El infinito en la palma de sus manos

Gioconda Belli. Una mujer que se quedó con la literatura, pero se considera un animal político. Desarmó conceptos a través de sus letras en prosa y en verso. Presentó a la mujer como sujeto, e hizo frente a temas de los que no se debía hablar. Gioconda, la luchadora, la guerrillera del Frente Sandinista, la incansable; la mujer de todos los frentes.

Gioconda Belli, la mujer de sonrisa dulce, es una intelectual, una librepensadora, una escritora que supo plasmar a través de los años los diferentes momentos históricos de su país natal, Nicaragua, pero es sobre todo quien dio una nueva mirada al rol de la mujer. Ella enfrenta su propia lucha interna, cuenta a viva voz haber sido dos mujeres. La primera, una mujer que quería casarse, tener hijos y completar los anaqueles clásicos de la feminidad: ser complaciente, dócil y nutricia. La segunda, la otra mujer, quería los privilegios masculinos, la independencia, el poder de valorarse a sí misma y de tener vida pública, movilidad, amantes, y aprender a balancear todo aquello. Dirá Belli: “Ambas existen; he aprendido a ser mujer, pero también a ser hombre”.

Inició su carrera como poeta y generó escándalo en los años ’70 cuando se publicaron sus primeros poemas, porque eran poemas eróticos que se creían inapropiados para la época. Le decían que eso no se contaba. El placer, el goce y la sexualidad femenina no debían narrarse. Ella revirtió con pasión los cánones impuestos sobre los temas de esencia femenina, pero además impulsó como autora la narrativa latinoamericana y fue premiada por su inventiva.  Por ejemplo, su libro “El infinito en la palma de una mano” versa sobre la historia bíblica de Adán y Eva, pero Gioconda hizo una extensa investigación sobre los libros apócrifos e incluyó en su historia detalles que hacen de esa historia no sólo una novedad, sino que crean un nuevo sentido. Es un libro que cuestiona lo existencial desde el origen de la humanidad, y pone énfasis sobre la figura de Eva, su rol en la historia. El infinito en la palma de una mano recibió el premio Seix Barral por su narrativa en español.

En cada una de sus novelas se siente que ella es poeta. Son letras accesibles, imágenes palpables, que tienen la cadencia de quien escribe versos. Ese ritmo es el mismo que tiene al hablar. Belli hipnotiza, atrapa, y cuando uno se da cuenta, está ahí, inmerso por completo en su historia, y entiende que esa mujer no es una más del montón. Es la ambigüedad de los dos sexos y la alegría de vivir para escribir y viceversa. Es ella misma, entregándose al placer de narrar, haciendo de su don de contar un arte para cambiar un poco el mundo revuelto que tenemos.

En  “El país bajo mi piel”, narra la historia de su país desde la década de 1970 a la de 1990, pero a través de los ojos de Belli. Allí desfilan distintos personajes políticos, compañeros del Frente Sandinista y hasta el propio Fidel Castro. Como buena mujer rebelde, no pidió permiso a nadie para nombrarlos en su libro. Sabía que algunos se enojarían por lo escrito allí. Pero cuenta que ha tratado de ser lo más justa posible y que, como esa es su historia, su mirada de los hechos, puede contarla y publicarla sin tener que pedir permiso a nadie.

La revolución inevitable

Gioconda conoció el Frente Sandinista de Liberación Nacional cuando trabajaba en publicidad. Por pertenecer a una familia de clase acomodada, veía aquello con ojos temerosos. Pero poco a poco comenzó a acercarse hasta hacerse parte, hasta ser un cuadro con tareas y misiones concretas. La política atravesó su vida. Cuando entró al Frente tenía 20 años.

Tras ardua lucha, el Sandinismo logra derrocar la dictadura de Somoza y tomar el poder, pero los hechos no ocurrieron como muchos lo imaginaban. Belli cree que el poder corrompe. Fue allí, cuando empezó a darse una separación tal entre quienes dirigían y el resto de los compañeros del Frente Sandinista, que apareció la desilusión y el alejamiento por su parte.

En determinado momento, movida por el amor a un periodista estadounidense, Belli se llevó su pasado al hombro, y se fue a Estados Unidos, donde terminó (tal vez un poco a la fuerza) por elegir la literatura como algo fundamental de la política. Ambas cosas atravesarán su vida.

La nueva revolución, la haría con la palabra. Con el objeto de trascender moldes biológicos y domésticos, dio batalla permanente.  A pesar de hacer saber que vivimos en un mundo injusto desde su misma esencia, expresó que lo que hay que cambiar son las maneras de ejercer el poder. El poder político y social.

Su poder, el de la palabra, es auténtico. En cada libro, en cada pensamiento aparecen el amor y la alegría de vivir. El amor, no desde el amor romántico sino como una actitud vital. El amor expandido al universo. La alegría de vivir que, según Gioconda, se aprende practicándola cada día. De otra forma, sería imposible ser feliz.

Gioconda Belli nos abre sus manos, nos invita a habitar(nos) en el mundo y conocernos desde el fondo como si fuera la primera vez. Con encanto, dolor, incertidumbre, goce y una amorosa felicidad.

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s