Vergüenza que mata

Muchas mujeres evitan realizarse exámenes que se relacionen con su actividad sexual y con las enfermedades de transmisión sexual. Aunque hacerse los estudios sea cada vez más habitual, la falta de información y los prejuicios generan atraso.

Según BBC, algunas mujeres evitan someterse a la citología vaginal, más conocida como Papanicolaou, por temor o vergüenza al olor o apariencia de sus partes íntimas. El Papanicolaou es un procedimiento que permite detectar el cáncer cervical o de cuello de útero, ya que puede captar los cambios celulares anormales que se producen en el cuello uterino antes de que se desarrolle la enfermedad.

El cáncer cervical es el cuarto cáncer más común según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, también, el más habitual entre mujeres de 35 años. Sin embargo, tanto en el Reino Unido como en América Latina y el Caribe se reconoce no ser conscientes de ese riesgo.

Este tipo de cáncer se asocia al virus del papiloma humano (VPH) en un 99% de los casos. Las infecciones de VPH son comunes y son casi una evidencia de que una persona es o ha sido sexualmente activa.

Lauren Bennie, entrevistada por BBC, sostiene que evitaba por todos los medios hacerse el estudio; muchas cosas la hacían excusarse a la hora de ir al médico, como estar desinformada o sentir vergüenza sobre su propio cuerpo.

“Me preocupaba que la enfermera, con solo mirar mi vagina, tuviera la habilidad mágica de adivinar cuántas parejas sexuales había tenido. Pensé mucho sobre qué tipo de ropa interior ponerme.

No lo sabía en ese momento, pero la vergüenza que sentía por la prueba estaba dañando mi propio cuerpo”.

Cuando finalmente se sometió al procedimiento, los resultados no fueron positivos: confirmaron que tenía células anormales, precancerosas. Lauren señala que fue aterrador, pero por sobre todo angustiante, y se enojó mucho consigo misma por haber esperado tanto tiempo.

Una serie de encuestas realizadas a mujeres del Reino Unido reflejan que el 35% de las jóvenes evita realizarse citologías por la forma de su cuerpo, el 34% por la apariencia de su vulva y el 38% por preocupaciones por el olor de sus partes íntimas. Un tercio señaló que no se haría esa prueba sin antes haberse depilado, y alrededor de un 15% también señaló que faltaría a su prueba si tuvieran a esa misma hora otro compromiso.

Una solución para lograr que más mujeres se realicen los chequeos sin sentirse expuestas fue el desarrollo de la “Máscara del Papanicolaou” en Tailandia.

mascaras papanicolau
Mujeres con máscaras de Papanicolaou [Foto BCC].

Tanto pacientes como médicos las utilizan, para evitar que se reconozcan durante el procedimiento.

Según el medio local Thai PBS, la directora del hospital Tambon Nong Klod, Pornthip Pongsak, admitió que era muy difícil convencer a las mujeres para realizarse las pruebas porque muchas sentían vergüenza al desvestirse delante de los doctores y exponer sus partes íntimas. Pero con las máscaras, cada vez más acuden a examinarse, y han llegado a promedios de entre 40 y 50 pruebas por día.


Fuentes

BBC
BBC

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