Simone Veil: un ícono de la dignidad humana

Abogada y política francesa, logró que se promulgase la ley conocida como “Loi Veil” mediante la cual se despenalizó el aborto en Francia, nada más y nada menos que en 1975. Fue la primera mujer presidenta del Parlamento Europeo y más adelante fue impulsada a formar parte del Consejo Constitucional de Francia. ¡Bravo, Veil!

Nació en 1927. De padres judíos, Simone y su familia fueron deportados a los campos de concentración de Auschwitz en 1944. Solo sus hermanas y ella pudieron contar la historia. Antes de los horrores del Holocausto ya había comenzado a estudiar derecho y ciencias políticas, como si su lugar en el mundo fuese incuestionable.

Creía en la “banalidad del mal”: tras haber comprendido que el ser humano puede emanar bondad y maldad en iguales proporciones, según de las circunstancias, coincidió con la ideología de la filósofa Hannah Arendt.

Entre 1974 y 1979 fue ministra de Salud, Seguridad Social y Familia. Durante su mandato, consiguió la aprobación de las leyes para el acceso a los anticonceptivos (1974) y la legalización del aborto (1975). ¡Voilà! Desde cierto punto del globo, Simone hizo de este mundo un lugar un poco más justo.

Como toda mujer de acción, ha sido (y sigue siendo) criticada por la Iglesia Católica y el judaísmo, hasta el extremo de haberla asemejado al mismo Hitler al comparar los crímenes de lesa humanidad cometidos con el pedido de un derecho social que debía estar en la agenda de la salud pública. El mismo debate que sucede en la Argentina, con algunos años de demora…

En Francia, la interrupción voluntaria del embarazo puede llevarse a cabo a petición de la mujer; la semana número 12 de gestación es la fecha límite para ser realizada, por los riesgos que conlleva. Por otra parte, existe la interrupción médica del embarazo, que no tiene límites en cuanto al tiempo y puede ser practicado siempre que existieran malformaciones del feto o peligro de muerte para la mujer embarazada.

Simone logró que la modificación de la legislación incluyera no sólo el derecho a abortar, sino también la contención integral a cada mujer en centros de salud maternoinfantil. En cada centro, se encuentren los medios necesarios para poder ayudar e informar a las mujeres que soliciten un aborto. Desde 2013 a esta parte, se suma el carácter de gratuidad de la intervención.

La interpretación del discurso de presentación del proyecto podría hacernos creer que la intención principal fue convencer a las mujeres de que el aborto no es la mejor solución posible, que el Estado puede otorgar contención económica si ese fuera el problema, o incluso proponer la adopción como opción.

Sin embargo, no hay que olvidar el contexto en que Veil afrontó el proyecto, y que, en realidad, el análisis discursivo nos remite a su verdadero sentir, que es reconocer que en definitiva “la decisión última sólo puede ser tomada por la mujer”.

¿Cuál era el panorama anterior a los derechos sexuales y reproductivos?

La pena de muerte.

Entre los antecedentes a la Ley Veil, podemos destacar dos acciones concretas:

En 1971, se publicó el “Manifiesto de las 343”, firmado por mujeres de la vida pública que declararon haber abortado alguna vez, como la filósofa Simone de Beauvoir y la actriz Catherine Deneuve, entre otras mujeres. Luego, en 1973, se publica el manifiesto de los 331 médicos que declararon haber practicado abortos. Eran aires parisinos de cambio.

Dentro del texto integral de la Ley Veil podemos notar que ningún actor social estará involucrado en un aborto si no lo desea: ni el médico, ni la partera ni ningún asistente está obligadx a proceder con una solicitud de interrupción del embarazo ni a practicarla, pero debe informarle su parecer a la persona interesada, para que ella pueda acceder a otrx profesional.

“Para algunos, las cosas son simples: si existe una ley represiva, sólo hay que aplicarla”, sostuvo con decisión Simone Veil durante su discurso en 1974, mediante el cual presentaba de manera oficial el proyecto de despenalización ante una Asamblea Nacional casi exclusivamente masculina.

Mujer de fuertes convicciones y pura valentía. El mundo es un poco más justo cuando por él transitan personas de la talla de Simone Veil, mujer que ha resignificado hasta los horrores del Holocausto para ofrecer dignidad humana allí donde pareciera que todo estaba perdido.

 


Fuentes:

Texte intégral de la loi Veil de 1975

Discurso del 26 de noviembre de 1974 en la Asamblea Nacional francesa

Comunicar Igualdad

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