Y todo el pueblo cantó: dejemos de idolatrar a Maradona

En un país donde el feminismo está cada vez más presente, aún tenemos como máximo ídolo a un hombre que representa todo aquello que buscamos cambiar en la sociedad. 

Hace ya 33 años, Diego Maradona consagró su histórico gol conocido como «La mano de D10S» durante el partido frente a Inglaterra por cuartos de final del mundial de México 86.

Fue en ese mismo año cuando nació uno de sus hijos, Diego Sinagra (hoy conocido como Diego Jr), a quien durante casi 30 años le negó su paternidad. Si bien había confirmación a través de un ADN y la Justicia le había otorgado el apellido Maradona al hijo de Cristiana Sinagra, no fue hasta 2016 que «el astro del fútbol» reconoció públicamente a su hijo y comenzó una relación que hoy parece inquebrantable.

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Diego Maradona junto a Diego Jr. |Foto: Diario Clarín

Sus dos hijas «legítimas» nacieron en esa misma época. Las famosas Dalma y Gianinna, producto del matrimonio con Claudia Villafañe, son las únicas que vivieron su vida reconocidas por el exfutbolista.

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Maradona junto a Giannina, Dalma y Claudia Villafañe |Foto: ABC.es

Producto de su relación con Veronica Ojeda, en el año 2013 nació «Dieguito» Fernando, a quien sí reconoció en Emiratos Árabes al momento de su nacimiento. A pesar de haber tenido el reconocimiento de su padre desde el minuto uno, por la relación entre Maradona y Ojeda el niño pasó varios años sin tener relación con el futbolista.

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Diego Maradona junto a Dieguito Fernando | Foto: Infobae

Fue en el año 2014 que se conoció la identidad de Jana, quien tuvo una historia similar a la de Diego Jr. Nacida en 1996, consiguió llevar el apellido de su padre luego de que el exfutbolista se negara a realizarse un análisis de ADN. A pesar de los años que su padre le negó, hoy mantienen una relación muy cercana.

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Diego Maradona junto a Jana | Foto: Minutouno.com

Hace poco más de una semana, Matias Morla, abogado de Maradona, dio a conocer que «el Diego» tendría cuatro hijos más en Cuba, producto de relaciones ocasionales que mantenía con distintas mujeres. Según el abogado, los hijos solo buscarían ser reconocidos de manera pública pero sin necesidad de portar el apellido.

La noticia de que Diego Maradona tenga hijos no reconocidos ya no es tal. Hace años que este tema se convirtió en un meme.

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Meme en redes sociales sobre la paternidad de Maradona.

Sin embargo, en un país donde aún peleamos por una maternidad deseada, no podemos seguir mofándonos de la irresponsabilidad reproductiva de un hombre tan público como lo es Diego Maradona.

Dejar hijos en cada país al que acude y reconocerlos luego de años de peleas judiciales y escándalos mediáticos no debería considerarse un mérito, pero para muchos parece serlo. Cuando, hoy día, la gente celebra la relación del exfutbolista con sus hijos Diego Jr y Jana, poco recuerdan de los años que los mantuvo en la sombra mientras se paseaba con Dalma y Giannina por todos lados. Poco recuerdan de la lucha de las madres que tuvieron que hacerse cargo de sus hijos por completo mientras él gastaba su fortuna en autos, casas, viajes de placer y drogas.

La vida de Diego Maradona estuvo siempre rodeada de excesos y violencia. Su adicción a las drogas y sus reiterados tratamientos son tan solo una de las aristas. Ha agredido a la prensa, se ha peleado con colegas dentro de las canchas. Hace poco tiempo resurgieron fotos suyas con menores desnudas durante uno de sus viajes a Cuba (de quienes se creyó que eran sus cuatro «nuevos» hijos. Sin embargo, fue desmentido por su abogado).

También ha tenido denuncias de sus exparejas por violencia. En el año 2014 trascendió un vídeo donde se lo puede ver discutiendo de manera muy violenta con su expareja Rocio Oliva, quien muchas veces habló de la violencia que ejercía sobre ella. Su exesposa y madre de dos de sus hijas, Claudia Villafañe, mencionó la violencia psicológica que ejercía Maradona durante su matrimonio cuando justificaba todas sus actitudes y los actos de infidelidad y afirmó que las recientes denuncias que el exfutbolista hizo en su contra se deben a una persecución que inició tras ver fotos de la pareja de Villafañe junto a su nieto.

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Diego Maradona en la actualidad |Foto: Resistencia Urbana

A pesar de todos los escándalos, la violencia, los excesos y las denuncias, sigue teniendo una amplia base de fanáticos que lo veneran en redes sociales, se tatúan su cara y le ponen su nombre a sus hijos para honrarlo. Todo esto por una carrera futbolística y un gol polémico en 1986.

Lo defienden en redes sociales, le perdonan todas las actitudes que son dignas de repudio y siguen idolatrando su figura. Incluso se enojan cuando otros deciden burlarse del ídolo argentino. Nadie puede burlarse de Diego, pero todos pueden burlarse de las situaciones que él genera en terceros.

En un país que está marcando un ejemplo en cuanto a la lucha feminista, deberíamos empezar a replantearnos quiénes son los ídolos que nos representan como sociedad.


FuentesFoto de portada – The Football Times

Un comentario en “Y todo el pueblo cantó: dejemos de idolatrar a Maradona

  1. Personalmente, Maradona no es ídolo. No es santo de mi devoción, no es un tipo que me caiga bien. También es cierto que tampoco soy argentina, tampoco soy del Boca ni del Nápoles. Quizás hable desde la ignorancia y estaría mejor callada. Pero me gusta el fútbol, tengo abono en el equipo de mi ciudad y de fútbol entiendo un poquito.

    Maradona no es genio y figura en Argentina solo por el gol de la Mano de D10S, qué, según se mire, es la mayor vergüenza o la mayor picardía que se recuerda en la historia del fútbol. Sí es cierto que a Diego se le venera por su aportación futbolística, todavía. Pero hay que tener en cuentra otros factores, entre ellos uno muy importante que tiene que ver con la particular relación a nivel social -y también personal- que mantienen los argentinos con el fútbol, en general. Su manera de vivirlo, de entenderlo, de procesarlo, como deporte colectivo, como masa social. Diego, sin dejar de haber sido nunca un futbolista y poco más, ha desarrollado independiente y paralelamente a su voluntad un estatus y una iconografía que hacen patente otras necesidades de un sector de la ciudadanía argentina, ya que no se me ocurre pensar que el cien por cien de los argentinos y las argentinas son maradonianos obsesivos.

    Es verdad que Argentina, y en general Latinoamérica tiene una gran lucha por delante contra el partiarcado, el machismo, la injusticia de género. También llevamos la misma lucha en España, pero quizás en distintos niveles de preocupación. Pero he de reconocer que culto al personaje, en este caso, traspasa lo meramente futbolístico y es un tema de profunda y compleja sociología.

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