Estereotipos que merodean al feminismo

Resulta necesario abrir un espacio para la reflexión acerca de los estudios sobre sexo, género y feminismos desde una perspectiva interdisciplinaria, que nos permita navegar en los mares de la teoría crítica. Un campo de estudio complejo e interesante: la interdisciplina como conjunto de disciplinas interconectadas y con relaciones definidas, a fin de que sus actividades no se produzcan en forma aislada, dispersa, fraccionada, puesto que demandan el conocimiento del objeto de estudio en forma integral.

Es habitual sentir el desprecio o el rechazo hacia el movimiento feminista, expresado por algunos sectores (que incluyen, por ejemplo, a la política y los medios masivos de comunicación) desde el lugar del desconocimiento y el desinterés. La crítica infundada de la opinología mediática que, por cierto, es una falta de respeto hacia la teoría crítica, metodológica y seria de la academia. Por esta razón, sintetizaré a continuación una lista no taxativa de los modelos de estereotipos habituales sobre género y feminismos, con el objetivo de contribuir a su desarticulación del imaginario social.

Hay quienes creen que…

  • No existe la desigualdad entre los sexos, porque hay mujeres que también oprimen y humillan a hombres.

Falso. La opresión machista es parte del sistema jerárquico y clasista. Como dice Marina Castañeda en El machismo invisible: “En una sociedad machista, todo el mundo es machista, incluyendo a las mujeres, y todos resultamos víctimas del machismo, incluyendo a los hombres”.

  • El feminismo como antítesis del machismo.

No. Desde sus mismos fundamentos, el feminismo no busca invertir roles con el machismo, sino todo lo contrario. Es liberación, humanidad; busca la igualdad entre los géneros, el fomento de una Ética Feminista cuyo objetivo no sea la negación de lo diferente, sino la afirmación del Ser Femenino, la búsqueda de completitud del ser humano, el restablecimiento del equilibrio entre los sexos (Gómez Campos, 2013).

  • El feminismo como odio a los hombres.

No rotundo. Como ha expresado la escritora australiana Dale Spender: “El feminismo no ha peleado ninguna guerra. No ha asesinado a sus oponentes. No ha creado campos de concentración, matado de hambre a sus enemigos, ni practicado crueldades. Sus batallas han sido por la educación, por el derecho al voto, por mejores condiciones laborales, para seguridad en las calles, para el cuidado de las niñas, para el bienestar social, para centros de crisis de violación, refugios de mujeres, reformas legales. Si alguien me dice “Oh, yo no soy feminista”, pregunto, “¿Por qué? ¿Cuál es tu problema?”.

  • La violencia de pareja debe resolverse en el ámbito privado.

No es así. Cabe destacar al respecto el argumento de las feministas radicales, quienes han sostenido que lo personal es político: las políticas públicas, las instancias jurídicas y el Estado en su conjunto deben ocuparse de lo que ocurre en el ámbito privado, ya que lo privado tiene consecuencias en el orden de lo social. Esta tesis revela que las categorías de lo público y lo privado no son rígidas, sino que están interconectadas, tienen una relación intrínseca.

  • Sexo y género como sinónimos.

Esta utilización es errónea, ya que el sexo tiene bases biológicas que lo determinan; el género remite a la construcción cultural de las sexualidades, la condición de lo femenino y lo masculino: el conjunto de características, comportamientos, roles, funciones, valoraciones, modos de ser y estar en el mundo.

  • La perspectiva de género como tema exclusivo de mujeres.

Es frecuente esta asociación, aunque no es así. Se trata de encaminar la resolución de un problema político fundamental, la profundización de derechos para la equidad y justicia social. La perspectiva de género analiza las relaciones humanas mujer-mujer, hombre-hombre, y hombre-mujer como nodo central. Trabaja para combatir a la estructura patriarcal, que es opresiva para toda la humanidad. Podemos entenderla como una categoría que debe pasar de forma transversal por todo proceso comunicativo desde las diversas disciplinas.

Estos son sólo algunos de los estereotipos que circulan. Si se tiene en cuenta que la cuestión de género implica atender problemáticas que relacionan a diversas ciencias y teorías (biología, antropología, sociología, filosofía, derecho, etcétera), se entiende como necesario valerse de estos recursos discursivos para poner en evidencia las relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres, y dirigir el trabajo hacia una transformación cultural profunda. Es clave que la perspectiva de género pueda llegar a permear todas las disciplinas, las universidades y los campos de trabajo, para obtener ganancias reales en términos de igualdad y equidad.

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