Día de la Acción Global por el Aborto Legal y Seguro

El 28 de septiembre de 1990 se declaró la fecha de hoy como el Día de la Acción Global por la Despenalización y Legalización del Aborto, en el marco del V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en Argentina por parte de la Asamblea del Movimiento Feminista Latinoamericano.

En América Latina, la interrupción del embarazo se realiza de modo riesgoso y clandestino debido a las legislaciones que penalizan con cárcel a quienes la practican, como ocurrió en el caso argentino de Belén. El aborto en la clandestinidad no es sólo una de las principales causas directas de mortalidad entre personas gestantes en muchos de los países de la región sino que, además, puede ocasionar como resultado múltiples infecciones (que son tratadas en hospitales públicos, pero no son contabilizadas en las estadísticas que sostienen los grupos que se manifiestan en contra de la legalización).

 

La información en cifras

  • Se estima que en la región se realizan más de 4 millones de abortos anualmente, 95% de los cuales se practican de manera insegura.
  • En 2008, la tasa anual estimada de aborto inseguro fue de 31 abortos por cada
    1000 mujeres de entre 15 y 44 años; la tasa de procedimientos seguros fue menos de 2 por cada 1000.
  • Según la Organización Mundial de la Salud, en 2008, el 12% de todas las muertes maternas en América Latina y el Caribe (1100 en total) se debieron a prácticas de interrupción de embarazo inseguras.
  • Cada día se realizan 55 mil abortos clandestinos en el mundo: 95% en países en vías de desarrollo, responsables de 1 de cada 8 muertes maternas.
  • En Chile, se calcula que alrededor de 280 mil mujeres recurren cada año al aborto clandestino, mientras que en Argentina el número asciende a 500 mil.
  • Globalmente, por cada siete nacimientos se lleva a cabo un aborto inseguro. Se calcula que el aborto inducido -en forma clandestina y condiciones inseguras- es la causa de aproximadamente 800 mil hospitalizaciones al año.

Cinco razones para la legalización y despenalización

  1. El aborto no es un capricho ni mucho menos un asunto para tomar a la ligera. Es, antes que nada, un hecho: una situación que ocurre día tras día en la realidad mundial. Por lo tanto, innegablemente, es una cuestión social que requiere ser debatida para su reconocimiento como derecho. No puede concebirse como un tema del que “no se puede hablar, que pone en juego la moral de cada uno”, porque mientras callamos miles de mujeres sufren las consecuencias.
  2. Su legalización no significaría un aumento en la cantidad de interrupciones del embarazo. Por el contrario, las estadísticas de países cuya legislación protege este derecho muestran una reducción de casos, sumado el acompañamiento de políticas educativas.
  3. Esta práctica suele ser la última solución frente a una cadena de violencias que surge de las relaciones de poder asimétricas entre hombres y mujeres, de las cuales las gestaciones no deseadas producto de violaciones (en muchos casos intramatrimoniales) o producto de la negación de algunos varones a usar métodos anticonceptivos son un eslabón más.
  4. Desde la perspectiva biológica, según estudios reunidos por el sitio chileno El Quinto Poder, se argumenta:

    “Se puede afirmar científicamente que el feto humano no presenta reacciones a estímulos sistemáticos inducidos antes de la semana 22ª-24ª del embarazo, ya que carece de percepción y sensibilidad para sentir dolor y gozo, porque no ha desarrollado las estructuras, conexiones y funciones del sistema nervioso y, lo determinante, carece de corteza cerebral completa hasta la semana 27-30, órgano indispensable para ser considerado un ser humano.

    [En segunda instancia,] la ciencia considera, por lo tanto, que el status de ser humano se alcanza cuando el sistema nervioso y la corteza cerebral están en condiciones de adquirir autonomía sensorial y consciencia de los estímulos, y que esto se logra cuando el feto alcanza la autonomía fisiológica al nacer, abandonando la dependencia del aporte nutricional y hormonal de la mujer”.

  5. La maternidad debe ser deseada, proyectada y voluntaria. La legalización de la interrupción de la gestación no obliga a nadie a practicarla; sólo garantiza condiciones seguras para quienes no se sienten preparadas para ello y abre las puertas a las mejoras en el programa de educación sexual integral y el fácil acceso a métodos anticonceptivos, para garantizar plena libertad de elección en lxs sujetxs y, con ello, una sociedad más igualitaria.

 

“Cada 28 de septiembre sirve a las feministas para demandar el acceso de servicios de aborto seguro, lo cual podría prevenir entre el 20 y 25 por ciento del medio millón de muertes maternas que anualmente ocurren en las regiones periféricas del planeta”. (Mujeres en Red)

 


Fuentes:

Quinto Poder
Mujeres en Red
Guttmatcher

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