¿Dónde está Santiago Maldonado?

Santiago es un nombre común. Bastante común, diría yo. Se podría decir que es una gota más dentro de un vaso de agua. Pero ese vaso rebalsó y una gota se cayó. La cayeron. Un Santiago desapareció de entre todos los Santiagos que andan sueltos, libres por el mundo. Y ese Santiago es Santiago Maldonado.

Santiago Maldonado nos toca de cerca porque es un pibe que hace lo que le apasiona, que vive donde le gusta; un artesano al que le podría haber comprado algo este verano cuando estuve en El Bolsón. Un muchacho que lucha por sus convicciones, que protesta cuando lo cree justo aunque la causa no lo toque de cerca, como lo harías vos, como lo haría yo. Santiago nos toca de cerca porque es una persona desaparecida en democracia. Y Santiago nos pega fuerte porque en un país con una historia de terror como la nuestra, hace ya mucho tiempo decidimos alzar nuestras voces para decir NUNCA MÁS.

Por eso quizás es que da un poco de miedo cómo muchos se niegan a buscarlo o desvalorizan su búsqueda, cómo ignoran los hechos. Una desaparición en democracia es política por definición, pero no hay banderas ni partidos cuando se trata de la presencia y de la vida de una persona.

No hay adoctrinamiento, lo que hay es desinformación. No hay docente que baja línea, hay docente que enseña, y chicos que aprenden. Aprenden a escuchar, a informarse, a luchar, y, sobre todo, a tener memoria. Porque un pueblo sin memoria es un pueblo vulnerable, y un pueblo con treinta mil desaparecidos en un pasado siniestro tan cercano no puede ni debe permitirse olvidar.

Santiago Maldonado no está en su casa. No está en su ciudad. No está en un pueblo cercano. No está con su familia. No está con sus amigos. No está con los mapuches. No está luchando.

Santiago Maldonado, más que una gota que se cayó del vaso, parece una gota que se evaporó. Y nos negamos a creer que simplemente fue el destino el que le quitó a Santiago el futuro, borró su pasado y desintegró su presente.

Santiago Maldonado. Repetimos su nombre para evitar sentir que no está. Porque así evitamos que a su desaparición física y a su ausencia en los medios las siga su desaparición del inconsciente colectivo. Marchamos para exigir su aparición con vida. Gritamos para saber su paradero.

El pueblo exige respuestas, el pueblo ya no se queda callado. El pueblo quiere saber dónde está Santiago Maldonado.

 

Fuente imagen: La Nación

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