La belleza duele

¿Qué es la feminidad? ¿Qué significa ser femenina? Es un conjunto de atributos asociados al rol tradicional de la mujer, que varía en las distintas sociedades y contextos históricos. Estos incluyen el carácter, el comportamiento aprendido y el aspecto físico. Es decir, ser femenina significa verse femenina.

El ideal de feminidad es un ideal colectivo de lo que debería ser una mujer y de cómo debería verse, donde la moda y la belleza toman relevante importancia, y se inculcan en las mujeres desde que son chicas.

Encontrar ejemplos que lo demuestren es sencillo: las jugueterías están llenas de valijitas de maquillaje y de muñecas rubias, esbeltas y de ojos claros, cuyo slogan es “Se lo que quieras ser, se una Barbie Girl”; en la adolescencia, el comportamiento debe asemejarse al de una “señorita” y cuando llegan las primeras sesiones en la depiladora, el consuelo generalmente suele ser “las primeras veces duele, después te empezás a acostumbrar”.

En esta frase resuena la costumbre, y es que desde pequeñas se aprende que aquello que molesta e irrita es parte de lo cotidiano, que “la belleza duele”. La incomodidad se vuelve hábito.

Para las mujeres, es un hábito aprendido buscar imperfecciones y corregirlas a toda costa en el intento de alcanzar ese canon de belleza o ese ideal femenino presente en las publicidades de revistas, en las películas y en la industria de la moda. Canon que puede llegar a generar consecuencias desastrozas en nuestra salud física y mental.

La imagen de mujer perfecta genera que se pierda tiempo, plata, comodidad, y hace sobresalir las inseguridades. Lo paradójico es que la incomodidad genera cierta seguridad. Los tacos altos que hacen doler los pies y el maquillaje en exceso que no permite sonreír sin pensar “¿Tendré labial en los dientes?” son los que supuestamente otorgarán confianza en una misma.

La farsa de la “belleza natural”

Hay quienes argumentan que consideran más bella a aquella mujer que está “al natural”. Lo cierto es que esa idea de “belleza natural” no incluye vello en las piernas, estrías ni acné, y en su lugar trae a la mente a una mujer depilada, tal vez sin maquillaje, pero con una piel sin ninguna marca.

Esto se evidencia claramente en las tendencias de maquillaje como el “no make – make up”, que buscan un rostro natural pero que aun así procuran ocultar las imperfecciones.

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El cuerpo de mujer en su verdadero estado natural y sin intervenciones no es considerado bello sino descuidado o masculino, porque lo común es asociar a la feminidad con la idea arreglarse y “cuidar” del cuerpo. De hecho, hasta se asocia a lo antihigiénico (pero solo en las mujeres, jamás en los varones).

Con todo esto, no es la idea rechazar por completo la feminidad sino intentar alejarla de la imagen tóxica de mujer perfecta, responsable de enfermedades alimenticias, gordofobia, hipersexualización de los cuerpos (incluso de los cuerpos de adolescentes y niñas), y acercarla a una más real.

Que lo femenino no se asocie a lo hermoso por su superficialidad, delicadeza y debilidad, sino a lo hermoso por lo diverso y fortalecedor que puede ser.

 


Imagen destacada: Ana Miranda.

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