The handmaid’s tale y el pecado de ser mujer

Basada en la novela homónima de Margaret Atwood, The Handmaid’s Tale ya tiene asegurada una segunda temporada a estrenarse en 2018 y, junto a Big Little Lies, se consagró como una de las series del año. ¿Cuál es el atractivo de una historia que no se deja ver sin contener la respiración? ¡Los SPOILERS están al final y debidamente señalizados!

La serie ganadora de 5 premios Emmy (entre ellos: mejor serie, mejor actriz y mejor guión) se sitúa en un futuro distópico en el que la tasa de natalidad colapsa como resultado de la contaminación ambiental y de las enfermedades de transmisión sexual. En ese contexto, un grupo fundamentalista asalta el poder e instala un nuevo régimen teocrático, totalitario y cristiano. EE. UU. se convierte entonces en la República de Gilead.

En la nueva sociedad, las mujeres no tienen derecho a trabajar, leer o controlar dinero ni propiedades. Se establecen distintas castas entre ellas, con uniformes y roles que las segregan y enfrentan: las “esposas” lucen vestidos azules, las “tías” marrones, las “marthas” verdes y las “criadas” visten túnicas rojas y cofias blancas. Son estas últimas quienes cargan la cruz más pesada.

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Las “criadas” (handmaids) son las únicas mujeres fértiles que quedan, y deben cumplir con su “destino biológico”. Son entrenadas y asignadas a las casas de los altos gobernantes para ser sometidas por sus amos a violaciones ritualizadas, con el objetivo de quedar embarazadas y entregar sus hijos a las esposas infértiles.

De esta manera, se busca garantizar la continuidad de la especie: con mujeres reducidas a mercancía, ganado y adorno.

Cada criada recibe un nuevo nombre de acuerdo a la familia de acogida. Todas son “propiedad” de su amo.

Así, June Osborne –interpretada magistralmente por Elisabeth Moss– es rebautizada “Offred” (“de Fred”) en referencia al comandante Fred Waterford (Joseph Fiennes). Tras la separación de su hija, la historia se cuenta a partir de June, con pequeños vistazos al pasado que permiten conocer quién supo ser y cómo fue posible la instalación del nuevo orden.

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Mucho más que una serie feminista

Quienes protagonizan la serie distribuida por la red de streaming Hulu han rechazado la etiqueta de “feminista” (al igual que lo hicieron quienes son las caras visibles de Las Chicas Del Cable):

Moss dijo que no era una serie feminista porque las mujeres son humanos y, por lo tanto, era una serie “humanista”. Madeline Brewer, (Janine en Gilead), dijo que “cualquier historia sobre una mujer fuerte se denomina automáticamente feminista” cuando en este caso sólo es “una historia de una mujer” y que no es “propaganda feminista”. (La Vanguardia)

¿No es feminista una historia que relata la degradación de la mujer a mero objeto que debe ser útil para los demás? “«Mejor» nunca significa que sea mejor para todos”, le dice el Comandante Waterford a su criada Offred. Está claro que para las mujeres todo es peor. La tortura física les llega en forma de picana, mutilación y ablación de clítoris. De la emocional, es casi imposible dar cuenta.

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Sin embargo, es necesario destacar que la historia no sólo aborda el rol de mujer en la distópica República de Gilead. The Handmaid’s Tale tematiza sobre la libertad, el peligro de los absolutismos y los abusos de poder. Problematiza la condición humana, todo aquello que estamos dispuestos a hacer –o no– para sobrevivir. Nos invita a estar atentos: las democracias no están compradas de una vez y para siempre.

“Nunca debieron darnos un uniforme si no querían que fuéramos un ejército”, reflexiona June y nos conduce a preguntarnos: ¿qué pasa cuando se empuja a un ser humano más allá del límite de lo física y emocionalmente soportable? ¿Qué sucede cuando el terror experimentado nos quita el miedo? ¿Puede ser la crueldad extrema el talón de Aquiles de un sistema que parece tener los cuerpos y las mentes controladas?

Habrá que esperar a la segunda temporada para empezar a encontrar respuestas.

(!) Reflexión con SPOILERS

Vayan a casa y piensen en lo que han hecho”, amenaza la Tía Lydia a las criadas que se niegan a apedrear hasta la muerte a su par, Janine, y una nueva posibilidad queda flotando en el aire. Ese acto conjunto de rebeldía ¿les permitirá entender qué son capaces de lograr unidas? ¿Se puede transformar el “castigo” de su fertilidad en un arma de poder que las impulse a desafiar el “orden” de terror establecido?

“Nolite te bastardes carborundorum”, se titula uno de los capítulos. No dejes que los bastardos te aplasten. Aplica a las mujeres de la serie. Aplica a todxs.

3 comentarios en “The handmaid’s tale y el pecado de ser mujer

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