If a man talks shit, then I owe him nothing

Que la industria musical es machista no es novedad, y que los machos se protegen entre ellos tampoco. De eso habla la historia que la cantante Taylor Swift decidió contar en su cuenta de Tumblr el domingo pasado.

Un poco de historia

Con solo 14 años, Taylor Swift comenzó a perseguir su sueño de hacerse un lugar en la industria musical, grabando sus primeros demos y enviándolos a distintos sellos discográficos en Nashville. Fue así como conoció a Scott Borchetta, un productor que trabajaba en Universal.

Borchetta estaba a punto de dejar su puesto para formar su propio sello discográfico y le ofreció a Swift ser parte de lo que luego sería Big Machine Records (BMR).

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Taylor Swift junto a Scott Borchetta |Foto: Getty Images

Podría decirse que tanto Swift como su familia ayudaron a crear el sello bajo el cual la cantante lanzó los seis álbumes de estudio que forman parte de su catálogo hasta el día de hoy.

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En el año 2018, Taylor Swift anunció que dejaba BMR para comenzar una nueva etapa de la mano de Republic Records. Si bien a grandes rasgos no parecía haber mucha diferencia, dado que tanto BMR como Republic Record son sellos distribuidos por el grupo Universal, para la cantante este nuevo contrato significó poder ser dueña de la totalidad de su nuevo material.

La polémica venta de Big Machine Records

El pasado 30 de junio, la cantante sorprendió con una publicación en su cuenta de Tumblr donde narró el disgusto que le había provocado saber que BMR había sido vendida a Scooter Braun y que ahora el productor era dueño de todo su catálogo.

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Scooter Braun y Scott Borchetta |Foto: Billboard.com

Para quienes no estan familiarizades con su nombre, Scooter Braun es un conocido productor estadounidense y mánager de artistas como Justin Bieber, Kanye West, Ariana Grande, Demi Lovato y Drake, entre otros.

Es aquí donde aparece el disgusto de Swift: durante años, Braun fue cómplice del ataque sistemático que sufrió la cantante por parte de Kanye West (excliente de Braun).

Todo comenzó en el año 2009 cuando West decidió interrumpirla mientras recibía un premio para decir que no lo merecía. Años más tarde parecían haberse reconciliado, hasta que West lanzó la canción «Famous» en cuyo video se puede ver una figura de Swift desnuda mientras la letra anuncia: «I feel like me and Taylor might still have sex. Why? I made that bitch famous» (traducible como «Creo que Taylor y yo podríamos tener sexo. ¿Por qué? Yo hice famosa a esa perra»)Swift se mostró disgustada con este montaje pero Kim Kardashian West, esposa de West, sacó a relucir una grabación de un llamado telefónico donde, supuestamente, el rapero le pide permiso a Swift para usar esta línea en la canción.

Es por eso que, al enterarse de que Scott Borchetta había vendido el sello a Braun, Swift expresó su sentimiento de haber sido traicionada. Borchetta sabía todo lo que Swift había sufrido a manos de West, Braun y su séquito de clientes, y aun así no dudo al firmar la venta del sello que incluía todo el catálogo musical de la cantante.

Swift contó su lucha por adquirir sus másters (las grabaciones originales de todas sus canciones, de las cuales depende quien quiera hacer una copia o reversión para publicación y las que, además, determinan quién percibe dinero por los derechos) e hizo públicos algunos términos del contrato que Borchetta había querido hacerle firmar para dárselos. El acuerdo establecía que por cada nuevo album que Swift lanzara con BMR, le cederían los másters de uno de sus discos ya publicados. Fue entonces cuando la cantante decidió abandonar la negociación, dejar sus másters en BMR y firmar con un nuevo sello que le permitiera ser dueña de todo su material.

«Esto es lo que sucede cuando firmas un contrato a los quince años con alguien para quien la palabra “lealtad” no es más que un término contractual, quien al decir que “la música tiene valor” quiere decir que se le debe agradecer ese valor a hombres que no participaron de ninguna manera en el proceso creativo.

Cuando dejé mis másters en manos de Scott, me resigné al hecho de que, en algún momento, los vendería. Nunca, ni en mis peores pesadillas, imaginé que el comprador sería Scooter. Cada vez que Scott Borchetta escuchó de mis labios el nombre de Scooter Braun, yo estaba llorando o conteniendo las lágrimas. Él sabía lo que hacía; los dos lo sabían. Estaban controlando a una mujer que no quería tener relación con ellos. De forma perpetua. Para siempre», expresó Swift en su publicación.

Enemigos y aliados

Luego de que esto se hiciera público, distintes artistas decidieron apoyar a Swift. Algunas cantantes como Beyoncé, Camila Cabello, Miley Cyrus y Rihanna optaron por un apoyo silencioso, expresado al dejar de seguir a Braun en sus redes sociales. Otres artistas, como Alessia Cara, Halsey, Iggy Azalea, Katy Perry y Cher publicaron al respecto en sus perfiles.

También Todrick Hall decidió apoyarla y contar su propia historia. Hall fue cliente de Braun y, luego de que su relación profesional terminara, lanzó una canción sobre su mala experiencia trabajando con el productor.

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Taylor Swfit junto a Todrick Hall.

Del lado de Scooter Braun, su esposa Yael publicó una defensa en Instagram. Además, la cantante Demi Lovato (una de sus clientas más recientes) dijo que Scott era una gran persona que lo único que había hecho era comprar un sello discográfico.

Sin embargo, la publicación más significativa fue la de Justin Bieber quien, detrás de un aparente pedido de disculpas, acusó a Swift de haber hecho pública su historia para que sus fans agredieran a Braun y dijo que tanto él como su mánager no tenían nada negativo para decir de la cantante y le deseaban lo mejor, pero que tal vez hubiera sido más prudente hablar las cosas en persona y no a través de redes sociales.

El propio Scott Brochetta hizo su descargo a través de la cuenta de BMR, donde dijo que había hablado con Swift antes de cerrar el acuerdo con Braun para comunicarle lo que sucedería, pero que no había obtenido respuesta. Además, publicó parte del acuerdo que le había ofrecido a Swift antes de que dejara el sello.

La industria musical está manejada por hombres que se cubren las espaldas y acumulan poder para manipular a los artistas a su gusto. Hombres que no pueden ver cómo quienes los llevaron a la fama se vuelven en su contra, peleando por lo que es justo y por lo que tanto trabajaron. Hombres que se creen (y, en teoría, son) dueños de los esfuerzos de quienes lograron hacerse un lugar en la industria en base a su talento.

Ya lo dijo la misma Swift: «If a man talks shit, then I owe him nothing» («Si un hombre sale a decir mierda, entonces no le debo nada»), y quedó muy claro. No le debe nada a nadie, pero muchos le deben todo a ella y hoy no quieren darle lo que le corresponde.

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