El feminista menos pensado

Culpa, amenaza y perdón,
¿el discurso de un macho violento o del presidente de la Nación?


La división sexual de las labores le adjudicó a los varones el ámbito de lo público, el manejo del Estado y de la política: reyes, guerreros, obispos, curas, mercaderes, caciques, gobernantes, presidentes. Como dice Rita Segato: «El Estado es constitutivamente patriarcal», porque se origina dentro de la lógica de esas relaciones de poder.

En los últimos años, hemos sido testigo de cómo la construcción de mandatos y poder patriarcal atraviesan al discurso oficial. Lo notamos en las declaraciones del presidente Macri, por ejemplo, cuando se lo escuchó decir que «si me vuelvo loco, les puedo hacer mucho daño a todos ustedes», sin reconocer la gravedad de lo que estaba pronunciando.

Foto: Agencia Paco Urondo.


¿Qué hay detrás de esta declaración? En primer lugar, adjudicar a la «locura» las decisiones que llegase a tomar es una manera de evadir la responsabilidad real que tiene como jefe de Estado. Además, al conducir el destino de les millones de argentines, también podría entenderse como una advertencia del perjuicio que es capaz de generar. Más vale que no lo hagamos enojar.

Agostina Silvestri, psicóloga especializada en género y diversidad, sostiene que «una persona violenta opera con mecanismos de manipulación muy sutiles, que pueden ser difíciles de detectar y que van preparando a la víctima para tolerar daños cada vez más graves». En los últimos días, se pudieron observar rasgos de estas narrativas violentas reproducidas en conferencias de prensa y mensajes grabados donde quedó explícito el trato que tienen algunos referentes políticos con la población. Veamos ejemplos:

Luego de las elecciones primarias y al cierre de la corrida cambiaria del día lunes que llevó al dólar de $46,55 a más de 50$, el presidente sostuvo: «Esto es solo una muestra de lo que puede pasar. El mundo ve esto como el fin de la Argentina». El mensaje apuntó a adiestrar a la población a través de la culpabilización sobre la situación económica y así pasar por alto las obligaciones de quienes manejan la administración pública. 

Su candidato a vicepresidente, Miguel Angel Pichetto, no se quedó atrás y reforzó el dedo acusador: «No le echamos la culpa a la gente por cómo votó, pero es necesario que analice los efectos y las consecuencias de ese voto», dando a entender que la crisis se debe al resultado de las PASO y no a las políticas económicas del gobierno.

Lo que logran este tipo de mensajes es cambiar el foco de la discusión: al pedir una «autocrítica» a la oposición, el oficialismo queda exento de ese ejercicio. Este mismo mecanismo es el que utilizan los violentos para responsabilizar a las víctimas de sus propias acciones, el famoso «mirá cómo me ponés», que genera culpa en quien recibe el maltrato.

Pacto de caballeros

Quienes conocemos cómo funciona el ciclo de la violencia también sabemos que las promesas de que «todo va a mejorar» son lo que permite sostener la relación con la esperanza de que la situación cambie y en algún momento lleguemos a la luz al final del túnel (o al segundo semestre) que nos prometieron, pero eso jamás sucede.

La ilusión de un futuro feliz se acentúa cuando llega la etapa de luna de miel: la de los regalos y buenos gestos o, para ponerlo en términos políticos, el período de la autocrítica y las medidas económicas de emergencia como paliativo al descontento social. 

Fuente: La Nación.

Luego de la conferencia post elecciones primarias llovieron las críticas. Muchos periodistas que solían transmitir un discurso oficialista comenzaron a soltarle la mano al gobierno en una clara demostración de desaprobación por sus declaraciones del día lunes. El coucheo duranbarbista no estaba funcionando.

Dos días después, Macri publicó un video en donde anunciaba las diez medidas económicas ante la derrota electoral y el reconocimiento de la situación de crisis que se vive en el país pero, antes de eso (y como dice el manual), pidió disculpas por sus dichos del lunes. Resultó ser que el primer mandatario «estaba muy afectado por el resultado del domingo, sin dormir, triste por las consecuencias», según se lamentó en el mensaje grabado.

Una vez más, las coincidencias con las metodologías machistas se repiten en el excusar su accionar con cuestiones ajenas para tratar de evadir la responsabilidad. Nada nuevo: «estaba borracho», «hice algo que no le gustaba», «tuvo un mal día», por sólo mencionar algunos ejemplos de lo que se suele decir para justificar situaciones de violencia. 

Lo que no debemos ignorar es que la violencia siempre va in crescendo. «Se evidencia que en el transcurso y repeticiones del ciclo, cada fase se hace más corta y la violencia más fuerte», sostiene el artículo Descripción y Caracterización del Ciclo de Violencia, de la  Revista Tesis Psicológica, lo cual coincide con lo que anunció Macri antes de las elecciones: «Si ganamos, iremos en la misma dirección pero lo más rápido posible».

Tanto de los vínculos personales violentos que se dan en un marco individual como de los gobiernos que practican un ejercicio el poder desde una relación patriarcal con la población, no se sale sole. La respuesta siempre es colectiva: no es no


Fuentes:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s