Secundaria del futuro: ¿una apuesta a la flexibilización laboral?

Mientras el gobierno porteño está dando los primeros pasos en un nuevo diseño curricular para hacer cambios en la educación, todavía no se sabe que pasará a nivel provincial y nacional. A través de los años y según cada gobierno, se repite la toma de decisiones para cambiar los métodos de enseñanza, sin valorar lo bueno del plan vigente ni partir desde allí para hacer modificaciones. La nueva “Secundaria del futuro” plantea un cambio en los diferentes niveles educativos. Un cambio más, enfocado a conseguir mano de obra a bajo costo, quitar fuerza a los sindicatos y modificar el rol del docente.

Alfabetizarse no es aprender a repetir las palabras, sino a decir su propia palabra“. Algo que Paulo Freire planteó como una idea para la acción, la idea de ser que en la actualidad comienza a desdibujarse, borrando con el codo lo que se ha escrito con la mano. En tanto y en cuanto la educación deje de ser una prioridad para los países, se perderán los recursos no sólo para liberar sino también para humanizarse. Al vapulear la educación, lo que se logra como medida principal deteriora en primera instancia a las generaciones venideras, y a la sociedad hoy.

El gobierno de la ciudad quiere instaurar una educación nueva, por una “escuela del futuro”, y olvida que el primer paso debe y tiene que resolver el presente educativo. Este plan trae implícita la mirada en las formas a las que el gobierno de Cambiemos nos tiene acostumbradxs, que piensa siempre en un modelo económico que apunte al beneficio empresarial con eslóganes más que eficaces, llenos de significantes tan prometedores como vacíos de sentido.

Quienes se encuentran con esta novedad, se preguntan qué implicancias tiene la “escuela del futuro”, cómo está diseñado el nuevo plan de estudios y cuáles son sus argumentos. La propuesta está enmarcada en el Plan Nacional Integral de Educación Digital (PLANIED) y en teoría busca dar respuesta a un contexto en cambio permanente. Por supuesto que está pensado como una forma nueva y creativa de la educación, proponiendo el uso de la tecnología como una de sus fuentes principales, pero sin detallar demasiado cómo se llevará a cabo cada uno de los puntos en la mesa ya que, sin ir muy lejos, para que este tipo de educación se cumpla el Estado debiera garantizar el acceso a Internet y una computadora por cada alumno, más la infraestructura necesaria en todas las escuelas. Como sabemos, esto no es una realidad hoy en día.

Claves para entender la “Escuela del Futuro”:

La división de los contenidos: los contenidos ya no se separarán por materias, sino en áreas de trabajo (Comunicación, Sociales, Exactas y Orientaciones). En la actualidad, también se establecen trabajos pedagógicos en conjunto, para que todo tenga un hilo conductor. Un docente no trabaja aislado del resto.

Las formas de evaluación: en las evaluaciones de cada materia ya no habrá notas numéricas ni por separado, sino que se trabajará con créditos. Todavía no está muy en claro cómo se llevará a cabo.

Cómo serán las clases: se basarán en un 30 % de “Introducción a Nuevos Contenidos” y el 70 % restante de “Participación Autónoma y Colaborativa de los Alumnos”. La promesa surge de la crítica a las clases verticales y “magistrales” de la actualidad. Es decir, dejan de lado el trabajo docente y el rol en el cual los docentes preparan sus clases y las dictan, haciendo participar a los alumnos y no sólo brindando la teoría, sino llevándola a la práctica.

Quinto año y formas de trabajo: este es uno de los puntos que más llama la atención. Lo que se planta para el último año es que el 50% del tiempo se dedique al aprendizaje y el otro 50% a la formación empresarial autónoma. Es decir, no habrá tiempo para todos los contenidos que se dictan hoy en quinto año: los procesos históricos de la Argentina del siglo XX, la literatura argentina y latinoamericana, entre tantos otros temas que resultan fundamentales para las generaciones futuras.

Estas son sólo algunas de las aristas de la propuesta del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El panorama es complejo. Dado que la comunidad estudiantil no está de acuerdo con la reforma, ya hay colegios tomados por todo Buenos Aires. Los estudiantes consideran que, de cara a los problemas actuales como la falta de gas, los problemas edilicios, los espacios físicos y demás, el gobierno debería invertir en la escuela del presente, antes de mirar a la “Escuela del Futuro”.

La comunidad educativa, tanto alumnos como docentes, rechaza la propuesta. Como en otros temas de actualidad, todo apunta a llevarlo a cabo sea como sea. La reforma no establece con claridad cuál va a ser el lugar de los docentes, qué va a pasar con los puestos de trabajo, y cómo será el acceso a la docencia, ya que tal vez no ocurra por concurso y puntaje, como hasta ahora. Por otro lado, lo que se propone para los estudiantes de quinto año es, en palabras simples, mano de obra barata para las empresas y más flexibilización laboral.

La implementación de la reforma se quiere programar para el marzo del año próximo, y los estudiantes se están movilizando en protesta. Como ya se ha hecho antes, con otros hechos ante los que la sociedad ejerció su derecho a la protesta, el gobierno repartió instructivos a los directivos de los colegios para denunciar en la policía la toma de escuelas. La medida, surgida de la dirección de Educación Media, con Soledad Acuña a la cabeza, insta a los rectores y los directores a “concurrir inmediatamente a la Comisaría de la jurisdicción del Establecimiento a efectos de denunciar la ‘situación de toma'”, aunque se cuida de aclarar, en mayúsculas: “NO DENUNCIAR PERSONAS”.

Una vez más dejan de lado el eslogan del diálogo y buscan la confrontación directa. Hasta la fecha, los colegios tomados son: el Bellas Artes “Rogelio Yrurtia”, la Escuela Técnica N° 33 “Plumerillo”, el Liceo N° 9 “Santiago Derqui”, y el Normal N° 10 “Juan Bautista Alberdi”.

En un clima caldeado y una época difícil de dirigir, las decisiones de esta índole nos retrotraen al pasado, más que hacernos pensar en un futuro. Por supuesto que no faltará quién esté de acuerdo con la fórmula y la denominación del “sálvese quien pueda” o “está bien, que los pibes trabajen”. Sin embargo, no debemos dejar de poner atención, y continuar resistiendo a que quieran someternos con teorías y planes netamente empresariales y economicistas. Somos mucho más que eso y la educación nos ha dado las fuentes para enfrentar, pensar y armarnos entre todos para construir el futuro. Un futuro que se plantea incierto, pero futuro al fin.

 

 

 

 

 

Aquí el documento elaborado por la comunidad de la ESEAM “Juan pedro Esnaola” como respuesta al proyecto “Secundaria del Futuro”del Ministerio de Educación CABA:

https://drive.google.com/file/d/0B69Qev_QSIs4Z3hBMVpNZWg5bjg/view?usp=sharing

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s