De ESI SÍ se habla

Durante el debate por la legalización del aborto, las posturas de verdes y celestes sólo coincidieron en un punto: se necesita más educación sexual. Sin embargo, estos últimos ahora rechazan su aplicación bajo la consigna “Con mis hijos no te metas”. ¿Qué está en juego? ¿A qué se oponen?


El 4 de septiembre, con el Ministerio de Salud devenido Secretaría, la Cámara de Diputados firmó dictamen de mayoría para reformar la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI). Así, se la declaró de orden público para que los contenidos curriculares sean de aplicación obligatoria en todas las escuelas del país, independientemente del “ideario institucional y de las convicciones de sus miembros”.

Además, propone la modificación del artículo 1 por el siguiente:

“Todos los estudiantes tienen derecho a recibir educación sexual integral, respetuosa de la diversidad sexual y de género, con carácter formativo, basada en conocimientos científicos y laicos, en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada, de las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal” (LATFEM).

Como era de esperarse, los militantes “provida” interrumpieron en reiteradas ocasiones a los diputados para manifestar su oposición a la implementación de la ESI con estas modificaciones. A partir de ese momento, –y alineados a movimientos similares a escala mundial–, reforzaron la campaña en las calles y las redes sociales usando la consigna “Con mis hijos no te metas”.

¿Alguien quiere pensar en los niños?

Quienes manifiestan su rechazo a los contenidos que la ESI propone exigen que el Estado respete “el derecho de los padres a educar a sus hijos”, pero omiten que la Ley 26.061 de protección integral de los derechos de niñas, niños y adolescentes enfatiza en el interés superior de niños y niñas a la vez que garantiza: “Los derechos y las garantías de los sujetos de esta ley son de orden público, irrenunciables, interdependientes, indivisibles e intransigibles” (Art.2).

“A partir del 2006, con la aprobación de la ESI, la patria potestad quedó por debajo del derecho a conocer sobre su cuerpo, sus derechos y deseos de chicas y chicos. Y eso no tiene vuelta atrás” (Luciana Peker / Página 12).

Quienes demonizan esta ley demonizan los ejes que esta establece: perspectiva de género, respeto a la diversidad, ejercicio de los derechos, cuidado del cuerpo y la salud, y valoración de la afectividad.

Los contenidos a impartir están divididos de acuerdo al nivel educativo alcanzado por lxs estudiantes:

  • Inicial: enseñanza del vocabulario correcto para nombrar los genitales, evitar los estereotipos de género a la hora de jugar y adquirir pautas de cuidado y autoprotección.
  • Primaria: introducción a los cambios en la pubertad, información sobre métodos anticonceptivos y prevención de enfermedades de transmisión sexual, diversidad de las personas en apariencia física, orientación sexual e identidad de género.
  • Secundaria: concientización sobre la violencia de género, análisis crítico de la femineidad y masculinidad, deconstrucción de “patrones hegemónicos de belleza”, tratamiento del embarazo no deseado en la adolescencia, aborto.

Con un matiz religioso que sostiene que el cambio de paradigma amenaza a instituciones sociales como la familia y el matrimonio, quienes rechazan estos contenidos cierran los ojos a la coyuntura actual: la construcción de un mundo múltiple, colorido e inclusivo.

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