Gabinete 2020: ¿y la paridad de género?

Un país más justo es, necesariamente, un país más igualitario. Para lograr ese objetivo, la participación de las minorías en la estructuración de las políticas públicas es clave. Las elecciones nacionales de octubre se acercan y, con ellas, la posibilidad de reconfigurar el panorama parlamentario y abrir la jugada a identidades diversas.

Hace unos días, Mercedes D’Alessandro, economista feminista, impulsó un debate en Twitter a partir de una propuesta: «¿Podemos empezar una campaña para que haya por primera vez en la Argentina un gabinete paritario?» El hashtag #GabineteParitario2020 acompañó la iniciativa con estadísticas sobre la participación femenina en la política local.

Los datos muestran que, a medida que crece la responsabilidad y la jerarquía de los cargos públicos, menor es la participación de las mujeres. Desde el regreso de la democracia, sólo hubo 16 ministras en los diferentes gobiernos que se fueron sucediendo. La mayor presencia de mujeres en el parlamento fue durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, con 5 ministras.

 

La mayoría de les dirigentes de los principales espacios políticos se muestra de acuerdo con la paridad en los poderes estatales y, sin embargo, son excepciones las listas encabezadas por mujeres. En las plataformas electorales de las fuerzas que lideran la polarización electoral podemos encontrar sus referencias ideológicas sobre la igualdad de género.

¿Fin de la grieta?

El frente electoral liderado por Mauricio Macri, Juntos por el cambio, asegura que «acompaña e impulsa el movimiento social por alcanzar la igualdad de derechos entre hombres y mujeres». Y reflexiona al respecto: «La emergencia de una sociedad con paridad de género es, tal vez, la novedad política más importante de este tiempo: nos interpela, nos cuestiona y nos obliga a repensar políticas, instituciones y actitudes».

Votación por la ley de paridad de género.
 

Aunque es cuestionable hablar de «novedad» cuando el movimiento feminista existe desde hace mucho tiempo e históricamente ha luchado por el reconocimiento institucional, se comprende la referencia a la obligatoriedad de pronunciarse sobre el tema y no pasarlo por alto. Esto significa una verdadera conquista de los movimientos feministas, que cada año incrementan su peso conformándose en un actor político decisivo. 

Del lado de enfrente, tenemos a la fuerza Frente de todxs, que dedica un apartado al ítem «equidad de género» en su página oficial. Allí, menciona lo que significó el «retroceso en materia de derechos fundamentales que afectan especialmente a las mujeres y a las personas de identidad sexo-genérica diversa». Además, enumera objetivos a futuro en caso de concretar el triunfo en octubre.

Imagen: Télam.
 

Dentro de esos objetivos planteados se menciona el de «asegurar la equidad en todos los organismos públicos, cualquiera sea su índole, promoviendo la integración paritaria en todos los cargos». ¿Esto podría significar un gabinete conformado en partes iguales por hombres y mujeres? Por lo pronto, Alberto Fernández confirmó que, de ser electo, creará el Ministerio de la Igualdad destinado a generar políticas de prevención y erradicación de la violencia de género.

Lo cierto es que, más allá del resultado de las elecciones generales de octubre, en cuestiones de igualdad de géneros la grieta parece haberse cerrado, al menos desde lo discursivo. Ya sea por convicción o por marketing, los principales espacios que se disputan la mayoría de los votos debieron fijar su postura sobre los intereses y reclamos de los colectivos feministas.

Siempre capaces, nunca incapaces

La falta de experiencia, capacidad o preparación para los puestos jerárquicos es uno de los argumentos más reproducidos por parte de quienes se oponen a la paridad. Desde esta mirada prejuiciosa, se ignoran datos como el que brindó el Ministerio de Educación en el año 2017, que asegura que es mayor el número de mujeres que ingresan a las universidades públicas o privadas que de hombres.

Participación de mujeres en el Congreso Nacional, 2017-2019. Fuente: Ministerio del interior.
 

Asimismo, la mayoría de las personas que logran graduarse son mujeres (54,44%), pero el finalizar los estudios no garantiza el acceso a posiciones de poder, sobretodo para aquellas que deciden ser madres. Además, las diferencias se refuerzan con la denominada «brecha salarial»: en nuestro país, ellas ganan en promedio un 27,2% menos que los varones.

La resolución aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la participación femenina en la vida política señala: «Las mujeres siguen estando marginadas de la esfera política, como resultado de leyes, prácticas, actitudes y estereotipos de género discriminatorios, bajos niveles de educación, falta de acceso a la atención sanitaria y debido a que la pobreza las afecta de manera desproporcionada».

Aún quedan muchos debates por dar, como los establecidos por la ley Nº 27.412 de paridad de género en ámbitos de representación política: la incorporación de identidades travestis-trans y no binarias a las listas y áreas estatales, la paridad en los diferentes estratos gubernamentales y la erradicación de prácticas machistas en la discusión política.


Fuentes:

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