Voto femenino; a 70 años de un momento histórico

El 9 de septiembre de 1947 se sancionó la Ley 13.030 de Enrolamiento Femenino. Militantes socialistas, anarquistas y peronistas (con Eva Perón a la cabeza) lucharon para conquistar su derecho al voto, y se disputan aún hoy su lugar en la historia. A 70 años de un día que cambió a la sociedad argentina, ofrecemos un breve repaso de los hechos principales.

El 9 de septiembre de 1947 se sancionó por unanimidad la Ley 13.030, conocida como “ley del voto femenino”. La normativa era clara: “Las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones argentinos” (Art. 1).

Asimismo, la normativa fue promulgada por Juan Domingo Perón el 23 de septiembre de 1947 durante un acto frente a la sede de la CGT. La medida se implementó por primera vez, cuatro años después: el 11 de noviembre de 1951, el 90% del padrón femenino (más de 3 500 000 mujeres) concurrió a sufragar. Perón resultó electo para una segunda presidencia.

Aunque el mérito se le adjudica de forma casi exclusiva a Eva Perón, no puede pensarse la conquista del voto femenino sin tener en cuenta las luchas previas, protagonizadas por las militantes sociales y anarquistas feministas de fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Tampoco puede negarse la capacidad que tuvo Eva Perón de interpelar a las mujeres de las clases populares. Ambas instancias fueron necesarias -y resultan complementarias- para la adquisición de un derecho que hoy todas ejercemos.

Buenos_Aires_-_Balvanera_-_Manifestación_por_el_voto_femenino_en_1948

Las pioneras

El voto femenino fue una de las principales luchas de las feministas de fines de siglo XIX y principios del siglo XX en todo el mundo. Argentina no fue la excepción. En 1900, Cecilia Grierson – la primera mujer en graduarse como médica en el país– fundó el Consejo de Mujeres. En 1907, Alicia Moreau de Justo creó el Comité Pro-Sufragio Femenino. Las féminas comenzaban a organizarse.

Otra de las pioneras fue Julieta Lanteri, quien se convirtió en la primera mujer de toda Sudamérica en ejercer el derecho al voto en la ciudad de Buenos Aires en 1911, tras ganar un juicio que le permitió empadronarse. Una ordenanza posterior prohibió de forma explícita el voto femenino, con el argumento de que para empadronarse era necesario el registro del servicio militar. Vuelta a foja cero.

Proyectos truncos

No fueron sólo las mujeres quienes pusieron el cuerpo y el intelecto al servicio de la lucha por sus derechos cívicos y políticos. Varios proyectos impulsados por sus compañeros hombres intentaron allanarles el camino, pero por cada paso adelante había que retroceder varios. Los intentos fallidos se sucedían unos a otros.

En 1928, el socialista Mario Bravo presentó un proyecto a la Cámara de Diputados para imponer el tratamiento legislativo del voto femenino. Su valiosa propuesta quedó frustrada por el golpe militar de 1930. Dos años después, Alfredo Palacios (otro socialista) logró media sanción de la cámara baja al voto femenino, pero el proyecto nunca fue tratado en el Senado. Desde 1911, se presentaron otras 22 iniciativas legislativas hasta la sanción de la ley 13.030.

Recordemos que, para entonces, las mujeres eran consideradas incapaces por el Código Civil de 1871. Recién en 1926, mediante la Ley 11.357 sobre “Derechos Civiles de la Mujer”, alcanzaron la igualdad legal con los varones. Sin embargo, esta “igualdad” era relativa: no incluía el derecho al voto ni la patria potestad compartida, además de ser escasamente cumplida en los hechos.

La revolución sanjuanina

Con Aldo Cantoni como gobernador, se modificó la Constitución provincial de San Juan y en 1927 se habilitó a las mujeres a ejercer su derecho al voto. Ellas no sólo sufragaron por primera vez en 1928 en elecciones municipales, sino que también eligieron a una mujer como delegada de un municipio.

Lamentablemente, la medida de avanzada se vio frustrada también por el golpe de 1930 y recién volvió a ser implementada en 1951, en las que fueron las primeras elecciones luego de la sanción de la Ley de Enrolamiento Femenino.

El día que cambió la historia

La conquista del voto femenino tardó en llegar a Argentina. En Nueva Zelanda las mujeres votaban desde 1893, en Australia desde 1902 y en Finlandia desde 1906. En nuestra región, Uruguay fue país pionero: sus mujeres pudieron votar en 1932 al igual que en Brasil.

Con motivo de la promulgación de la ley, la “abanderada de los humildes” brindó un discurso oficial en cadena nacional, que amerita ser recordado porque destaca “la victoria de la mujer” por sobre “las incomprensiones, las negaciones y los intereses creados”:

El 9 de septiembre de 1947, Argentina comenzó a ser un país más igualitario. Gracias a todas las que nos precedieron, el derecho al voto es hoy un hecho inobjetable. Socialistas, anarquistas y peronistas -con Eva Perón como símbolo de su época- nos legaron un claro mensaje: los derechos no se mendigan, se conquistan.

Otras fuentes consultadas:

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