Short on women: la batalla de las mujeres en la política

En la historia mundial, solo 107 mujeres han sido presidentas o jefas de Estado en sus países. Este número (no) sorprende si se compara con la cantidad de hombres que ocuparon el mismo cargo.

Históricamente, el poder perteneció a la esfera de dominio masculino. Sin embargo, si nos remontamos a la era paleolítica, investigadores hablan de la llamada cultura matriarcal: la mujer como gobernadora de la familia y de las tribus. Esta época es comúnmente denominada como Comunismo Primitivo.

¿Qué fue lo que produjo el cambio? El descubrimiento del hierro, el desarrollo de la caza y la agricultura. Es el hombre quien, entonces, comienza a tener posesión y ser productor material. En este punto surge por primera vez la idea de «la propiedad privada individual». La mujer pasa a ser propiedad privada del hombre por la fuerza.

En la actualidad, los hechos no cambiaron tanto. Según UnWomen, el liderazgo y la participación política de las mujeres están en peligro. Dicho organismo asegura que las mujeres tienen poca representación en puestos directivos y como votantes. No obstante, esta situación contrasta con las grandes líderes y agentes de cambio de los últimos años. ¿Qué es lo que falta? ¿Por qué no tenemos, aún hoy, paridad de género?

Hacia fines de siglo pasado, América Latina vio un giro radical en el que las mujeres comenzaron a tener lugares protagónicos en la política: Cristina Fernández de Kirchner, Dilma Rouseff, Michelle Bachelet, Laura Chinchilla, Portia Simpson y Kamla Persad. En 2014, el continente se caracterizaba por el alto nivel de mandatarias y primeras ministras mujeres.

Sin embargo, según un documento del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo sobre Paridad de Género (2017) la desigualdad de género en países de América Latina persiste y «limita el ejercicio pleno de los derechos políticos de las mujeres y su autonomía en diferentes esferas de la sociedad». Al mismo tiempo, agrega que «la representación política de las mujeres en Argentina ha encontrado un techo que parece difícil de superar sin producir nuevas reformas».

En esta línea, UnWomen explica que, a la hora de participar en la vida política, las mujeres enfrentan dos tipos de obstáculos. En primer lugar, las barreras estructurales que son creadas por leyes e instituciones que limitan las opciones de las mujeres. En segundo lugar, las brechas vinculadas a la educación, los contactos y los recursos para lograr convertirse en líderes.

Asimismo la resolución de la ONU sobre la participación de la mujer en la política (2011) señala que «las mujeres siguen estando marginadas en gran medida de la esfera política en todo el mundo, a menudo como resultado de leyes, prácticas, actitudes y estereotipos de género discriminatorios, bajos niveles de educación, falta de acceso a servicios de atención sanitaria, y debido a que la pobreza las afecta de manera desproporcionada».

El contexto actual nos lleva a nuevas preguntas, como ¿cuál es el vínculo existente entre los gobiernos de derecha presentes en Latinoamérica y la baja en la representación de mujeres en grandes puestos políticos?¿De qué manera se podrían achicar las diferentes brechas para empoderar a las mujeres en los espacios políticos? ¿Cómo será este panorama a futuro?

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