Enemigo silencioso

Según datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 300.000 mujeres murieron a causa del cáncer cervical en 2018, un rival hostil conocido mayormente como cáncer de cuello uterino. Más del 85% de estos casos ocurrieron en países de bajos recursos. Además de la prevención y los chequeos regulares, es importante estar informadx acerca de sus síntomas, tratamientos y avances para detectarlo.

El cáncer cervical se produce en las células del cuello uterino, específicamente en la parte inferior (matriz) que conecta con la vagina, y se trata de un crecimiento desmedido de células malignas. Es el tercer tipo de cáncer más común entre las personas con útero y se encuentra íntimamente relacionado con el virus del papiloma humano (VPH), principal factor de riesgo que se transmite por contacto sexual, pero no necesariamente por penetración.

El desarrollo de este tipo de cáncer es lento: las células normales comienzan a transformarse generando alteraciones precancerosas como la displasia o la hiperplasia. En el primer caso, aparecen anomalías celulares; en el segundo, hay un aumento descontrolado de las células que forman al órgano. Al ser precancerosas es posible que deriven en cancerígenas. La prevención es vital y las herramientas más eficaces son el Papanicolaou (citología vaginal) y la prueba de detección de VPH.

Mediante el Papanicolaou se recolectan células para analizar y detectar los cambios celulares a tiempo. En general, es recomendable realizarse la prueba a partir de los 21 años de edad y repetirla cada 3 años, o menos, si se estuvo expuestx a factores de riesgo tales como VIH, sistema inmunitario debilitado, anomalías previas en la zona, píldoras anticonceptivas por mucho tiempo, entre otros.

En pos de la detección temprana, un grupo de científicos liderado por investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU (NIH) y Global Good desarrolló un algoritmo informático que puede analizar imágenes digitales del cuello uterino de una persona e identificar cambios precancerosos que requieran atención. Este estudio revolucionario podría generar grandes cambios en el sistema de salud.

Se trata de una evaluación visual automatizada, fácil de realizar y que solo requiere mínima capacitación, lo cual es ideal para lugares de bajos recursos. Este proyecto, del que participaron más de 9000 mujeres, utilizó miles de imágenes para obtener información completa sobre qué cambios cervicales derivaron en cáncer.

«Nuestros hallazgos muestran que un algoritmo de aprendizaje profundo puede usar imágenes recolectadas durante la detección de rutina del cáncer cervical para identificar cambios precancerosos que, si no se tratan, pueden convertirse en cáncer.

De hecho, el análisis computarizado de las imágenes fue mejor para identificar el precáncer que un experto humano que revisó las pruebas de Papanicolaou bajo el microscopio» – Mark Schiffman, NCI y autor principal del estudio.

Para la OMS, es necesario un enfoque integral para prevenir y controlar este tipo de cáncer. Por eso, recomienda vacunación contra el VPH, educación sanitaria y educación sexual.

 


Para más información sobre síntomas, tratamientos, y formas de prevención

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