¿Dónde estabas, Santiago?

Desde el 1 de agosto hasta el viernes 20 de octubre, hubo una pregunta que, parecía, no iba a tener respuesta. La pregunta no se esfumó, sigue estando, acompañada de muchas más. Santiago Maldonado apareció después de estar desaparecido durante 77 días. Mientras tanto, ¿dónde estuvo?

El martes pasado, los buzos de Prefectura (guiados por perros que detectan rastros humanos bajo el agua) encontraron un cuerpo 300 metros río arriba del lugar donde el joven de 28 años desapareció después de la represión de Gendarmería en la comunidad Pu Lof en Resistencia.

Fue el cuarto rastrillaje en la zona desde que se inició la causa judicial, y recién dos meses después de la desaparición descubrieron un cuerpo que podría ser la respuesta a la tan ansiada pregunta y el puntapié inicial de miles de preguntas en busca de la verdad.

¿Qué pasó durante los 77 días de “búsqueda”?

La desaparición de Santiago Maldonado tuvo y tiene más caras que un cubo. Nueve hipótesis, un cambio de juez en la causa, miles de opiniones de todo el que se suponía dueño de una palabra autorizada, y dos certezas: Santiago estuvo donde muchos quisieron borrar su presencia y el Estado brilló por su ausencia.

La zona donde apareció el cuerpo, entre ramas y con el DNI de Santiago en un bolsillo, había sido rastrillada en tres operativos anteriores (en los que no se encontró nada) bajo la orden del juez Guido Otranto, quien fue separado de la causa y reemplazado por Gustavo Lleral.

Mientras tanto surgieron distintas pistas, algunas desde el gobierno nacional, que sugerían que Santiago estaba en distintas partes del país en una especie de omnipresencia:

– Un camionero aseguró haberlo visto pasear en Entre Ríos.

– Fue atacado en un enfrentamiento de la RAM a tierras Benetton.

– Cruzó a Chile. Interpol de Chile aseguró que no tenían registros sobre Santiago.

– Se fue por sus propios medios, a pedido de la comunidad Mapuche, para beneficiar a Jones Huala.

– Una pareja afirmó haber auxiliado en Tierra del Fuego a un joven muy parecido al muchacho desaparecido.

– Elisa Carrió dijo que había un 20% de posibilidades de que estuviera en Chile.

Cuando la familia Maldonado comprobó que Santiago había estado en la Pu Lof, la única hipótesis que aguantaba fuerte era que había sido llevado por Gendarmería.

Rápidamente, Otranto salió a justificar el accionar represivo y sostuvo que Santiago se podría haber ahogado en el río. Además, se negó a analizar los teléfonos de Pablo Noceti, Jefe de Gabinete de Patricia Bullrich, quien había coordinado el operativo y dado la orden de reprimir.

El primer rastrillaje se hizo cuatro días después de la desaparición de Santiago. Intervinieron policías de Chubut, agentes y buzos de prefectura y un perro especializado en la búsqueda de rastros de personas vivas de la Unidad Canina Trevelin. Rastrillaron 400 metros río abajo pero no pudieron avanzar porque, según dichos de quien estuvo a cargo del operativo, un mapuche encapuchado no los dejó avanzar.

El segundo rastrillaje fue hecho por la Prefectura, la Policía Federal y cuatro perros, tres buscadores de rastros y uno de restos humanos. Por tierra rastrillaron una superficie de 600 metros de ancho por 300 metros, y por agua se realizó un barrido del río en un sector de 5 kilómetros que dio resultados negativos.

El 18 de septiembre, más de 300 efectivos de la Federal, la Prefectura y distintos grupos especiales, perros adiestrados, buzos, peritos forenses, drones y dos helicópteros rastrillaron Pu Lof de Cushamen y otras comunidades originarias de la zona. No encontraron nada.

¿Por qué se insistió en ir de nuevo? Por un llamado al juzgado el día sábado que brindó un dato sobre un cuerpo en el río, que fue confirmado el domingo. Los bomberos dijeron que los perros que fueron esa vez sólo marcaron la zona, no encontraron el cuerpo. Prefectura dijo que no se había rastrillado nunca la zona.

¿Es posible que después de tres rastrillajes en la misma zona no se haya visto un cuerpo?

El jueves, en conferencia de prensa, la familia Maldonado dijo que habían permanecido 7 horas custodiando el cuerpo encontrado, porque no confían en nadie. Alejandro Incháurregui, miembro del Equipo Argentino de Antropología Forense, dijo que lo raro es el sitio donde fue encontrado el cuerpo (ya que es ilógico que haya sido río arriba).

 

El jueves a la mañana, el cuerpo fue trasladado en un avión sanitario a Buenos Aires y el viernes, temprano, comenzó la autopsia que determinó lo que muchos suponían: era Santiago. Su familia lo reconoció por los tatuajes y el juez Gustavo Lleral dijo sin titubeos que el cuerpo no presentaba lesiones. Visibles.

Ahora resta esperar el informe (que tardará entre 10 y 15 días) que dirá cómo y de qué murió. Mientras tanto, surgen miles de interrogantes en torno a lo que habrá pasado y se espera que la verdad llegue.

Que la familia Maldonado tenga el derecho de saber qué pasó, porque el resto de los derechos ya se los quitaron.

Respeto, verdad, justicia.

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