Mocha: un horizonte lleno de oportunidades

Mocha Celis es el primer bachillerato trans de Latinoamérica. Nació a finales de 2011 y en 2014 tuvo su primera generación de egresades en un país donde la comunidad trans no logra acceder a la educación con facilidad.

Fundado por Francisco Quiñones Cuartas y Agustín Fuch, el Bachillerato Popular Trans Mocha Celis funciona en el barrio de Chacarita. Actualmente, más de 130 estudiantes forman parte de la institución que funciona como una escuela de nivel secundario con un plan de estudios que dura 3 años. Además, ofrecen una articulación para poder terminar los estudios de nivel primario.

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El cartel que da la bienvenida a la institución.

En el año 2012, se sancionó la ley de identidad de género y gracias a eso el bachillerato logró el reconocimiento del Ministerio de Educación, lo que le otorgó carácter oficial para que, en el año 2014, su primera camada de egresades pudiera recibir un título oficial tras la finalización de sus estudios.

Según una investigación de la Fundación Huesped junto a la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA), en el año 2013 (a un año de la sanción de la ley) un 66% de la población trans encuestada no había completado sus estudios secundarios.

Dentro de la currícula del bachillerato, se encuentra una materia llamada «Proyecto Formativo Ocupacional» cuyo objetivo es brindar a les alumnes las herramientas necesarias para fortalecer sus perfiles y poder ingresar al mercado laboral formal tras finalizar sus estudios. Muches de quienes integran el equipo de la institución pertenecen a la comunidad e incluso algunes están percibiendo por primera vez un salario en blanco.

A pesar de haberse hecho conocido como un «bachillerato trans», la institución es un espacio abierto a la comunidad. Hoy en día, solo el 40% de su alumnado está compuesto por personas trans. El resto de les alumnes pertenecen a distintas disidencias y todes son bienvenides a formar parte de la comunidad educativa de Mocha Celis.

Los lugares como Mocha Celis son espacios de inclusión que se encargan de brindar las oportunidades que el Estado debería garantizar en cumplimiento de la ley de identidad de género. Un Estado prácticamente ausente, a cargo de un gobierno que solo utiliza a la comunidad trans para hacer marketing pero sin dar oportunidades reales, sin llevar a cabo políticas concretas que ayuden a que este colectivo deje atrás la marginalidad y pueda, de una vez por todas, acceder a las mismas oportunidades que el resto de la sociedad.

La mujer que le dio nombre al bachillerato

La historia de quien le da nombre a este bachillerato popular refleja la desigualdad de oportunidades que la comunidad trans enfrenta a diario en nuestro país. Mocha Celis fue una mujer trans oriunda de Tucumán. No sabía leer ni escribir y tuvo que enfrentarse a la violencia institucional ejercida por las fuerzas de seguridad contra quienes ejercen la prostitución.

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Mocha Celis, la mujer trans que le dio nombre al bachillerato.

«¿Por qué ponerle al bachillerato Mocha Celis? Porque Mocha no sabía leer ni escribir. Cuando llegábamos a las comisaría detenidas, ella siempre me pedía a mí que le leyera», contó Lohana Berkins en una columna del suplemento Soy de Página/12.

Mocha, como casi el 95% de las mujeres trans de nuestro país, tuvo que ejercer la prostitución para lograr un sustento económico con el cual mantenerse. Sin acceso a la educación, al sistema de salud público y mucho menos a oportunidades laborales formales, la comunidad trans se ve marginada y prácticamente obligada a aceptar trabajos en condiciones precarias e inseguras, conviviendo con la amenaza de las fuerzas de seguridad que muchas veces (por no decir siempre) ejercen violencia institucional con quienes se niegan a ser parte de su sistema corrupto que protege a los clientes y a los llamados «puteros».

Días después de la amenaza de un sargento, Mocha apareció muerta en el Hospital Penna. La causa nunca prosperó y nunca se pudo comprobar que quien la había amenazado se había encargado de quitarle la vida. Mocha no llego a vivir en la época en que la comunidad trans tiene una ley que la protege, porque no la dejaron. Porque así como le arrebataron la vida, le habían arrebatado antes todas las oportunidades, solo por ser una mujer trans.

En febrero de este año, bajo la dirección de Francisco Quiñones Cuartas y Rayan Hindi, se estrenó el documental «Mocha: nuestra lucha, su vida, mi derecho», que cuenta la vida de quien le dio nombre a la institución, así como también la experiencia en primera persona de les estudiantes que a diario recorren las aulas de la institución.


Fuentes citadas:
Página/12
Relevamiento Fundación Huesped y ATTTA
Telam

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