La madre del cine

En una industria como la del cine, donde ya de por sí es difícil triunfar y sobre todo siendo mujer, ¿qué hubiese sucedido si en los libros figurase “la madre del cine” en lugar del “padre”? ¿Qué roles habrían ocupado las mujeres en la historia de las películas de haber sabido que las bases fueron sentadas por una de ellas?

Alice Guy fue la primera persona en vivir del cine y fue una pionera del séptimo arte. Aunque fue muy reconocida por sus contemporáneos del ambiente, es muy difícil encontrar su nombre en los libros.

Esta cineasta francesa trabajaba como secretaria de Leon Gaumont en la empresa fotográfica “Gaumont”, y a sus 23 años se convirtió en la primer persona en dirigir una película narrativa de ficción.

Repaso en la historia
Los pioneros más conocidos en la historia del cine son los hermanos Lumière y Georges Méliès.

En 1985, Auguste Marie Louis Nicolas Lumière (1862–1954) y Louis Jean Lumière (1864–1948) crearon el cinematógrafo, la primera máquina capaz de filmar y proyectar imágenes en movimiento. Meses después, realizaron su primera exhibición, a la que Alice y Gaumont fueron invitados, en el Salon indien du Grand Café de París, donde se proyectó “Salida de los obreros de la fábrica”, la primera película de la historia.

Aún así, los filmes de los Lumière estaban muy lejos de parecerse al cine que conocemos hoy en día. En principio, eran filmaciones de no más de un minuto, de un único plano y con cámara fija, sobre la vida cotidiana y sin intervenir en la escena. Los utilizaban de forma documentalista y creían que sería un gran aporte para las ciencias.

No vieron la potencialidad que las imágenes en movimiento tenían para el entretenimiento.

Es ahí donde aparece Marie Georges Jean Méliès (1861–1938) como el “padre del cine”. Este ilusionista es conocido por ser el “primero” en realizar cine de ficción. Su película más conocida y una de las más influyentes en el mundo del cine es “El viaje a la Luna” rodada en 1902.

La filmografía de Méliès se conoce como “teatro filmado” ya que literalmente filmaba un escenario con una escenografía montada y grandes elencos con vestuarios llamativos y mucho maquillaje, junto con otras características provenientes del arte dramático.

Además fue uno de los primeros en experimentar con efectos especiales, como las exposiciones múltiples y la cámara rápida. Sus producciones eran más complejas y extensas, y contaban historias para entretener al público, en lugar de documentar hechos como hacían los Lumière.

Entre estos grandes padres del cine, la figura de Alice Guy queda opacada y olvidada. Ella fue la verdadera “madre del cine”, la primera cineasta, incluso antes que Méliès.

Luego de presenciar la exhibición de los Lumière, en 1896 dirigió “La Fee aux Choux” (en español, “El Hada de los Repollos”), la primera película con una historia pensada para entretener al público. Sus filmes fueron un gran aporte para el lenguaje cinematográfico. Se calcula que llegaron a ser más de mil, de diferentes géneros; hoy, se conservan unos 350.

Al mismo tiempo, fue pionera de los efectos especiales, atribuidos normalmente al “padre del cine”. Utilizó la doble exposición de fotogramas y la cámara rápida y lenta. Fue la primera en colorear las películas y en incluir el sonido en el cine mediante la coordinación de la filmación y los sonidos de la escena emitidos a través de un fonógrafo.

Su marido fue Herbert Blanche, un camarógrafo que también trabajaba para Gaumont y con quien fundó, en 1910, su propia productora de cine, “Solax”, en Nueva York. Luego de 10 años de trabajo, la pareja decidió divorciarse; Blanche se trasladó a Hollywood y Alice regresó a Francia, donde no volvió a filmar.

Años después, regresó a Estados Unidos y descubrió que sus películas habían sido atribuidas a su exesposo, a otros miembros del equipo de filmación o simplemente habían permanecido como anónimas. En los años 40, Alice escribió sus memorias junto con un listado de todas las películas que había dirigido, para que su legado no se perdiera. Finalmente, murió en Nueva Jersey en 1968, con 94 años.

Una de sus películas, titulada “Las consecuencias del feminismo” y filmada en 1906, desarrolla una parodia sobre los roles de género. En él, los papeles se invierten: la mujeres actúan como hombres y los hombres como mujeres, por ejemplo en cuanto al cuidado de bebés.

Alice fue directora, productora, realizadora y actriz. Sin embargo, su trabajo pasó totalmente desapercibido, al igual que el de muchas otras mujeres del cine. Una visionaria que imaginó lo que pocos en su momento y que marcó el camino para los próximos genios, mas quedó tapada entre hombres.

Ella misma lo dijo en una entrevista, en 1912:

“Mientras una mujer esté en su lugar, no recibe ningún reproche, pero si ella asume y ejerce las prerrogativas asignadas a sus hermanos se la mira mal”.

Su trabajo fue robado y ocultado. Como consecuencia, poco y nada se sabe de ella. Por si fuera poco, lo que más trascendió fue su posible romance con Gaumont. Incluso en las universidades, a la hora de recortar material de estudio ella es una de las primeras en quedar de lado o ni siquiera figurar en la currícula.

¿Cómo cambiaría todo si su nombre estuviese en los libros y sus películas en los museos de todo el mundo?

Es momento de reescribir la historia.

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Fuentes:

         

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