Sexo gay en la pantalla grande

Hay un pacto implícito que aceptamos cuando vamos a ver una película: nos van a mentir. El cine se encarga de reproducir falsedades y lo sabemos. Nos engaña desde el punto cero con las historias que construye, las relaciones que preponderan, los modos de vida que se enaltecen, lo que es bello, lo normativo e incluso —y especialmente— con la sexualidad.

El cine comercial nos miente cuando finge celebrar la sexualidad, especialmente en el sentido que remite al conjunto de prácticas que se realizan con el fin de alcanzar placer. Se pone la careta de progresista y nos muestra hasta el cansancio parejas heterosexuales en la cama. Siempre son hombres con mujeres y, aunque la construcción de estas escenas es cuestionable en tanto a que hay una evidente sobreexposición del cuerpo femenino mientras que el del varón suele estar más cuidado por la mirada conservadora, lo que interesa es que estén. ¿Son verosímiles? ¿Aportan algún ingrediente interesante a nivel narrativo? No importa. Nos muestran sexo y eso está bien, porque si es heterosexual, vende.

Editorial use only. No book cover usage. Mandatory Credit: Photo by David Appleby/Paramount/Kobal/REX/Shutterstock (10242448j) Taron Egerton as Elton John ‘Rocketman’ Film – 2019 A musical fantasy about the fantastical human story of Elton John’s breakthrough years.

Sin embargo, el sexo heterosexual no es el único que existe. Suena como una obviedad pero en el cine comercial no lo es tanto si tenemos en cuenta que este no habilita otra concepción del sexo fuera de estos límites. Pero con «Rocketman», la cinta biográfica que tiene a Elton John como protagonista, se puede comenzar a pensar a futuro y a sentar precedentes acerca de cómo debe representarse la sexualidad en el cine. Además, cumple con lo que «Bohemian Rhapsody» (2018) dejó a medio contar sobre su sexualidad (los últimos años de Mercury y su relación con Jim Hutton) y profundiza en la parte más oscura, relacionada con las adicciones, de la vida del cantante.

En esta película (y en la vida real) Elton John es gay. Si bien el cine se trata de mostrar en lugar de decir, en algunos casos es esencial que se expliciten cuestiones para marcar una determinada posición frente a temas. De nada sirve la tibieza cuando se habla de homosexualidad y «Rocketman» lo demuestra perfectamente al entender la sexualidad de Elton John como una parte que no es ajena ni periférica a su identidad, sino constitutiva.

A lo largo de la película, vemos de forma explícita la relación romántica que Elton John entabla con su representante. La pareja gay es central en el filme y en la vida del artista, tanto por el tiempo en pantalla que se le dedica como por el peso que tiene sobre la narración de los hechos.

El mensaje es bien claro: se está contando la historia de un hombre homosexual, los realizadores son conscientes de ello y no lo hacen a medias tintas. Es directo, se lo hacen saber al espectador a pocos minutos de comenzada la proyección, e incluso Elton John, interpretado por Taron Egerton, se reconoce a sí mismo como gay explícita y verbalmente en dos ocasiones. No se esconde, no se insinúa. Se dice. Se muestra. Se manifiesta para que quede claro la posición que toma el filme con respecto a su mensaje, aunque eso le haya valido censura de las escenas homosexuales en Rusia y la cancelación de su proyección en Samoa.

Además, no es solo destacable el hecho de presentar a un personaje gay y hacérselo saber en repetidas ocasiones mediante distintos recursos al espectador, sino también la manera en la que deciden abordarlo. No es una historia que condene la homosexualidad y la relacione con modos de vida marginales, peligrosos o inmorales como sucedió en representaciones pasadas. En este caso, se trata de reivindicar el amor propio y la autoaceptación.

Es importante marcar la diferencia entre el tratamiento del sexo homosexual en el cine comercial y en el independiente. En este último, al ser más libre y tomar más riesgos, no es novedad ver a una pareja del mismo sexo teniendo relaciones y hay múltiples ejemplos que dan cuenta de esto, como es el caso de «Llámame por tu nombre» (2017) de Luca Guadagnino, «La vida de Adèle» (2013) de Abdellatif Kechiche o «Yo maté a mi madre» (2009) de Xavier Dolan.

Por su parte, «Rocketman» tiene una escena de sexo entre Elton John y su mánager; es la primera película de un estudio de cine importante —en este caso, Paramount— en mostrar una secuencia de este tipo entre dos hombres. Si bien es lamentable que el cine comercial recién comience a incorporar estas formas de representación en 2019, por lo menos deja abierta la puerta para que se comience a cuestionar el privilegio de la heterosexualidad en las películas.

Sin embargo, queda trabajo por hacer y estructuras que romper. El hecho de que «Rocketman» haya podido darle un tratamiento más o menos adecuado a la homosexualidad no significa que la deuda pendiente que tiene el cine con la comunidad LGTB esté saldada. Quedan historias por contar, colectivos por representar. Si el cine quiere hablar de sexualidad y decir que la celebra, que lo haga lejos de ideales opresivos y que empiece a tomar distancia de la heteronormatividad.

 


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