Nadia Rojas: desaparecida por tercera vez

La noticia recibida es urgente: bajo tutela del Estado, Nadia Rojas desapareció por tercera vez. 

Nadia Rojas fue encontrada, tras su primera desaparición, el 12 de julio de 2017. Había desaparecido al salir de la escuela en Villa Lugano.

Comenzó a relatar los abusos sufridos durante el mes que estuvo secuestrada pero, en agosto, mientras residía en un refugio de máxima seguridad bajo la tutela del Estado y Minoridad, el día en que iba a declarar ante la justicia en Cámara Gesell, Nadia volvió a desaparecer. Apareció tres días más tarde, sana y salva.

Elena, su mamá, durante la búsqueda de su hija recibía amenazas constantes que querían frenar lo imposible: el reclamo desesperado de una madre que movía todos sus medios para encontrar a su hija. En ese momento, las organizaciones que acompañaban la búsqueda y los familiares de Elena y de Nadia dijeron que, además de las amenazas, había prohibiciones para evitar la comunicación entre madre e hija.

Una niña falta de su hogar, y claro está que no es por voluntad propia. Estando en manos de Minoridad, supuestamente “resguardada” por la justicia, no desaparece una sino dos veces. ¿Acaso creen que el mundo va a quedarse quieto, o que la vida de niñxs, adolescentes y mujeres no vale nada? Si eso es lo que creen quienes tienen a Nadia, están equivocados.

Cada día se mueve cielo y tierra por todas las personas que faltan. Cada entorno familiar con más o menos recursos, acompañados por colectivos que colaboran en la búsqueda, en las acciones legales y en la contención psicológica.

Ante estos casos, donde los hilos de la perversión pueden verse, comenzamos a preguntarnos si quienes deben velar por nuestra seguridad e integridad creen que todas las vidas valen lo mismo. La respuesta está casi implícita.

El año pasado, tras su primera aparición, Nadia quedo bajo el cuidado del Consejo del Niño y la Dirección General de la Mujer, instituciones encargadas de contenerla y resguardarla. Pero fueron incompetentes. Una vez más, el Estado, la Justicia y los organismos pertinentes vuelven a fallar y a demostrar que lo que se hace por fuera no alcanza, si ellos no pueden garantizar la seguridad mínima de una niña a la cual ya habían desaparecido.

Nadia no desapareció, a Nadia la desaparecieron. Digámoslo claro y fuerte para que se escuche, por Nadia y por todas las que faltan cada día.

La desidia del Estado tiene que revertirse. A nadie se lo traga la tierra sin dejar ni un rastro. Queremos a Nadia de vuelta, y la queremos ya. El Estado es responsable por la vida de Nadia Rojas.

A Nadia se la vio por última vez el 4 de abril en la zona de Villa Pueyrredón, intersección de las calles Nueva York y Nazca, a las 13 horas. Vestía un jean, una remera y zapatillas negras.

Rogamos comunicar cualquier información que se tenga sobre ella a los teléfonos que aparecen en los afiches.

 

 


Fuentes:

RED de docentes, familias y organizaciones de Lugano
Infobae
Infonews

 

 

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