9 años de la ley de matrimonio igualitario

Argentina fue pionera en la región en la conquista de derechos para la comunidad LGBTIQ; hoy, continúa la lucha por desterrar los prejuicios en la sociedad y la justicia patriarcal.

Era una noche de invierno, pero los abrazos y las banderas abrigaban los cuerpos que custodiaban sus derechos en las puertas del Congreso de la Nación. Lo que más mantenía cálida la noche del 15 de julio de 2010 era la esperanza de hacer historia, porque adentro se estaba por decidir el futuro de miles de familias. 

Luego de tres meses de debate en comisiones, quince horas de sesión y muchísimos años de lucha, a las cuatro de la madrugada se escuchó el grito de alegría de toda una comunidad que por fin fue reconocida por el Estado. Con 33 votos afirmativos, Argentina venció los prejuicios y le dijo sí al amor, le dijo sí a la ley de matrimonio igualitario.  

Fueron muchos los factores que hicieron posible la sanción de la histórica ley 26.618 que habilita la unión civil de personas del mismo sexo, y que convirtió a la Argentina en el primer país de América Latina en reconocer este derecho. «Fue una cabal y exitosa demostración de lo que es posible cuando se alcanza una sinergia entre las demandas de la sociedad civil y el poder político del Estado» explicó Diego Bocchio, activista de Conurbanes por la Diversidad.

El proyecto fue presentado numerosas veces desde los años 90, impulsado por agrupaciones civiles como la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) y muchas otras que se sumaban desde cada rincón del país, pero fue ese año en que el debate tomó estado público: cenas familiares, programas de TV, escuelas, universidades; en todos lados se discutía sobre el tema.

Los dinosaurios también votan

Como siempre sucede en la historia de las luchas por los derechos humanos hay quienes se oponen a garantizarlos. Este fue el caso les 27 senadores que dieron su voto negativo, muchos justificados con los argumentos más absurdos. «No voté la ley de matrimonio igualitario porque me hacía ruido, pensé en los hijos que podían adoptar», sostuvo la entonces senadora Gabriela Michetti, hoy vicepresidenta de la Nación.

Casi una década después de este hecho histórico que prometía un avance hacia una sociedad libre de violencia y discriminación, hoy la situación es muy diferente. 

«El contexto actual está marcado por un incremento de las violencias hacia nuestras identidades», afirma Bocchio. «El accionar y el discurso del gobierno de Macri en Argentina hay que verlos en un contexto regional en donde hay una avanzada conservadora, con un discurso y un accionar también muy amenazantes hacia las comunidades LGBTI».

El asesinato de Marielle Franco, las violaciones «correctivas», las golpizas y los ataques a parejas homosexuales en la vía pública por parte de civiles o fuerzas de seguridad. El encarcelamiento de Higui por defenderse, la condena a Mariana Gómez por besar a su esposa en la estación de Constitución. Son situaciones que dan cuenta de que aún falta mucho por construir, o deconstruir.


 

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