Imposición ultraconservadora

Desde que, en 2015, el gobierno nacionalista de Ley y Justicia (PiS) tomó las riendas del poder en Polonia, se ha emprendido una purga de administración, empresas públicas, medios de comunicación, y un recorte de derechos contra las mujeres.


En el artículo escrito por María R. Sahuquillo, enviada especial del diario El País, es explícito el golpe que está dando el poder Ejecutivo contra la sociedad. El histórico Centro para los Derechos de las Mujeres de Polonia perdió las subvenciones estatales. Martha Lempart, conocida activista, afirma que este es otro ataque más al feminismo.

Además de la reducción en la promoción de proyectos de trabajo femenino, también se redujeron los programas de atención y educación para menores discapacitadxs, lo cual obliga a muchas mujeres a quedarse en casa para cuidar a sus hijxs.

El partido llegó al poder siguiendo un camino de derecha, conquistando, polarizando a la sociedad, reduciendo las subvenciones estatales, eliminando la educación sexual de las escuelas, retirando financiación a tratamientos de reproducción asistida, y limitando el acceso a la pastilla “del día después”.

A partir de esto, se generó a través de Facebook un mercado negro de medicación anticonceptiva de emergencia, ya que solo es posible conseguirla con receta y casi nunca se consigue de forma legal, debido a que los médicos se niegan a prescribirla por “cuestiones de moral”.

El líder del PiS, Jaroslaw Kaczynski, planea seguir endureciendo y restringiendo las medidas abortistas del país, en apoyo a las propuestas de las organizaciones religiosas. Sus valores se basan en la familia, que para él sólo es la compuesta por un hombre y una mujer.

El politólogo Aleksandr Smolar, afirma:

“La promoción de los orígenes cristianos y demócratas es la base de su ideología, pero también difunden un discurso de odio contra el multiculturalismo, los cambios sociales, los gays, el feminismo o incluso los ecologistas. Por ellos, volvería el imaginario de los años cincuenta”.

El PiS limita cualquier tipo de información que pueda desestabilizarlo. Reduce movimientos públicos contra malos tratos y los centros de refugio disponibles. Además, introdujo una tasa para los casos de divorcio, lo que representa un gran bloqueo para las víctimas de violencia de género. Todos estos elementos agudizan la violencia machista en Polonia, donde se registran unas 67 000 denuncias al año por este motivo.

“Los derechos de las mujeres polacas están bajo constante ataque y esto se debe fundamentalmente a la conexión entre el gobierno populista y la iglesia católica, con la que tiene una deuda por su apoyo en las elecciones. Están pagando esa deuda con los cuerpos y las libertades civiles de las mujeres”. Lempart.

“Nos identifican en marchas pacíficas, imponen multas, incluso ha habido personas despedidas de su trabajo vinculado a la Administración por participar en las protestas. Les asustamos, así que están creando un clima político para reprimirnos”. Prus (organizadora del Paro de Mujeres).

Sin embargo, ellas no desisten. Las protestas se han incrementado y reorganizado para dar pelea.

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Fuente: El País.

 


Fuentes

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