¿Qué esconde el orgasmo femenino?

Artículo escrito por Florencia Bareiro Gardenal y Micaela Minelli


En esta nota se describirán algunos puntos centrales para entender el mundo de un orgasmo femenino. En primer lugar, hay que dejar en claro que es un proceso complejo que incluye la producción a nivel cerebral, corporal y genital de muchas sensaciones. Cada mujer lo experimenta a su manera y hay una variabilidad muy grande en cómo se percibe y cómo se alcanza. Lo más importante es que todas tienen el derecho a sentir placer de la manera que cada una elija.

Este artículo reseña el manual «5 misterios sobre el orgasmo» de María Fernanda Peraza Godoy, el cual se enfoca en la sexualidad de las mujeres cisgénero, y por consiguiente nuestras palabras reflejan ese recorte. Sin embargo, no queremos dejar de recordar que no todas las personas vulvoportantes son mujeres ni todas las mujeres son vulvoportantes.

Cuando hablamos de sexo, generalmente hacemos hincapié en los cuidados que hay que tener, lo cual es muy necesario para hacerlo de manera segura, pero rara vez ponemos el foco en el disfrute que debería significar el encuentro sexual con otre(s) o con una misma. Tan importante como la salud es el placer.

El documental «Explained» (disponible en Netflix) dedica un episodio al orgasmo femenino y da cuenta de algunos datos interesantes: según estudios realizados en Francia y EE. UU., los varones heterosexuales afirman llegar al orgasmo el 95% de las veces que tienen relaciones mientras que las mujeres heterosexuales solo el 65%. Y eso no es todo: entre el 16% y el 21% de las encuestadas respondió no haber tenido un orgasmo nunca o a veces.

María Fernanda Peraza Godoy, magíster en sexología clínica y salud sexual, describió los 5 misterios sobre el orgasmo como parte del movimiento bodypositive «Get Mine – Healthy Pleasure», que pretende cambiar el discurso que existe sobre la sexualidad femenina:

1º misterio: es una descarga de adrenalina.

«Ocurre justo después de la fase de excitación, cuando el estímulo sexual es procesado por el cerebro, cualquiera que este sea: imaginación, juegos sexuales, en soledad o en pareja, estímulos físicos genitales o en otra zonas. El cerebro envía señales para que la piel se enrojezca, los pezones se endurezcan, la lubricación vaginal se active y se sucedan los cambios que dan a la formación de la plataforma orgásmica. Es decir, se ensancha la porción proximal de la vagina y el útero se eleva un poco.

A continuación, se dispara el sistema simpático con su descarga de adrenalina, y… ¡ahí está! Aparece esa sensación de placer desmedido que por fracciones de segundos incluso obnubila. Hay contracciones involuntarias en todo el cuerpo: […] se dilatan las pupilas, sube la tensión arterial, y […] luego quedás muy exhausta».

2º misterio: es variable en cada mujer.

«“El orgasmo en la mujer es variable; es un pico transitorio de placer intenso que genera un estado alterado de conciencia, acompañado involuntariamente, la mayoría de las veces, por contracciones rítmicas de la musculatura circunvaginal estriada de la pelvis que incluyen contracciones uterinas, anales y miotonia (relajación lenta de los músculos después de la estimulación eléctrica y contracción involuntaria). Estas resuelven la vasocongestión parcial o completa de la fase de excitación que inducen el bienestar y satisfacción”.

Alessandra Grazziottin, ginecóloga italiana y especialista en medicina sexual, agrega que las imágenes son un potente estímulo y completa la definición: “El orgasmo es una emoción de intensidad máxima generada por las vías aferentes o neuronas sensoriales-receptoras activadas de forma exógena (estímulos físicos) o endógena (imaginación) y/o por un proceso de orden cognitivo-cerebral seguido de una sensación de liberación y resolución de la fase de excitación”».

3º misterio: desde la mirada científica, existe una relación negativa entre la experiencia orgásmica y los dogmas

«Las creencias culturales y sobre todo las religiosas tienen un peso muy importante, incluso mayor que el nivel educativo. No es ningún secreto decir que las religiones históricamente han condenado el sexo no reproductivo y sobre todo la masturbación. En un estudio de la Universidad de Chicago (1994) se encontró que el 79% de las mujeres que no tenían afiliación religiosa tenían experiencias orgásmicas satisfactorias durante la masturbación y un 67% de mujeres con afiliación religiosa no tenían orgasmos durante la misma. La religión, cualquiera que sea, es un ejemplo sobre cómo las creencias afectan a la sexualidad».

En occidente, por ejemplo, la misoginia judeocristiana saca de la costilla del hombre la génesis de la mujer y la cuestión del origen del mal. Esta historia ha formado a millones de personas a través del catecismo, la historia del arte, las misas, los sermones y hasta la filosofía platónica.

El pensamiento judío y la tradición platónica se fusionan en la figura de Pablo de Tarso, evangelizador y redactor de los primeros escritos canónicos cristianos. De Tarso desprecia el cuerpo, aborrece el deseo, condena el placer, alaba la virginidad, codifica la sexualidad e inventa un mundo de intolerancia intelectual, culto a la mala salud, odio al cuerpo y al goce, desprecio hacia las mujeres y placer con el dolor autoinfligido mediante sacrificios. De él viene el elogio al celibato, la castidad y la abstinencia, así como las advertencias sobre las mujeres como seres débiles cuya misión es obedecer a los hombres en silencio y sumisión.

Siguiendo a Michel Onfray en «Teoría del cuerpo enamorado» (2002), el discurso cristiano está fundado sobre el modelo falocéntrico donde el odio a la mujer surge del miedo a las mujeres, igual que el odio al placer proviene de un miedo al placer.

«Existe una notable deconstrucción de lo que significa y el cómo se vive realmente el placer femenino. Muchos son los ejemplos de esta manipulación impuestos de forma directa o indirecta: las creencias limitantes, los desafíos de género, la ausencia de una educación que incorpore con naturalidad el cómo las mujeres se excitan, el tiempo necesario para la excitación y los tipos de estimulación. Por supuesto, aunque el orgasmo puede no siempre ser esencial para la satisfacción sexual y no llegar durante coito -no se trata de una anormalidad- es importante difundir que la creencia más importante es que las mujeres son responsables de su placer, de sus orgasmos y a cargo de su bienestar sexual».

En un estudio descriptivo que involucró a 303 mujeres de 18 a 39 años pertenecientes a facultades del área de la salud de la Universidad de Antioquia en Colombia, el orgasmo fue definido principalmente como la sensación de «máximo placer». Un 43,6% de las participantes admitieron fingir orgasmos por diferentes razones: la principal es el «engaño altruista», que busca beneficiar a la pareja.

4º misterio: el orgasmo es UNO y los desencadenantes son MUCHOS. Una bombilla con muchísimos interruptores.

El orgasmo como proceso fisiológico/físico y emocional es uno solo. Ahora bien, «las vías sensoriales que llevan la información a la torre de control (el cerebro) pueden ser muchas, genitales y no genitales. Es decir, los interruptores para encender esa bombilla pueden ser múltiples: clítoris, vagina, zona perianal, ano, pezones e incluso se han descrito algunos ejercicios como algún tipo de postura abdominal y posición de yoga. Estos aumentan la congestión vascular pélvica y pueden desencadenar en algunas mujeres la excitación para luego llegar al orgasmo».

«Anatómicamente, el clítoris es el órgano más inervado del cuerpo y es más de lo que se ve externamente. Abarca una gran porción interna que está en íntima relación con la pared anterior de la vagina, uretra femenina y periné. Este puede estimularse de forma directa como indirecta».

«Existe una clara posibilidad anatómica de experimentar orgasmos a través de vagina sea por activación de receptores vaginales o estimulación externa o interna, directa o indirecta del clítoris. […] La gran mayoría de las mujeres (casi un 65%) necesita estimulación directa del clítoris para obtener un orgasmo. Quizá, que el clítoris sea más accesible y fácil de encontrar o la existencia de limitaciones psicosociales alrededor de la penetración e incluso el poco tiempo para la fase excitación en pareja sean las causas de que el resto de interruptores para encender la bombilla no sean tan bien puntuados».

Según un estudio publicado en Archives of Sexual Behaviour, el secreto para aumentar las posibilidades del orgasmo femenino se halla en la siguiente combinación: la estimulación genital, los besos profundos y el sexo oral. Sobre la base de los resultados ofrecidos, 80% de las mujeres heterosexuales y 91% de mujeres homosexuales, siempre o con una alta frecuencia, admitieron alcanzar el orgasmo a través de la compaginación de estas tres prácticas. Una de las razones que explican el mayor porcentaje entre las parejas homosexuales es su mejor comprensión de que el orgasmo femenino no se basa, fundamentalmente, en la penetración vaginal. Se desmonta así una de las creencias más extendidas entre los hombres.

5º misterio: no es necesario tener un orgasmo para concebir una vida. Entonces, ¿cuál es el papel que cumple?

«En los hombres, la eyaculación y el orgasmo están sincronizados, y el semen tiene los espermatozoides necesarios para la reproducción. Por ello, el orgasmo tendría más sentido evolutivo en los hombres. Se ha planteado que las contracciones y los cambios en el útero y la vagina podrían ayudar a que el semen ascienda y así facilite la fecundación. Pero en mujeres que no tienen orgasmos, la fecundación se lleva a cabo sin problema, por lo que la gran pregunta es: ¿para qué existe el orgasmo femenino? Esto representa uno de los más grandes y controvertidos misterios en el estudio de la sexualidad humana».

La verdad innegable: los orgasmos femeninos existen, son intensos, en ocasiones múltiples y no tienen que ver con la reproducción de la especie. De esta manera, podemos dar rienda suelta a explorar el placer de la manera que resulte más cómoda para cada una, conocerse y no tener miedo a experimentar con el propio cuerpo ya sea a través de la masturbación o con la pareja elegida. El placer se relaciona con el bienestar de la persona y su salud, y por eso debe concebirse como un derecho humano.


Fuentes:

Imagen: pinterest

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s