¿Qué es la gordofobia?

«Gorda de mierda», «chancho», «está hecha una vaca». A diario escuchamos expresiones que construyen una lógica de sentido que deja todo por cuestionar: ¿qué es y cómo opera la cultura de la gordofobia? ¿Qué tiene para decir el feminismo sobre este tema?


El doctor George debió de haberse quedado otra vez sin aliento, mientras le calculaba a la mujer unos doscientos kilos por lo bajo, pues ella le sonrió como si le hubiese leído el pensamiento.

—Doscientos uno y cuarto, para ser justos —dijo.

El doctor se descubrió observando los muebles.

—Oh, resistirán muy bien —apuntó la señora Fleet, y se sentó. El diván chilló como un perro vagabundo. El doctor George se aclaró la garganta.

—Antes que se ponga usted cómoda —dijo—, creo mi deber decirle en seguida con toda honradez que nosotros en el campo de la psiquiatría no hemos conseguido inhibir el apetito. El problema del peso y la aumentación ha escapado hasta ahora a nuestra competencia. Rara confesión, quizá, pero si no reconociéramos nuestras propias incapacidades, nos engañaríamos quizá a nosotros mismos y estaríamos recibiendo dinero con falsos pretextos. De modo que si ha venido usted a buscar esa ayuda he de catalogarme entre los incapaces.

—Gracias por su honradez, doctor —dijo Emma Fleet—. Pero no quiero adelgazar.

 Fragmento de La mujer ilustrada, Ray Bradbury (1964)

¿Qué es la gordofobia?

El término gordofobia no existe, según el diccionario de la Real Academia Española. Hasta acá no hay novedades: sabemos perfectamente que la institución de la lengua castellana no se jacta de tener un criterio de actualización de acepciones inclusivo ni con perspectiva de género. No obstante, la construcción discursiva despectiva hacia los cuerpos gordos no es un fenómeno nuevo.

Según el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), 116 denuncias relacionadas al aspecto físico fueron presentadas en 2017, número que ascendió a 184 casos en 2018. El ámbito preponderante donde tienen lugar este tipo de  ¿micro?violencias sería el educativo, empero también se registraron denuncias por exclusión y burlas en empleos, comercios y lugares de entretenimiento (bares y boliches). En cambio, en el caso de la obesidad, los principales ámbitos de discriminación denunciados son centros de salud.

El rechazo y discriminación a la gordura, la promoción de cánones de belleza asociados a la delgadez en medios de comunicación y el mandato de la vida light tienen larga data en nuestro país. Un ejemplo de ello es el programa Expertos en pinchazos (1979), con Alberto Olmedo y Jorge —justamente, «el gordo»— Porcel, que en sus sketches no sentían ningún pudor a la hora de burlarse sin tapujos de la gordura, mostrando cómo en lo social estaba habilitado el discurso gordofóbico en aquel entonces. De la misma manera, son incontables las veces en las que Pepe, de Casados con hijos (2005), insulta a sus clientas y a su esposa con el término «gordas», acompañado de diferentes adjetivos peyorativos o sinónimos.

Sin ir más lejos, en la actualidad es frecuente leer ataques a la diputada Lilita Carrió con acusaciones referidas a su peso en redes sociales. La gordofobia tiende a tener un mayor impacto en mujeres que en hombres: las publicidades de yogures light y las actividades como pilates, zumba o cardio publicitadas para un target femenino, en consonancia con la falta de talles grandes en las principales tiendas de ropa, generan un terreno de condicionamientos que restringe nuestra posibilidad de considerarnos algo más que un mero objeto de deseo para la mirada de aprobación masculina.

¿Cuestión de peso? Cuestión de derechos

Durante las últimas tres décadas se presentaron más de 30 proyectos de ley referidos a la obesidad como trastorno. Argentina sancionó en 2008 la ley 26.396 de prevención y control de trastornos alimentarios que incluye, en su artículo 2, a la bulimia, la anorexia y la obesidad como trastornos alimentarios generalizados (sin explicitar diferencias).

¿Quiénes están detrás de la presentación de dichos proyectos? Salta a la vista un factor común: el médico y empresario Alberto Cormillot ha impulsado la gran mayoría de ellos. Lo cierto es que es imposible pensar en la industrialización de la dieta en Argentina sin remitirnos a su persona. En años recientes, su programa Cuestión de peso no sólo se convirtió en un reality que le valió 18 temporadas, sino también en un contenido moralizante en cuanto a «prácticas que están bien y prácticas que no».

La construcción de la gordura como factor de estigma tiene sus cimientos en modelos de belleza inalcanzables, aún hoy promovidos en medios de comunicación y vigentes en el imaginario social, que resultan funcionales a un mercado donde la baja autoestima por la insatisfacción con el propio cuerpo se vuelve sumamente rentable: liposucción, tratamientos estéticos, alimentos light y ¿bajos en calorías?, horas de gimnasio o actividad física para quemar grasas. ¿Será coincidencia que Kylie Jenner, Ariana Grande y Selena Gomez —las tres mujeres más seguidas en Instagram— cumplan con el ideal corporal?

Asimismo, pensando en la comunicación a escala más pequeña, cotidiana, nunca faltan las asociaciones de sentido que refieren a lo gordo como lo vago, lo descuidado (en contraposición a los cuerpos cuidados), lo pobre. Una fuerte crítica que se le hace a la ley antes mencionada es que, en lugar de priorizar el acceso a la salud para todos los talles y la no discriminación, el foco se pone en la responsabilización al cuerpo no normativo, que profundiza el prejuicio social y la patologización de la diferencia.

Activismo gordo

«El activismo gordo piensa a la gordura de un modo distinto: desafía al pensamiento hegemónico que considera a la gordura como algo digno de ser erradicado, que siempre es patológico y que habla de una persona sin voluntad que es desagradable para la sociedad (no solo estéticamente, sino por ser no saludable)».

Laura Contrera para Clarín

«Un activismo de la gordura crítico necesita urgentemente prestar atención a procesos en los que están involucrados las diferencias de clases, raciales y otras diferencias corporales. Por eso hablamos de un frente de corporalidades impropias que están friccionando con aparatos de producción macropolítica de corporalidades normadas. Hoy en el activismo argentino somos muy pocas personas y todavía pagamos costos muy altos por exponernos […]».

Nicolás Cuello para Revista Furias

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Hace algunos años, Laura Contrera y Nicolás Cuello comenzaron a dialogar y debatir sobre las corporalidades gordas desde sus propias vivencias. Debido a las diferencias entre la alimentación estadounidense -abundante en comidas rápidas- y el modelo latinoamericano, decidieron trabajar en una forma de activismo que no partiera de cero: retomando conceptos del feminismo y el anticapitalismo, se convirtieron en referentes a la hora de pensar el activismo gordo en Argentina.

Comer es un acto político. En América Latina, diversos estudios señalan una estrecha relación entre gordura y pobreza. Los sectores sociales con menores ingresos tienden a consumir alimentos rendidores, es decir baratos, que llenen y que gusten. Por esta razón,  gran parte de su dieta incluye carbohidratos como pan, papas y fideos:

«El desbalance a favor de los hidratos y grasas (como pan, fideos y papas) abarata la canasta. […] Vemos que una familia pobre que armara su canasta de consumo con un criterio de adecuación nutricional podría comer 20,7 días mientras que comiendo como lo hacen, con abundancia de cereales, carnes, grasas, aceites y azúcares, conseguirá comer el mes entero (30,2 días)». (Aguirre, 2000)

El activismo gordo argentino denuncia esta relación y exige, a su vez, un Estado presente que contemple la diversidad corporal dentro de sus políticas gubernamentales. Asimismo, insisten en la idea de que la gordura no es, necesariamente, un sinónimo de falta de salud. Hoy por hoy, todavía resulta heroico salir al espacio público a decir que ser gordo no está mal.


Fuentes

  • Aguirre, P. (2000): Los alimentos rendidores y el cuerpo de los pobres. Disponible en UNLP.
  • Activismo de la gordura: pasa por mi cuerpo (2018) en Revista Furias
  • Activismo gordo: una reivindicación de la gordura (2018) en Clarín
  • Contreras, L. y Cuello, N. (2016): Cuerpos sin patrones. Resistencias desde las geografías desmesuradas de la carne. Madreselva.
  • Inadi critica a Macri por discriminar a gordos (2010) en La Voz
  • Ley 26.396/2008. Disponible en InfoLEG
  • Munición gruesa en Página 12
  • Todos los cuerpos, todos: los talles reales se renuevan con las redes en La Nación

Imagen de portada: Wallace Pxmkr

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