Me vino la #MenstruAcción

Duele. Sangra. Toallita. Tampón. Copa. Ibuprofeno. Otro más. El primer día es el peor. No, el segundo es el peor. Me viene mucho. Me viene poco pero con dolor. Ni me doy cuenta cuando me viene, es un poquito de sangre. Tengo hemorragias. No me puedo levantar de la cama. Me duelen los ovarios. Estoy indispuesta. Me visitó andrés. Me duele la panza. Me siento mal. No puedo ir. No puedo moverme de mi cama.

¿Qué pasa si te viene y vivís en la calle? ¿Qué pasa si la plata sólo te alcanza para comprar un kilo de pan en vez de 8 toallitas? ¿Qué invento hacés para poder higienizarte? ¿Cuántas infecciones puede sufrir tu cuerpo? ¿Qué pasa si sos varón trans? ¿También menstruás? ¿Cómo?

La campaña “MenstruAcción” instaló el debate sobre todas estas cuestiones, desde aquello que nos suena más conocido hasta eso en lo que nunca nos pusimos a pensar. El objetivo es visibilizar a la menstruación como un factor de desigualdad que se suma a la brecha salarial, la redistribución asimétrica del trabajo doméstico y otras tantas disparidades económicas.

La campaña se establece sobre tres reclamos centrales:

  • Eliminación del IVA sobre los productos de gestión menstrual.
  • Provisión gratuita de productos de gestión menstrual en escuelas, universidades, comedores, cárceles, espacios comunitarios y refugios para personas en situación de calle.
  • Investigación y acceso a la información para promover políticas públicas que tomen dimensión de los aspectos educativos, de salud, económicos y ambientales derivados del uso de los productos de gestión menstrual.

La menstruación es un hecho que presenta necesidades particulares: acceso a agua limpia, instalaciones sanitarias adecuadas, elementos de gestión menstrual, lugar para eliminación de los desechos y, especialmente, conocimiento y visibilización de la temática. Muchas personas carecen de los saberes, el apoyo y los recursos para manejar la menstruación.

La dificultad o la falta de acceso a productos de gestión menstrual también impacta en el derecho a la educación. De acuerdo con información recabada por el Banco Mundial, se estima que a nivel global niñas y jóvenes pierden entre el 10% y el 20% de los días de clase por causas relacionadas con la menstruación. Según el programa WASH de UNICEF, menstruar presenta retos particulares para las niñas y las adolescentes en edad escolar. En el caso de los niños trans es aún más difícil, ya que pocas veces son tenidos en cuenta en la información que las escuelas proveen sobre el tema. Esto viola derechos humanos básicos e interfiere con la Ley de Identidad de Género.

La falta de acceso a productos de gestión menstrual resulta en prácticas inadecuadas que, de acuerdo con UNICEF a través de su programa WASH, implican una violación del derecho a la dignidad de las personas que menstrúan. Esto es en especial problemático en el caso de personas de bajos recursos y de quienes se encuentran en situación de calle. La falta de medios para manejar correctamente la menstruación puede resultar en infecciones y daños a la salud física y mental a largo plazo, por practicarse formas de gestión menstruales antihigiénicas como el uso de paños viejos y desgastados o trapos, que pueden causar infecciones del tracto urinario, problemas de salud reproductiva y hasta infertilidad.

Este proceso también impacta en la economía. Las mujeres enfrentan diversas formas de desigualdad económica. En promedio, ganan 27% menos que los varones, tienen mayores tasas de precarización laboral y su tasa de desempleo duplica el 9% nacional. En Argentina, el 40% de las mujeres gana menos de $10 000 por mes y, según datos de marzo de 2017 para Buenos Aires, quienes menstrúan gastan hoy entre $700 y $1200 pesos al año en gestionar su período. El pago del 21% de Impuesto al Valor Agregado (IVA) en productos de gestión menstrual constituye un impuesto regresivo y desigual: no solo tiene un mayor impacto negativo sobre personas de bajos recursos sino también sobre un sector particular de la población.

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Es importante instalar la iniciativa como debate público, socioeconómico y político. Una de las formas de apoyar la campaña es sumar firmas para que la #MenstruAccion se trate en el congreso este año en este formulario.

La menstruación debe dejar de ser algo que nos avergüence hasta nombrarla. No deja de ser un proceso natural propio del cuerpo humano.

Y no sólo de las mujeres…


Fuente:

Economía Femini(s)ta

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