Todas las voces, todas

El fin de semana del 21 y 22 de abril, se celebró el Primer Parlamento de Mujeres Originarias, para unificar reclamos y posturas de cara al próximo Encuentro de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans. La lucha y el feminismo de los pueblos invisibilizados por la historia oficial.

Para las 15 hs. del domingo 22 de abril, Día Internacional de la Pachamama, en el Polideportivo Municipal de Ensenada se había formado una ronda amplia donde mujeres de las 37 naciones originarias decidían de forma parlamentaria el contenido de un documento para presentar de cara al Encuentro Nacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans 2018.

La mayoría estaba descalza y varias llevaban las vestimentas costumbristas de su comunidad: pañuelos en el cabello, collares de monedas plateadas, vestidos con guardas a la altura de la cadera. Algunas llevaban remeras con la consigna “Sin nosotras, no hay país” y portaban banderas con la leyenda: “Nos queremos plurinacional”. Las banderas Whipala y Mapuche llenaban de color la cancha y las gradas.

El Primer Parlamento de Mujeres Originarias se desarrolló en dos jornadas. La primera fue organizada exclusivamente por y para las mujeres provenientes de las comunidades. Para ello, las asistentes dejaron sus territorios y viajaron durante horas desde diversos puntos del país: Salta, Jujuy, Neuquén, Chubut, Chaco. Para el domingo, se abrió la convocatoria a todas las que quisieran participar.

El evento fue impulsado por la Marcha de Mujeres Originarias por el Buen Vivir, espacio encabezado por la weychafe (“guerrera” en mapuche) Moira Millán, que desde 2015, en su primera movilización al Congreso para exigir la creación de un Consejo femenino y originario, lucha por los derechos de las mujeres y de los pueblos ancestrales.

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“El Buen Vivir es la propuesta de los pueblos originarios para el Estado argentino, para remarcar que en 200 años no supo cómo manejar al territorio y a su gente. Este Estado es genocida, se construye a  partir de matarnos en la pobreza. Planteamos que se puede construir a partir de la armonía entre los pueblos y, sobre todo, la armonía con el medioambiente”, dijo Irma Caupan, vocera de la Marcha.

Construir desde la diversidad y el respeto

Las palabras “compañera” o “camarada” no tenían lugar en el debate: todas eran “hermanas”. El micrófono era coordinado por Moira Millán y toda mujer que quisiera aportar tenía la posibilidad de pedirlo.

El parlamento es un espacio sagrado, de consenso, porque queremos reconocimiento. Un reconocimiento que el Estado nos niega”, dijo Millán y a continuación gritó: “¡Marichiweu!” (“cien veces venceremos” en mapuche) con el puño en alto, gesto que acompañaron todas las presentes.

La demanda que dio origen a la necesidad de reunirse fue la modificación del nombre del evento que todos los años convoca a las mujeres y a las identidades disidentes a discutir sus problemáticas: “Queremos que este año el Encuentro de Mujeres no sea “nacional” sino que sea el Encuentro Plurinacional de Mujeres, porque luchamos por un Estado que tenga en consideración a todas las naciones. ¡Nos queremos plurinacional!”, declaró una originaria ranquel.

“Queremos hacer un llamado a las mujeres indígenas argentinas, queremos que empiecen a emerger, que hagan circular su palabra, que empiecen a participar de esta organización que ha comenzado el camino de unidad con las mujeres no indígenas”, aseguró Millán.

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Todas las realidades en un solo documento

El sol comenzaba a ponerse cuando se presentaron los puntos que conformarían el documento final del Parlamento, producto de los dos días de debate. La discusión se extendió hasta pasadas las 17 hs. del domingo y, a pesar de la gran cantidad de tiempo invertido, quedaba la sensación entre las hermanas de que aún restaba generar muchos consensos.

De las problemáticas que se nombrarían en el texto final, uno de los ejes centrales fue la denuncia de la violencia machista y patriarcal que sufren, tanto desde el Estado como desde los propios compañeros de las comunidades.

“Les pedimos a los hermanos hombres que, junto con la lucha por la libre determinación de nuestro pueblo, caminen hacia la descolonización y despatriarcalización de sus mentes, que han sido contaminadas por la cultura dominante”, afirmaba una coya.

Educación. En términos culturales, se exigió respeto por “todas las formas de educar y de transmitir el conocimiento a nuestros hijos”, ya que, según remarcó Millán: “Estamos atrapados en una política educativa colonizadora que nos quita identidad. No sólo queremos presupuesto de educación sino que queremos discutir el modelo de educación”.

Economía. La economía y la (auto)gestión de los recursos fue un tema recurrente y, de hecho, parecía ser la temática que interpelaba y preocupaba a todas. Durante el Parlamento, a un lado de la ronda de discusión, se habían acomodado algunos puestos con artesanías traídas por hermanas desde sus pueblos para poder vender en el evento.

Una mujer coya comentó la situación que vive actualmente su comunidad en Abra Pampa: el INTA se adueñó de dos mil vicuñas y el Estado prohibió la caza y el aprovechamiento de estas para la subsistencia del poblado indígena. En base a la situación de pobreza generalizada de las comunidades, se llamó a denunciar el asistencialismo del Estado y a diseñar y potenciar una “economía de autodeterminación”.

Medioambiente. La Pachamama y la convivencia en armonía con la naturaleza fue una temática transversal en todas las intervenciones y los discursos. Por ello, denunciaron con énfasis la actividad de las grandes empresas extractivistas y mineras, así como las políticas energéticas que no contemplan las necesidades ni la participación de los pueblos originarios.

“Que la naturaleza no se vea afectada para que las grandes empresas gocen de energía que cada vez es más cara, no solamente en la boleta de la luz, sino también con los asesinatos de los ríos”.

En el mismo sentido, reclamaron que los Parques Nacionales fueran propiedad comunitaria de los pueblos y que los sitios arqueológicos sagrados fueran resguardados. Además, criticaron las restricciones legales que existen para el intercambio y la comercialización de hierbas medicinales y semillas.

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Justicia patriarcal y uninacional. En la discusión por las cuestiones relacionadas a lo legal y la Justicia, surgieron los temas que más ocupan a las comunidades desde que están en la mira de la tergiversación mediática y el prejuicio social. Se planteó la necesidad de construir una Justicia con perspectiva de pueblos originarios para evitar que el “sistema uninacional” siga coartando los derechos indígenas.

Hoy en día, el pueblo mapuche está conmocionado por la grave condición de salud del machi (curandero de la comunidad, generalmente mujer) Celestino Córdova, quien inició una huelga de hambre en enero. Está privado de su libertad hace 5 años por el gobierno chileno, acusado de prender fuego la casa de dos latifundistas y asesinarlos, a pesar de que él se hubiera estado a 2 kilómetros de distancia del lugar de los hechos y no hubiera ninguna prueba fehaciente que lo señalara.

Nuestras autoridades ancestrales y espirituales están siendo perseguidas. Son los portadores de nuestra lengua, de nuestro kimun (conocimiento), de nuestra lawen (medicina). Tienen que ver con la cosmovisión de cada pueblo, por eso los persiguen”, expresó una integrante de la RAM.

No a la extradición de Facundo Jones Huala, y la libertad de cada preso político fue un reclamo unificado. El Parlamento, además, se solidarizó con Milagro Sala, quien envió un mensaje de apoyo a través de una grabación de voz.

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El aborto y las discusiones alrededor de la salud. Algunas participantes no originarias propusieron que las comunidades expresaran adhesión o acompañamiento a la Campaña por el Derecho al Aborto. Sin embargo, la temática no había sido debatida el día anterior, cuando la discusión se planteó entre las originarias, porque no era considerado una prioridad en la realidad de las indígenas.

“Esa una discusión abierta y no vamos a posicionarnos sin antes debatirlo con todas. Sí remarcamos la libre determinación de nuestros cuerpos, nuestros territorios y nuestros pueblos. Hay grupos que se arrogan nuestra voz sin siquiera darnos participación.

Vayan ustedes a los territorios, como hacen las Iglesias católicas y evangelistas, aprendan wichi, qom, mapundungun y acerquen las herramientas para problematizar el aborto clandestino. Nosotras las recibiremos y eso será una solidaridad pragmática”, respondió Millán ante el pedido.

Las mujeres originarias fueron históricamente expulsadas del sistema en general y del sistema de salud en particular. La medicina hegemónica, además, se impone por sobre los saberes y las técnicas ancestrales, que se ven criminalizados y prohibidos en varios casos.

Esto genera que se encuentren poco interpeladas en el reclamo por el aborto legal, que es, en esencia, un debate sobre el acceso y la calidad de la salud pública (y hegemónica) para las mujeres.

Moira Millán explicó: “Queremos que las machis no se queden sin poder venir hasta nuestros territorios a sanarnos, atrapadas por las legislaciones que cercenan la libertad de tránsito de nuestra medicina. No solamente vamos a pedir el acceso a la salud desde lo que ofrece el sistema, sino que nuestro propio sistema de salud sea también reconocido.


 

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