Mujeres de América Latina traficadas en Londres

Según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR:

La trata consiste en utilizar, en provecho propio y de un modo abusivo, las cualidades de una persona. Para que la explotación se haga efectiva los tratantes deben recurrir a la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas. Los medios para llevar a cabo estas acciones son la amenaza o el uso de la fuerza u otras formas de coacción, el rapto, el fraude, el engaño, el abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad.

Yenny Aude es la directora de LAWA (Latin American Women’s Aid”), una organización que apoya a mujeres latinoamericanas en Reino Unido.  LAWA realiza un servicio dedicado y especializado, dirigido por y para mujeres de comunidades latinoamericanas, afrodescendientes y de minorías étnicas. Trabajan juntas para poner fin a la violencia que viven mujeres y niñxs, y promueven su proceso de empoderamiento.

Yenny pasa sus días escuchando relatos de chicas secuestradas, engañadas para viajar y luego desaparecidas.

El modus operandi de quienes trabajan para las redes de trata es por lo general el mismo: engañan a las víctimas para que viajen, casi siempre mediante ofertas de trabajo, y una vez que las mujeres llegan al lugar, caen en manos de tratantes que les quitan sus pasaportes y documentos, y les bloquean cualquier contacto con sus familias.

Expertos y testimonios de sobrevivientes señalan que los traficantes alquilan casas por periodos cortos de tiempo para evitar que la policía les haga seguimiento.

Uno de los casos que más conmueve a Yenny es el de una mujer colombiana, cuyo nombre no menciona para proteger su identidad:

“Cuando llegó la policía, la encontraron colgada: así era como la violaban y así fue como abortó. Estaba siendo violada mientras estaba pariendo.

La mujer había salido de Colombia rumbo a España con la intención de trabajar. Pero fue engañada y, cuando llegó, le sacaron sus documentos y la forzaron a prostituirse por “unos años”. Cuando hablé con ella la primera vez, le pregunté si sabía dónde estaba y me dijo: ‘¿En España?’. No recordaba cómo la habían trasladado a Londres.

Cuando la conocí, no tenía dientes; también tenía baches en su cuero cabelludo. Cuando no hacía lo que sus captores querían, le sacaban un diente o le arrancaban cabello”.

En LAWA le brindaron apoyo psicológico, le ayudaron a arreglar sus dientes y a recomponer su pelo, para lograr la imagen con la que había salido de Colombia un tiempo atrás.

Otra historia es la de “Ana” (nombre falso), quien viajaba desde España a Londres para visitar a su prima. En ese entonces tenía solo 18 años, y buscaba escapar de un familiar que había abusado sexualmente de ella. Su prima mandó a un “amigo” a buscarla. Amigo que a “Ana” le sacó todos sus documentos y se los intercambió por unos falsos con los que ingresó al país.

Cuando llegó a destino, el primer encuentro con su pariente fue el comienzo de la pesadilla:

 “‘Ahora te toca pagarme todo lo que gasté en ti. Te va a tocar empezar a trabajar. Vas a hacer todo lo que yo te diga. Estás en mis manos’. De pronto, del baño salieron cuatro chicas y se sentaron con nosotras. Mi prima sacó unos teléfonos y una libreta y los puso sobre la mesa. Era como si todo hubiese estado escondido.

Le pregunté a mi prima: ‘¿Qué pasa?’ y me dijo: ‘En esto es en lo que vas a trabajar’. Me negué: ‘Yo no voy a trabajar en esto’, pero me respondió: ‘En esto vas a trabajar hasta que termines de pagar la deuda que tienes conmigo’.

Las chicas estaban en sujetador y bikini, con vestiditos muy transparentes, muy maquilladas y con tacones bien altos. Recuerdo que me habían dicho que eran de Bolivia, Colombia, México y Venezuela, y que tenían entre 19 y 24 años.

Llegó un momento en que ‘los clientes’ no miraban a las otras chicas y querían solo conmigo y conmigo. Mi prima las sacó y me quedé sola en esa casa”.

Aude sostiene que, en muchos de los casos, las mujeres no se dan cuenta de que fueron traficadas.

“Muchas de las que vienen a pedirnos ayuda, llegan por otras razones. Cuando nos empiezan a contar sus historias y les empezamos a hacer preguntas es que nos damos cuenta que fueron víctimas de trata. Pero ellas no lo reconocen como tal porque no se da de la manera tradicional.

No siempre son forzadas por un extraño o una empresa que les promete el trabajo soñado en Europa y que, cuando llegan, les quita los papeles, las encierra y las obliga a hacer trabajo forzado o a la explotación sexual. Una forma de tráfico actual, que me impactó mucho en su momento, es el uso de la figura del novio“.

La figura del novio se trata también de un engaño. Un hombre enamora a una mujer latinoamericana, pasan tiempo juntos, hace que ella confíe en él y con el tiempo le pide que lo visite en su país de origen. Ahí es cuando se apoderan de ella, la torturan, la obligan a prostituirse, y/o la explotan como servidumbre. Incluso en algunos casos, las obligan a traficar drogas.

El problema es que una vez que logran escaparse y denunciar, su caso no se entiende como tráfico de personas. Según Aude, es porque la versión de su historia migratoria “Vine a visitar a mi novio” o “Llegué con mi novio” no es clasificado como trata.

“Si a ti te preguntan ‘¿Tú vienes con este hombre? ¿Este hombre te está forzando a algo?’, dices que no porque es tu enamorado. O si te preguntan ‘¿A qué viene usted aquí?’, respondes ‘A reunirme con mi novio, él me está esperando afuera’.

Esa situación no enciende ninguna alarma en el funcionario de inmigración. Una vez que la mujer entiende que ha sido una víctima de trata, es extremadamente difícil hacer que denuncie su caso a las autoridades,  no quieren hablar de eso”.

Según Julián Chávez, abogado:

“El principal obstáculo para tener estadísticas confiables, en términos de nacionalidad, es que muchas de las latinoamericanas que llegaron al Reino Unido como víctimas de la trata de blancas lo hicieron con pasaportes falsos (pasaportes europeos).

Cuando llegaron a España, Holanda o Francia (tres de los puertos de entrada más usados por los tratantes), sus captores les quitaron sus pasaportes y al instante esas mujeres desaparecieron del mapa. Fueron obligadas a tener identidades falsas con pasaportes de España, Bulgaria, Hungría…

Casi todas las mujeres que he conocido que han sido víctimas de trata de personas coinciden en un punto: les da miedo decir cuál es su país de origen, porque no quieren ser deportadas, pues aseguraban que “las mafias las encontrarían y les cobrarían no sólo el cargamento de droga que las autoridades les hubieran incautado, sino además ‘la deuda’ que habían contraído por venir a Europa”.

Según la ONU, los flujos de trata de personas que se originan en las Américas representan alrededor de 3% de las víctimas en el oeste y sur de Europa. La mayoría procede de Sudamérica y son principalmente detectadas en Francia y España.

trata en argentina
Estadísticas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Presidencia de la Nación.

En el año 2008, se sancionó en Argentina la ley 26.364, cuyo objetivo es la prevención y la sanción de la trata de personas, y otorgar ayuda a sus víctimas. Desde entonces, se rescataron más de 5000 personas en el marco de los operativos realizados.

En el programa nacional de rescate y acompañamiento a las personas damnificadas por el delito de trata (del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos), se reciben denuncias las 24 horas los 365 días del año.

LOS DENUNCIANTES PUEDEN LLAMAR AL 145 o comunicarse a través de:


 

Fuentes
BBC
LAWA
Ministerio de Justicia y Derechos Humanos

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