad de la población mundial.
  • Hay muy pocas mujeres detrás de cámara: Argentina ocupa el 3° puesto global en cantidad de directoras (que constituyen un 10% del total), el 6° en porcentaje de guionistas mujeres (22%) y el 9° en cantidad de productoras (19,6%). Los números también parecen ser buenos respecto de la media, pero lo cierto es que por cada mujer detrás de cámara hay 4,3 varones. La diferencia es abismal.
  • Los personajes femeninos están mucho más objetivados sexualmente que los masculinos: En la muestra analizada, las mujeres aparecen 15 veces más que los varones vistiendo atuendos sexualmente atractivos y 3 veces más en desnudos parciales o totales. Asimismo, el 14% de los personajes femeninos recibe comentarios sobre su aspecto mientras que esto sólo le sucede al 2% de los personajes masculinos.
  • Las mujeres están subrepresentadas como fuerza laboral: Aunque en Argentina constituyen alrededor del 41% de todas las personas ocupadas, las mujeres ocupan menos del 25% de la fuerza laboral que aparece en pantalla. A su vez, predominan los estereotipos laborales de género: ellas no representan papeles como políticas o como empleadas de seguridad, pero sí aparecen como cocineras, prostitutas, empleadas domésticas o peluqueras.
  • Las mujeres interpretan el doble de personajes en el rol de cuidado que los varones: De los personajes con diálogo, el 23,6% de las mujeres están representadas como madres contra el 11,4% de los varones. Es decir, es dos veces más probable que un personaje femenino sea representado como madre que un personaje masculino como padre.
  • Las personas con orientaciones sexuales o identidades de género diversas están subrepresentadas: Sólo el 1% de los personajes femeninos y el 2,35% de los masculinos aparecen de manera expresa como homosexuales y ninguno es representado como bisexual. Según la estimación de Out Now, la población LGBTTI de Argentina representa alrededor del 6% de la población adulta, por lo que se observa que el cine argentino falla en la inclusión proporcional de esta comunidad.

A modo de cierre

El desafío propuesto por el informe a raíz de los resultados consiste en que los y las cineastas se comprometan a retratar mundos de ficción que se parezcan más al mundo que habitamos, para estimular la construcción de realidades más plurales y libres. El desarrollo de productos culturales igualitarios es fundamental para la eliminación de la desigualdad de género.

La investigación finaliza con un mensaje fuerte: “La creación de un cine que muestre una multiplicidad de identidades femeninas no sólo podrá nutrirnos de mayores temáticas, narrativas, percepciones y miradas, sino que también podría tener consecuencias importantes y duraderas para la próxima generación. Estamos a tiempo de cambiar el rumbo”.

Fuentes e imágenes:

Un Pastiche – Género y Comunicación.

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