Amy: la magia de volver a la oscuridad

Hace ocho años llegaba la noticia de que Amy Winehouse había muerto. Con su muerte empezaban las especulaciones, el amarillismo extremo, la venta de lo noticiable. Por otro lado, se perdía una de las más grandes voces de la música. Fue una mujer que se abrió paso y dejó a su paso un mundo obnubilado por su voz y su personalidad, además de abrir el camino para artistas de todo el mundo.

Amy Jade Winehouse nació el 14 de septiembre de 1983 y murió el 23 de julio de 2011, a los 27 años de edad. Mito o verdad, entró así para la prensa y sus fanáticos en el maldito «club de los 27», al igual que Janis Joplin, Jim Morrison, Jimi Hendrix, Brian Jones y Kurt Cobain: artistas consagrados que hicieron de la música un arte con letras y melodías únicas pero que, con la fama, llevaron vidas vertiginosas y excesivas. Un condimento para la prensa amarilla y un alimento para esas figuras un tanto mitológicas que se fueron construyendo con el correr de los años arriba y abajo de los escenarios.

Cuando la cantante británica aparecía en el escenario, desde las primeras notas borraba todo lo externo que pudiera decirse sobre ella. Brillaba con luz propia y era la nueva reina. Pero eso no era fácil en un mundo ya globalizado: debía lidiar con ella misma, sus adicciones y su vida familiar y amorosa. Se la comparaba con Janis Japlin por su excelencia en la música y su excéntrica figura, aunque fueron diferentes, únicas e inimitables.

El registro de voz de Amy era descrito como capaz de expresar sus emociones y acústicamente poderoso. ¡Y así era! Su sensibilidad se hacía visible en las letras y las interpretaciones, al ritmo de sus movimientos lentos, sus tatuajes, y su belleza excéntrica. Amy, la chica tímida y evasiva por momentos, era más poderosa que ninguna otra cuando se presentaba en sus conciertos. Incluso en las ocasiones en que se podía notar que había consumido demasiado alcohol o drogas, Amy brillaba. Como es previsible, eso no dura para siempre.

Amy sacó su primer álbum, «Frank», en 2003. En 2006, con su segundo álbum de estudio «Black to Black», arrasó en los premios Grammy al ganar cinco de las seis nominaciones que tuvo. Aún hoy, este sigue siendo uno de los discos más descargados y reproducidos a nivel mundial. Fue la primera artista británica ganadora de cinco Grammys en una misma noche. Cada vez se le prestaba mayor atención, gracias a un talento ya demostrado y el cóctel que resultaba de la mezcla de su vida personal y sus batallas contra las adicciones al alcohol, las drogas y los problemas alimenticios.

Como otros artistas, a la temprana edad de 13 años comenzó a tocar la guitarra y componer sus propias canciones; a los 19 años, firmó su primer contrato y decidió mudarse a Cadmen. Sus allegados dicen que fue ahí donde empezó un círculo vicioso del que nunca pudo correrse. En el medio, parejas fallidas y amores tóxicos la hacían volver una y otra vez a la oscuridad que ella misma decía haber sentido durante su infancia y su adolescencia.

Cuanto más crecía como artista, más se ocupaba la prensa de todo el mundo de hacer públicas imágenes suyas en las que se la veía consumir drogas y salir de lugares apenas sosteniéndose en pie. A eso, le sumaban todos los detalles de sus relaciones amorosas. Amy manifestaba abiertamente en entrevistas lo difícil que le resultaba ese mundo.

En el documental «Amy, la chica detrás del nombre» (recomendadísimo), se pone el foco en todo eso que ocurría por fuera de sus presentaciones, pero al mismo tiempo se remarca la fuerza imparable de esa chica de contextura pequeña, mucho maquillaje y pelo bien negro, para subirse a los escenarios y cantar, exorcizar sus fantasmas y ser esa magia que estaba viva. También muestra que lo que finalmente la llevó hasta la muerte fueron la recaída en el alcohol y las relaciones afectivas dependientes, que no pudo superar.

La noche del 22 de julio de 2011, después de haber suspendidos sus shows por perder la voz, Amy consumió alcohol hasta morir. Su guardaespaldas la encontró el día siguiente, sin vida. El mundo entero se sorprendía y se conmovía con la noticia.

Aún hoy, el mundo cambia cuando suena Back to black: las paradojas de poner el corazón para cambiar el mundo. Se lo agradeceremos para siempre.

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