Colores en lucha

Artículo colaboración por Jorgelina Gálligo


¿Alguna vez pensaron cómo, en pleno siglo XXI, donde la moda no tiene límites, se arma tanto alboroto por un pañuelo de color? Los pañuelos ganaron las calles en manifestación de lucha. A través de ellos se habla de política, más allá de lo partidario.

El color toma significado de lucha: el verde, el celeste, el fucsia, el naranja, el rojo, el violeta, por nombrar los más conocidos, han empoderado rincones, mochilas, muñecas y cualquier lugar donde su portador decida llevarlo para representar aquello que defiende. Los pañuelos toman la posta representativa de sectores bien marcados de la sociedad que buscan expresar sus ideales.

El pañuelo no es sinónimo de ley; es la intención de cambiar esas leyes que nos rigen pero que no nos representan.

El pañuelo, en sí mismo, es tomado como símbolo de lucha. En Argentina, su origen remite a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, quienes en tiempo de amnesia obligatoria (1) se reconocían entre sí a partir de sus pañuelos blancos. En la actualidad, cada uno posee una simbología que refuerza su significado, para ser utilizado ya sea en pañuelos o de forma simbólica en los «campos de batalla» contemporáneos: las redes sociales.

Sin duda alguna, el más controversial y el que abrió el juego en esta era es el pañuelo verde, el cual tomó las calles gracias a la Campaña Nacional por la Legalización del Aborto Legal, Seguro y Gratuito en el fenómeno que conocemos como #OlaVerde. Un pañuelo que envuelve una cabeza es la ilustración central, acompañada por el pedido: «Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir».

En contraposición surge el pañuelo celeste, el cual se manifiesta contra la legalización del aborto. El símbolo infinito representa una mujer embrazada y un corazón bajo el eslogan «Salvemos las 2 vidas».

Casi en forma paralela, la campaña nacional a favor de ley de emergencia nacional en violencia de género sacó a la calle su pañuelo fucsia, a fin de buscar dar respuesta y visibilizar esta problemática actual y compleja que día a día se cobra más víctimas de femicidios.

El violeta, en este caso, representa la lucha contra la violencia a las mujeres conocida como «Ni Una Menos». A su vez, un Estado laico es exigido a través del pañuelo naranja, cuyo símbolo juega con la simetría que grafica la mitad de una iglesia y la mitad de lo que representaría la casa de Gobierno junto al eslogan «Iglesia y Estado, asuntos separados».

El rojo, por su lado, puede conllevar dos significados: por un lado, se expresa en contra del abuso sexual en las infancias y, por otro, exige reformar la ley de adopción vigente.

En realidad, ¿es tan terrible ser pañuelo? Y, en este sentido, ¿qué significa «ser un pañuelo»? Cada persona es la deconstrucción que la llevó a portar. Deconstruir significa mostrar cómo muchos fenómenos que se nos presentan como naturales o normales están encubriendo su propia historia de constitución, su propia construcción (2).

Celebrar los pañuelos, en muñecas, mochilas y donde quiera que sea.
Disfrutar de este despertar político.
Usar los pañuelos hasta que se deshilachen y se destiñan.
Deconstruir para construir un Estado que dé respuestas a nuestras necesidades.

#QueSeaLey


Fuentes

(1) Termino extraído de «El derecho a soñar» (Eduardo Galeano).
(2) Definición dada por Darío Sztajnszrajber para #Futurock («La Meritocracia» Darío Sztajnszrajber bajo la Lupa” Ep 1).
PH: Manu Hereñu

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