Sordas feministas: empoderamiento y lucha contra un Estado ausente

«Por las barreras que la sociedad nos pone en materia de accesibilidad, las personas con discapacidad quedamos apartadas, invisibilizadas y con dificultades para poder participar activamente».

Las sociedades modernas están organizadas con una estructura de poder bien definida, orientada a beneficiar a un tipo de persona en particular: el varón blanco, cisgénero y heterosexual sin ninguna discapacidad. El feminismo y las luchas por la igualdad nacieron para enfrentar esta hegemonía, pero incluso dentro de los círculos más abiertos existen grupos marginados y olvidados por el carácter interseccional de sus opresiones.

Desde esa base, un grupo de mujeres sordas se puso de pie para visibilizar su lucha y exigir verdadera inclusión y accesibilidad en su propia lengua. El Movimiento de Sordas Feministas Argentinas (MOSFA) nació el 25 de febrero de 2018, en medio de los debates y los encuentros de organización del 8M.

«Nosotres nos acercamos gracias al programa “Sordas sin Violencia”, que había llevado intérpretes de lengua de señas argentina-español (ILSA-E), con el objetivo de visibilizar las problemáticas que enfrentan las mujeres sordas que sufren violencia de género para acceder a la justicia, porque no hay accesibilidad en LSA en las comisarías, los juzgados, los hospitales ni las líneas de denuncia».

En los encuentros, pronto notaron que no eran tenides en cuenta. «Salvo el movimiento Violeta de las personas ciegas, nadie nombraba a mujeres o personas trans o no binaries con discapacidad». Su reclamo es simple: no quieren que se hable de elles sin incluirles en la conversación; quieren tomar el escenario para exponer sus preocupaciones en primera persona y poder participar en igualdad de condiciones.

MOSFA es un espacio abierto a mujeres, personas trans y no binaries de la comunidad sorda argentina, para empoderarse, aprender y luchar juntes. Aunque trabajan en proyectos variados, quienes lo componen insisten en mantenerse fieles a sus orígenes y concentrar sus esfuerzos en el activismo dentro de la comunidad sorda.

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Escritura Feminista: ¿Cuáles son sus objetivos de militancia?

MOSFA: Tenemos dos objetivos concretos: uno es interno, orientado a la comunidad sorda, que es informar, concientizar e instalar en la comunidad los temas que propone el feminismo, porque estamos convencides de que con información accesible viene el empoderamiento como sujetos de derecho. Para eso, empezamos a pensar, crear y difundir videos informativos en LSA y con subtítulos sobre cómo abortar con Misoprostol, sobre el proyecto de ley IVE, sobre feminismo.

El otro objetivo, externo, hacia afuera de la comunidad sorda, es concientizar acerca de las problemáticas que vivimos. No hay accesibilidad garantizada al 100% en ningún ámbito de la vida: hablamos de la calle, las escuelas, los terciarios, las universidades, los centros de salud, la familia, el trabajo, los medios de comunicación. Necesitamos que la información que circula sea accesible en LSA y con subtítulos.

E. F.: Durante el debate por la ley de IVE, las asambleas del 8M y el ENM de Trelew el año pasado, estuvieron muy actives en la participación y en particular en el pedido de información accesible en tiempo real. ¿Con qué obstáculos se encontraron? ¿Cómo es hoy en día la accesibilidad a la información pública?

MOSFA: La verdad es que hoy en día la accesibilidad a la información es limitada. A pesar de los años de lucha, aún no hay una ley nacional que reconozca la LSA como lengua de la comunidad sorda; reconocer esto implica también reconocer el trabajo de les intérpretes LSA-E y su valor.

Nosotres, para participar de eventos, movilizaciones, de los Encuentros Nacionales de Transfeministas, hacemos de todo para generar dinero y poder pagarles lo que vale su tiempo por una cuestión de ética, porque si no están todo el tiempo haciendo trabajo voluntario, de caridad. Cuando se paga, lo terminamos pagando solo las personas sordas, porque somos quiénes tenemos la necesidad, pero la comunicación es un ida y vuelta y es lo que tratamos de enseñar a las agrupaciones feministas y las personas que nos escriben.

De todos modos, el Estado es responsable y debería ser política de Estado garantizar y brindar accesibilidad en todos los ámbitos. Nosotres lo hacemos para predicar con el ejemplo, pero es un trabajo enorme.

«Necesitamos sí o sí ILSA-E en todos los espacios de la vida y como derecho, no como beneficio. Cuando no hay accesibilidad, hay doble discriminación y exclusión social: como mujeres o personas trans o no binaries y como personas con discapacidad. E incluso hasta triple discriminación, cuando nos excluyen también por nuestra orientación sexual, en el caso de ser lesbianas, bisexuales, etc».

Por otro lado, en la televisión pública solo algunos canales tienen ILSA-E con asesore sorde. Por ejemplo: en el debate sobre aborto, al principio no había ILSA-E. Luego de denunciar en la Defensoría del Público habilitaron el recuadro, pero esto no debería suceder a pedido. Debería haber ILSA-E en todos los canales, en todos los horarios para garantizar el acceso a la información; es nuestro derecho como ciudadanes argentines. De todos modos, incluso cuando el recuadro con la ILSA-E existe, tenés que tener una TV gigante para poder verlo bien. Imaginate si tuvieras que ver la TV con el tamaño del recuadro ese… Eso no es accesibilidad 100%.

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Además, hay otras dos cuestiones: primero, les ILSA-E deben trabajar sí o sí junto con asesores sordes que orienten el trabajo de interpretación, el uso adecuado de las señas. Se necesita une interlocutore que confirme que la comunicación es clara, pero hay canales de TV que incumplen este requisito.

Segundo, está establecido que les ILSA-E deberían interpretar 20 minutos y descansar otros 20 minutos para garantizar la calidad en la transmisión de la información y no someterlas a la precarización laboral. En el ENM de Trelew, por una cuestión de presupuesto contamos con sólo dos intérpretes y por eso fuimos todes a un mismo taller. Este año esperamos ser muchísimas más mujeres, más personas trans y no binaries sordes, y esperamos tener muches más ILSA-E para que todes tengamos la posibilidad de participar de los talleres que más nos interesen.

E. F.: ¿Cómo tratan los temas de género e inclusión dentro de la comunidad sorda? ¿Se aceptan y difunden las señas nuevas para estos conceptos o hay resistencia?

MOSFA: El tema de género e inclusión en la comunidad sorda se va instalando de a poco. Sin embargo, hay un problema histórico con respecto a la formación de nuevas señas: hay una marca negativa generada por la influencia de algunas personas que han desprestigiado a la LSA y le han negado su valor como lengua, por desconocimiento o negligencia: por ejemplo, al crear señas nuevas o introducir señas de otros países porque se desconoce que ya existen en la LSA o al ignorar la estructura gramatical de la LSA, reduciéndola a un inventario de señas y generando así el español señado, que no es una lengua de señas. Todo esto perjudica a la comunidad sorda y genera resistencias a la hora de introducir cambios, porque se trata de preservar la LSA y de reconocer su valor lingüístico y cultural.

Estas cuestiones de la LSA hoy deben pasar por el Departamento de LSA de la Confederación Argentina de Sordos (CAS), que trabaja en conjunto con los departamentos de LSA de diferentes asociaciones de toda la Argentina. Sin embargo, la realidad es que los temas de feminismo y género no estaban en la agenda en su momento de estos grupos y, mientras tanto, existían otros grupos de personas sordas que sí trabajaban con este tema y tenían una urgencia muy grande.

En 2017, a partir de un proyecto ideado por Fundasor cuyo objetivo era reflexionar sobre el sexismo existente en algunas señas de la LSA, surgieron nuevas señas para conceptos como «género», «lesbiana», «travesti». Esto trajo resistencia en algunos grupos y una aceptación enorme en otros, pero en este caso no se trataba de desconocer lo que ya existía sino de detectar las marcas del patriarcado en la LSA.

De todos modos, cada vez hay más conciencia y la comunidad sorda comienza a repensar las señas sexistas y a aceptar las no sexistas. Durante el ENM de Trelew esta creatividad se extendió a señas que directamente no existían en la LSA porque no se hablaba de estos temas, como la seña «sororidad». Nosotres decíamos todo el tiempo sororidad y teníamos que deletrearla con el alfabeto dactilológico, así que un día apareció la seña. Lo ideal es que este proceso involucre a la comunidad sorda de todo el país, pero la verdad es que no todas las personas conocen, trabajan o les interesan estos temas en particular.

E. F.: ¡Hay fiesta! Para junio están organizando una fiesta transfeminista.

MOSFA: Estamos muy emocionades con la fiesta, porque es nuestra primera experiencia y queremos que sea transfeminista y accesible, no solo para personas sordas sino también para personas ciegas y usuarias de sillas de ruedas. Esto nos desafió a pensar en qué teníamos que tener en cuenta para cada une de nosotres, para que ningune se sienta excluide.

Pueden ir mujeres, personas trans y no binaries de todos los colores. Va a haber sorpresas y va a ser una fiesta con mucho aprendizaje e intercambio. La idea es recaudar dinero para contar con muches ILSA-E para el Encuentro Nacional Transfeminista en La Plata 2019 y otros talleres o actividades vinculados a la militancia transfeminista.


Imágenes y videos: MOSFA y Fundasor

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