Aborto legal para no morir

Hace meses que se puso el foco en el debate para que sea ley la legalización del aborto seguro y gratuito.

Estamos paradxs ante un momento histórico fundamental, no sólo por la llegada que el movimiento feminista ha tenido en los últimos años a diferentes espacios, sino además por la unión de mujeres de todas las edades y las clases sociales, mujeres que vienen de diferentes ámbitos para confluir en una misma lucha.

Esta es la última de las consignas planteadas. Se pide “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

Como en otros momentos históricos, parte de la sociedad está en contra de que la ley se sancione: grupos amparados en las creencias religiosas y también los denominados “pro-vida”.

Sin embargo, estos grupos no contemplan el hecho de que el debate no gira entorno a la decisión personal de cada persona de aceptar el aborto o no , es decir, si se está a favor o en contra. El aborto existe, y es una problemática social. La pregunta es ¿qué hacemos con ello? La respuesta es legalizar el aborto.

En la campaña, en los testimonios y en cada marcha se aclara que se está a favor de la legalización, que no significa fomentar el aborto, como muchxs piensan, sino aceptar lo que existe en la clandestinidad, donde hay un mercado enorme y se mueren mujeres, hombres trans, adolescentes y niñxs todos los días.

Sobre todo, se destaca que la instancia del aborto es la última. Antes, se deben cumplir las consignas previas: la educación sexual integral –que se aparta del eje meramente biológico– así como también la llegada de anticonceptivos a todos los lugares donde hagan falta.

¿Qué implicancias tiene el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo?

En el artículo 1°, se establece que toda mujer tiene derecho a decidir voluntariamente la interrupción de su embarazo durante las primeras catorce semanas de gestación.

En el artículo 3°, se establece que cada mujer tiene derecho a interrumpir su embarazo sin restricción de tiempo en casos específicos: si su embarazo fuera producto de una violación; si estuviera en riesgo la vida o la salud física, social o psíquica de la mujer (considerada en términos de salud integral como derecho humano); o si existieran malformaciones fetales graves.

En el artículo 4°, se establece que previo a la realización del aborto se debe dejar expreso por escrito el consentimiento de la mujer.

En el artículo 8°, se alude a que en caso de que la interrupción voluntaria fuera a ser practicada en una adolescente de entre 13 y 16 años, se la considerará con la suficiente madurez para decidir y prestar el debido consentimiento. En caso de que fuera menor de 13 años, deberá ser acompañada por alguno de sus progenitores, pero de todas formas se tendrá en cuenta el consentimiento de la niña.

En el artículo 9°, se alude a las personas con capacidades restringidas o de personas declaradas incapaces judicialmente. Siempre se deberá prestar consentimiento acompañado por la normativa legal según corresponda a cada caso.

Los artículos 11° y 12° hacen hincapié en la derogación de los artículos 85 inciso 2, 86 y 88 del código penal, que indica penas de uno a cuatro años de prisión a las mujeres que se provoquen su propio aborto o consientan para que otro se lo realice, y a los profesionales de la salud que lo practicasen.

Hoy asistimos a la muerte de personas gestantes todos los días por las prácticas de abortos clandestinos. Sumado a eso, contamos los casos en los que son condenadas por una justicia patriarcal, sin perspectiva de género, que decide sobre sus cuerpos. Algunos ejemplos de ello salen a la luz, en un terreno que está en lucha.

Uno de los casos en los que la justicia no actuó en favor de la vida de la mujer es el caso de Ana María Acevedo. Su madre, Norma Cuevas, dio a conocer que le fue negado su derecho al aborto terapéutico, ya que Ana María, de veinte años de edad, padecía cáncer; a la vez, le negaron tratamiento oncológico por estar embarazada. En mayo de 2007, la joven murió en la provincia argentina de Santa Fe.

Otro caso es el de una niña de 12 años que fue violada, y a quien se le impidió el acceso al aborto legal después de una psicóloga de la ONG GRAVIDA se infiltrase en el hospital e impidiera la realización de la práctica. La justicia santafesina falló en favor de la profesional, mientras que el Colegio de Psicólogos la sancionó.

Estos son solo algunos ejemplos de los que vemos en la vida diaria. Ahí están, delante de nuestros ojos, y sin embargo todavía son negados. Es por esto que decimos, que pedimos, que gritamos:

Educación sexual para decidir.

Anticonceptivos para no abortar.

Aborto legal para no morir.


Fuentes:

Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito
Cosecharoja.org
Ley 25.673

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s