No es cultura, es tortura

Artículo colaboración por Belen Chaia


Se instaló un nuevo debate en la sociedad: gauchos vs. veganos. El domingo pasado, un grupo de más de 40 activistas irrumpió en el predio de la Exposición Rural Argentina para comunicar de manera pacífica un mensaje por la liberación animal pero terminaron heridos a rebencazos, patadas y empujones.

El plan de acción activista consistía en ingresar a la arena de la pista principal durante uno de los espectáculos de explotación animal (en que estuviesen involucrados animales), dar el mensaje antiespecista de forma pacífica con carteles con frases y retirarse al grito de «Liberación animal». Sin embargo, al pisar la arena fueron recibidos con violencia verbal y luego física que resultó en varios activistas heridos.

La elección de hacer activismo en este evento surge por considerarlo, en palabras de DxE BsAs (uno de los organizadores junto a Acción Animal), «un símbolo del arraigamiento cultural que tiene la Argentina con la explotación animal. Es un espectáculo que celebra explotación de muchos tipos y de muchas especies». Ahora bien, la acción directa del domingo 28 fue una excepción que cumplió con su cometido: generar el debate en los medios e instalarlo en la agenda pública. Con el objetivo logrado, los activistas llaman a no generar nuevamente otra intervención pues podría arruinar lo que en conjunto se logró.

Protesta en La Rural.

No hay lugar para los títulos amarillistas que se publicaron desde algunos medios masivos para «advertir el peligro del terror vegano» ante la posible visita del presidente al predio. Ellos no quieren quedar asociados a ninguna posible intervención de movimientos partidarios que aprovechen la situación, por lo que hicieron pública a través de sus redes sociales la decisión de no realizar nuevas intervenciones dentro del predio en los días que quedan, para tomar distancia de posibles agresores y reivindicarse así como un movimiento pacífico que repudia el accionar violento.

Estallido en los medios de (in)comunicación

Desde los medios masivos se escuchó decir que los veganos «promueven el respeto al medio ambiente y actúan de manera irrespetuosa». A su vez, se los acusa de «consignas irracionales» por echarle la culpa del cambio climático al consumo de carne. Dato de color: el 25% de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero corresponden al sector de la alimentación, cifra dentro de la cual un 58% obedece a la generación de productos animales y, a su vez, un 50% a la producción de carne de ternera y cordero, según un estudio publicado en 2018 en la revista Science, escrito por científicos de la Universidad de Oxford.

Si la gente que, se supone, debe informarse para informar a los demás no lo hace, ¿qué queda del resto de la gente que no se encuentra en la obligación de cumplir ese deber?Por eso es que los veganos salen a hacer activismo. Nadie, o casi nadie, nació siendo vegano. El cambio se da a partir del acceso a la información y de la empatía frente a lo que pasa en las industrias ganadera y demás que explotan y abusan de los animales, así como frente a las consecuencias a nivel ambiental que generan.

También se dijo de los veganos que «actuaron de una manera prepotente y violenta». Es peligrosa la irresponsabilidad, sobre todo desde los medios masivos hegemónicos, con que se cuestiona el accionar de los activistas y no el de las personas que les ejercieron violencia física y maltratos verbales. Mucha de la gente que se encontraba en las tribunas no solo fue espectadora de la violencia aplicada sobre los activistas sino  también cómplice, con sus abucheos y gritos de «¡Basura!». ¿Basura por qué? ¿Por querer defender la vida de los animales que ellos con tanto placer observan ser violentados, que a ellos tanto placer les produce comer?

Cuando se paga la entrada para ir a una exposición como la de la Rural, cuando se compra un abrigo de cuero o de lana, cuando en el plato hay un pedazo de carne, se financia y apoya a la industria ganadera que aplica aún más violencia de la que vivieron los activistas sobre sus cuerpos. En ese ámbito, donde se someten a los animales, se terminan por naturalizar los golpes, las violencias verbales, la dominación y el castigo.

En el lugar por excelencia de la aristocracia argentina por años, la intolerancia aflora en forma de violencia. El foco de la cuestión se pone en cómo se contrarrestó la manifestación de los activistas. Los encargados de desalojarlos del predio no debían ser los gauchos con sus rebenques montados a caballo, ni los espectadores a patadas y empujones. Debían serlo las fuerzas de seguridad a cargo con el protocolo correspondiente. Podemos estar o no estar de acuerdo con las ideas de los veganos, pero lo que no podemos hacer es evitar la manifestación de ideas diferentes en forma de protestas; si no, nunca se cuestionaría el orden establecido y donde no se permite cuestionar, no hay democracia.

¿Qué es el veganismo?

En términos de la Vegan Society (organización benéfica registrada y sociedad vegana más antigua del mundo), el veganismo es una filosofía y forma de vida que busca excluir, en la realidad de lo posible y practicable, todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales para alimentación, vestimenta o cualquier otro propósito.

El activismo vegano va más allá del mensaje sobre el maltrato animal y busca llegar a la gente también por otros ángulos: con la realidad del calentamiento global y su vínculo a la industria ganadera, o los riesgos para la salud que implica una dieta que contiene carne, leche y huevos. Se busca, en primera medida, un cambio de hábito en la alimentación, que luego se espera sea acompañada de cambios en otras actitudes.

La violencia con la que se respondió ante el hecho sucedido demuestra una vez más la intolerancia que maneja el sistema machista opresor ante todo lo que vaya en contra de sus principios de manipulación, sometimiento y tortura a quienes considera sus inferiores. Pese a que hubieran heridos y a toda la desinformación que ha estado circulando en esta última semana, hubo una victoria para el colectivo vegano: se logró que muchas personas empezaran a plantearse de qué lado de la historia quieren estar. Como diría la activista Connie Isla: si estás leyendo esto, es porque tenés acceso a Internet y, si tenés acceso a Internet, tenés acceso a conocer mucho más allá de lo que te enseñaron. Es momento de cuestionar el plato de comida.

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