Menstruar no es TABÚ

«No estoy indispuesta, ni me vino andrés.

Estoy menstruando.

Y no es tabú».

Mayo fue el mes de la visibilización menstrual y durante sus días tuvieron lugar diversos eventos, talleres y charlas para derribar los mitos sobre la menstruación. Uno de esos fue el taller «Menstruar no es tabú» organizado por Moksha Sustentable, MeLuna, El brote urbano y Alma Cimi, que tuvo como meta reflexionar sobre nuestra vínculo con la menstruación, el ciclo menstrual y los métodos que utilizamos para higienizarnos.

El lema de este año fue: «Menstrúa».

Menstruar es salud

¿Qué factores éticos-políticos y retóricos han mostrado cambios en la gestión menstrual de los cuerpos menstruales de mujeres, de varones trans y de no binaries?

En primer lugar, la construcción cultural de la menstruación está ligada al miedo que se desarrolla hacia algo desconocido cuando hay una desinformación sobre lo que es, cómo interpretarla y cómo cuidarte. La desconexión con el cuerpo comienza en el desprecio a este evento que sucede todos los meses. Se desprecia la sangre menstrual por su olor, porque es algo feo y sucio. Se lo asocia al sufrimiento, al dolor y a algo que se debe aguantar.

No se habla de ello, es tabú. Si se habla es en clave, por eso el «estoy indispuesta» se convirtió en algo convencional, pero esta frase te describe como a alguien quien no está apta para desarrollarse en su vida. Es un impedimento, un obstáculo, una especie de maldición. Esto es construido socialmente.

En la mayoría de las comunidades se reproducen mitos alrededor de la menstruación que, además de desinformar, estimula el rechazo a nuestro cuerpo. Uno de ellos es que bañarse con el período puede volverte estéril. En Nepal, las mujeres son aisladas en una práctica conocida como chapudi porque se cree que menstruar es algo sucio así que deben dormir afuera o en cabaña especiales separadas de las personas e incluso del ganado.

Hay un gran porcentaje de ausencia escolar por parte de adolescentes que están menstruando por la vergüenza que conlleva este hecho, por no poder comprar los productos de higiene o porque las instalaciones del colegio no son cómodas, no hay baños limpios ni tachos de basura. Esto es uno de los más claros factores de desigualdad entre las personas que menstrúan y las que no.

Campaña de Menstruacción

La reconexión con nuestro cuerpo implica la valentía de aprender un nuevo modo de gestión menstrual, un trabajo personal de investigación sobre esto y sobre el cuerpo de cada une. ¿Por qué es necesario encontrar alternativas? Las toallitas descartables, los protectores diarios descartables junto a los tampones, son la regla hegemónica al momento de elegir cómo higienizarse. Pero, esta elección implica consecuencias negativa tanto a la salud de nuestro cuerpo como a la del mundo.

Los productos menstruales son el 5to mayor contaminante de los océanos. Pero además, es material patógeno clasificado que depositado en los rellenos sanitarios o basurales a cielo abierto generan contaminación en el agua por las sustancias que pueden filtrarse como la dioxina o el cloro. Estos productos descartables contienen muchos químicos que pueden afectar nuestra salud a largo plazo.

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  • Los tampones y las toallas femeninas contienen surfactantes, adhesivos y aditivos.
  • La mayoría de las toallas femeninas contienen plástico de polietileno cuya producción es un contaminante.
  • Rastros de dioxina (un conocido cancerígeno) y de fibra sintética de rayón se encuentran también en los tampones. La dioxina es un subproducto del proceso de blanqueo en la fabricación de tampones y la fibra sintética de rayón puede dejar residuos en las paredes vaginales, dando lugar a un posible riesgo de infección y malestar general.
  • En los tiraderos de basura, muchas de estas sustancias pueden filtrarse al medio ambiente (aguas subterráneas, arroyos y lagos) causando una grave contaminación y problemas de salud.

«No comerías plástico, ¿no? Entonces, ¿Por qué lo estás poniendo dentro de tu cuerpo?»

¿Cuáles son las alternativas?

La copa menstrual: es la alternativa ecológica a los tampones. Es un recipiente de silicona hipoalergénica que contiene la sangre menstrual. Se coloca en la vagina, más abajo que un tampón, y no se siente mientras se utiliza. Se puede tener puesta hasta 12 horas, en las cuales se puede hacer ejercicio, nadar o dormir. Después de cada uso, se retira, se enjuaga y se vuelve a colocar, las veces que hagan falta. Vienen por talles que toman en cuenta la distensión muscular, la cantidad de sangrado y la contextura física, y duran hasta 10 años. Se esterilizan hirviéndolas en agua durante 5 minutos y se guardan secas hasta el siguiente ciclo. (fuente Flor de Luna)

Toallas de tela: Las toallitas de tela son mucho más higiénicas. Son 100% de algodón, por eso aseguran la circulación de aire y ayudan a la prevención y curación de varios tipos de infecciones vaginales. También evitan irritaciones por rozamiento. Por la misma circulación de aire no se producen los olores que las otras generan cuando la sangre queda encerrada entre plástico y químicos y comienza a descomponerse. (Fuente Flor de Luna)

Protectores diarios de tela: el uso prolongado de protectores es nocivo para la salud porque produce el ambiente ideal para la proliferación de hongos e infecciones. Pero hay personas que están acostumbradas a usarlas diariamente, la opción de usar los de tela es más saludable y sustentable.

Comenzar a usar algunas de estas alternativas es una inversión porque si bien tienen un precio elevado, en el caso de las copas que rondan los 800 a 1000 pesos, la comprás una vez y dura diez años. En cambio, lo que parece más barato resulta muy costoso con el pasar del tiempo: si te comprás dos paquetes de toallitas descartables de $25 por mes, en un año gastarías $480, más protectores diarios de $20, suman $720 en un año. En 4 años gastarás casi $3000 en algo que no tenés, porque usás y tirás. En realidad no es barato ni para vos ni para el medioambiente.

La magia de menstruar

Ante todos los mitos y tabúes que tratan de ocultar o de establecer una visión negativa sobre la menstruación, la respuesta es el autoconocimiento. Una teoría es la de los ciclos que se relacionan con la naturaleza y la luna.

asada

  • Fase Menstrual: inicia en el primer día de sangrado (sangre, no mancha).Al no haber sido fecundado el óvulo, el tejido que recubre la parte interna del útero comienza a desintegrarse y caer.
  • Fase Estrogénica (o pre-ovulatoria): se extiende aproximadamente desde el segundo o tercer día del ciclo hasta el comienzo de la ovulación. Se le llama fase estrogénica, porque durante esta fase el óvulo madura y produce estrógeno para estimular las mamas y la pared del útero .
  • Fase Ovulatoria: comprende entre los días 12 y 16 del ciclo. El folículo se abre y libera el óvulo.
  • Fase Lútea (o premenstrual): luego de la ovulación hasta el primer día del sangrado. Después de la ovulación, el folículo se transforma en el cuerpo lúteo, que produce, tanto progesterona como estrógeno . La progesterona prepara la pared uterina para ser fertilizada, si no se produce; el cuerpo lúteo degenera en forma gradual y los niveles hormonales bajan.

Al tener en cuenta este ciclo, la sangre de la menstruación toma una concepción diferente. Es producto de un proceso, es sangre de vida, no de muerte. No es un desecho. En este sentido pueden surgir otras maneras de conectarte con ella, vos mismx y la naturaleza, como es la siembra de luna.

La Siembra de Luna es un ritual por el cual se ofrende la sangre a la
Tierra como agradecimiento por tener cada mes la posibilidad de comenzar de nuevo, de la limpieza, de crear y de eliminar aquello que no fué.

De esta manera, cada vez que se entrega esta sangre a la Tierra, no solo se nutre (ya que la sangre contiene hierro, células madre y muchos nutrientes más), sino que hay un simbolismo que ayuda a sanar a la Pachamama, al darle sangre de vida (en lugar de la sangre de muerte, de guerras y violencia que recibe cotidianamente). También se limpia y sana el linaje y las memorias que guarda el útero como matriz.

Permite un momento íntimo en el que literalmente se deposita la sangre en algún lugar de la naturaleza que nos inspire, cavar un agujero en la tierra o regar alguna planta que tengas. Así, se siembra un propósito en cada menstruación y se puede levantar un rezo con ella, para agradecer, pedir o simplemente honrar. Es aprovechar toda la energía creadora de vida que contiene parte de nuestro endometrio y óvulo ya desprendido, sacralizarlo y ver los resultados en el ciclo siguiente.

Si utilizas la copa menstrual y las toallas de tela esto te permite regresar tu sangre a la Tierra, además de observarla lo cual también es importante, es parte del conocimiento sobre tu salud que con las toallas descartables super absorventes es casi imposible de ver.


Fuentes

Presentación del taller «Menstruar no es tabú» de Meluna, Alma Cimi, El brote urbano, Moksha Sustentable

Flor de Luna

Unicef

DivaCup

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