Naranja y media: ¿del amor romántico al poliamor?

La semana pasada, desde Escritura Feminista hablamos de los mitos del amor romántico. Entre ellos, mencionamos el de la exclusividad, que postula como ¿imposible? que nos guste más de una persona a la vez. Sin embargo, hay quienes practican modalidades de amor menos encorsetadas en la heteronorma ¿Quiénes son y cómo funcionan sus relaciones?

“Se puede estar enamorado de varias personas a la vez, sin traicionar a ninguna”.
Gabriel García Márquez.

En “Vicky, Cristina, Barcelona” (2008) de Woody Allen, los personajes de Javier Bardem, Penélope Cruz y Scarlett Johansson deciden convivir en un vínculo de amor. Sí, una relación amorosa de tres integrantes. La pregunta que dispara la película entonces es: ¿se puede amar a más de una persona o es un pretexto para experimentar sin culpa relaciones sexuales con compañías variadas?

En 1990, el matrimonio constituido por Morning Glory Zell y Overon Ravenheart acuñó el término “poliamor” para designar a la preferencia o el hábito de relacionarse en lo afectivo con más de una persona a la vez, todas ellas con plena consciencia de la situación. Este tipo de vínculo pone énfasis en las relaciones amorosas y no necesariamente en las sexuales, como sí lo hacen las parejas swingers.

“Una definición de poliamor puede ser la de una relación de más de dos personas al mismo tiempo. De amor y compromiso, y no necesariamente sexual, donde todas las personas involucradas saben y están de acuerdo en estar en esa relación. En el poliamor se ama a más de una persona al mismo tiempo, no se trata de follar a la mayor cantidad de gente posible”. (Giazú Enciso, psicóloga, activista e investigadora).

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Una modalidad en crecimiento

La necesidad de organizarse es vital para aquellas minorías que buscan visibilizar sus modos de vida. Para eso, se creó en Washington la ONG “Polyamory Society” que define el poliamor como “una filosofía y práctica ética, no posesiva, honesta y responsable, que enfatiza la elección consciente de tantas parejas como uno desee, en lugar de aceptar las normas sociales que dictan que se debe amar a una sola persona por vez”.

Amar sin poseer.

Resulta imposible determinar la cantidad de personas que practican este tipo de amor de forma activa, debido a la estigmatización que recae siempre en “los diferentes”, aquellos que escapan a lo establecido por la sociedad.

Sin embargo, un dato a tener en cuenta es que, en el 2009, Google registraba 756 000 referencias a la palabra “polyamory” y 30 100 a “poliamor”; en Facebook había 146 grupos con esta denominación, y Amazon.com presentaba una lista de 511 libros sobre el tema (La Nación).

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Es importante destacar que incluso las prácticas que escapan a los cánones sociales padecen la necesidad humana de ser clasificadas dentro de parámetros que nos hagan sentir seguros, o al menos, menos mareados. Es así como muchos “especialistas” establecen que existen diferentes modalidades del poliamor. Según una nota publicada en Infobae.comellas son:  

  1. Los cazadores de unicornio: se trata de una pareja heterosexual que busca en principio a otra mujer para formar una tríada que pueda sostenerse en el tiempo.
  2. La polifidelidad: supone que hay una fidelidad establecida entre los involucrados.
  3. La poligamia: ocurre cuando una persona contrae matrimonio con varias parejas.
  4. La relación grupal: se da cuando los miembros se involucran unos con otros, lo cual puede darse incluso en un matrimonio.
  5. Las relaciones conexas: implica que cada uno puede tener varias relaciones, todas con distintos grados de importancia.

Esta tipología varía de acuerdo a la fuente pero en líneas generales repone, en mayor o menor medida, los cinco puntos arriba mencionados. Se trata de encuadrar al denominado “amor libre” dentro de estructuras que permitan explicarlo, aunque sea tal vez esa misma necesidad la que gradualmente le quite “libertad” a estas prácticas. Como sabemos, la clasificaciones ordenan, pero también limitan.

burgosdijital.net

El derecho de amar en libertad

Desde la ONG “Amor libre” sostienen que el homónimo es “una forma de relacionarse sexoafectivamente de manera honesta y consensuada en la que no se presupone la propiedad de las personas con quienes nos vinculamos, ni de sus sentimientos, acciones o pensamientos”, y consideran que esta definición incluye, además de al poliamor, a otras prácticas como la anarquía relacional (como relaciones de amistad no románticas).

Tanto el amor libre como el poliamor se oponen a la mononorma (regla social que implica que cualquier otra forma de relacionarse es inválida), y consideran que la monogamia no es lo natural (de hecho, la naturaleza brinda innumerables pruebas de ello) sino una forma más de relacionarse, que no es la única ni la mejor.

Fue Michel Foucault quien explicó en Historia de la Sexualidad: La voluntad de saber” que el régimen de poder-saber-placer sostiene el discurso sobre la sexualidad humana. Es decir, las formas en las que nos relacionamos sentimental y sexualmente son producto de una construcción social sostenida en un régimen de poder específico.

Entender esto puede permitirnos constituir relaciones que escapen del “1+1=1” de los cuentos de hadas, y construir en su lugar relaciones que no nieguen las distintas realidades.

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