El deseo de Simone De Beauvoir

Simone De Beauvoir fue escritora, profesora y filósofa. Su pensamiento se enmarca en la corriente filosófica del existencialismo. ¿Cómo fue el camino que la convirtió en una de las voces imprescindibles dentro del movimiento feminista? ¿Por qué aún hoy su legado resulta fundamental?

Un alma libre

Nacida el 9 de enero de 1908 en París, en el seno de una familia burguesa que la educó en colegios católicos, se declaró atea en su adolescencia al considerar que la religión era una manera de subyugar al ser humano. Llevaba en la sangre el germen de la rebelión.

A lo largo de su juventud, su padre le manifestó el deseo de que hubiese sido varón. Tal vez esta confesión despertó a temprana edad la conciencia del orden injusto de los roles de género y le permitió trazar una vida en la que haría siempre lo que no se esperaba de una mujer.

A los 15 años, decidió que quería ser escritora. Siguiendo este objetivo, en 1928 se licenció en letras con especialización en filosofía. Se dedicó a la docencia en los liceos de Marsella, Ruan y París. Su primera obra fue la novela “La invitada” (1943), a la que siguió “La sangre de los otros” (1944) y el ensayo “Pyrrhus y Cineas” (1944).

(编辑连线)(7)国庆面孔(1950-1960)Ha trascendido que tuvo relaciones amorosas con algunas alumnas y es conocido su pacto con el también filósofo Jean Paul Sartre, que les permitió a ambos tener “amores contingentes” más allá de la relación que mantuvieron hasta la muerte de él, en 1980. Para Sartre, Simone era su “amor necesario”.

De 1936 a 1938, De Beauvoir enseñó en el liceo Molière, del que fue despedida tras haber entablado una relación amorosa con Bianca Bienenfeld, una de sus alumnas. Simone se animó a practicar un amor libre, que le permitió explorar sus deseos, lejos de toda imposición social.

La intelectual comprometida

Fundó junto a Sartre, Maurice Merleau-Ponty y otros intelectuales franceses de izquierda la revista “Les Temps Modernes”, que pretendía difundir la corriente existencialista a través de la literatura contemporánea.

En paralelo, publicó ensayos y novelas donde hablaba de su compromiso con el comunismo, el ateísmo y el existencialismo. Recorrió varios países e intercambió ideas y experiencias con otras personalidades comunistas como Fidel Castro, el Che Guevara, Mao Zedong y Richard Wright.

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La Biblia feminista

Publicado en 1949, “El segundo sexo” descubrió una sociedad en la que se relega a la mujer a una situación de inferioridad. Analizó la condición femenina apoyada en los mitos, las religiones, la anatomía y las tradiciones. Su sola aparición fue motivo de escándalo, especialmente por el capítulo dedicado a la maternidad y el aborto (problemática que aún hoy enceguece debates).

Sobre una de sus frases más célebres, “No se nace mujer, se llega a serlo”, sostuvo que lo que entendemos por mujer es un producto construido socialmente. Afirmó que al ser excluida de los procesos de producción y confinada al hogar y a las funciones reproductivas, la mujer perdía todos los vínculos sociales y con ellos la posibilidad de ser libre. 

Pionera por el aborto

De Beauvoir tuvo un papel determinante en la legalización del aborto en Francia. Junto a la abogada feminista Gisèle Halimi fundó el movimiento Choisir la Cause des femmes (“Elegir la causa de las mujeres”) y fue una de las redactoras del Manifiesto de las 343, firmado por mujeres de la política, la cultura y distintas áreas de la sociedad que reconocían haber abortado. El documento fue publicado el 5 de abril de 1971 por la revista Le Nouvel Observateur.​

“El aborto es parte integral de la evolución en la naturaleza y la historia humana. Esto no es un argumento ni a favor o en contra, sino un hecho innegable. No hay pueblo, ni época donde el aborto no fuera practicado legal o ilegalmente. El aborto está completamente ligado a la existencia humana “, sostuvo (Cimac Noticias).  

A la salud de Simone

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Moshe MilnerSimone de Beauvoir2CC BY-SA 3.0

Irreverente y consciente del mundo en que vivía, De Beauvoir cruzó todos los límites que la sociedad había establecido para las mujeres. Además de una destacable obra teórica, dejó como legado su experiencia personal: fue dueña de su propio destino. A 110 años de su nacimiento, celebramos una vida que ardió en deseo y despertó a varias generaciones del sueño de la Bella Durmiente.

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