Si yo fuera Maradona

Artículo escrito en colaboración con Micaela Minelli


¿Cuántes tienen tatuada la firma del Diego, su cara o aquel gol inolvidable a los ingleses? ¿Cuántos niños sueñan con ser como él? ¿Cuántas camisetas con su apellido se regalan cada Navidad o cumpleaños? Diego Armando Maradona es evidentemente un «modelo a seguir» para muches; es un ídolo, un referente. Si yo fuera Maradona, viviría como él, dice la famosa canción de Manu Chao, pero ¿realmente es así?

La noticia de la incorporación de Maradona como entrenador del equipo de fútbol masculino del Club de Gimnasia y Esgrima La Plata, «el Lobo», sacudió a les futboleres: se incrementó el número de socies, se sumaron nuevos sponsors y dicho club jamás había tenido tanta prensa. Pero no están todes contentes con esta novedad: hace rato que la figura de «D10S» está siendo cuestionada por los colectivos feministas.

Las redes estallaron con su llegada y no hay lugar para el repudio masivo. Pareciera que Maradona es inimputable. Gimnasia, aun siendo un club reconocido por el fútbol, también cumple su rol social. El año pasado, socias autoconvocadas presentaron el proyecto del Área de Género y, desde entonces, realizan diferentes acciones con perspectiva de género para concientizar a toda la comunidad deportiva. 

Los clubes deportivos son intrínsecamente masculinos (la Comisión Directiva tiene 35 miembros y solo 2 son mujeres, por dar un ejemplo) y, por lo tanto, muchas de las lógicas que manejan son patriarcales. El Área de Género se incorporó al Lobo con el fin de poder hacer visibles estas desigualdades pero ¿qué sucede cuando un varón violento y padre ausente es elegido para ser referente de tu institución?

Hace algunos meses fueron «reconocides» tres hijes que Maradona tuvo en Cuba luego de un viaje de rehabilitación por su adicción a las drogas en el año 2000. En los principales medios de comunicación contaban la noticia en tono jocoso, con cierta picardía, al mejor estilo de «otra vez el Diego haciendo de las suyas», a la vez que se desconocía la gravedad de la situación y la vulneración de los derechos de eses niñes, hoy adolescentes.

Muchas personas saben lo que es crecer sin un padre y conocen el esfuerzo que sus madres debieron hacer para llevar adelante la crianza. Mientras que a los cuerpos gestantes se les niega la libre elección de maternar, muchos procreadores evaden la responsabilidad de la paternidad. Con modelos masculinos como Maradona, empieza a tener una lógica social este comportamiento por parte de muchos deportistas e hinchas. 

Los varones tejen entre sí un «pacto de caballeros» para silenciar dichas ausencias. Se puede ver reflejado en la decisión de convocar a Maradona como DT de Gimnasia: Gabriel Pellegrino (presidente del Lobo), Matías Morla (abogado de Diego) y Christian Bragarnik (empresario representante) son claro ejemplo, por solo nombrar a los principales responsables de este acuerdo. 

El nuevo Cuerpo Técnico está compuesto por Sebastián Méndez, Adrián González, Hernán Castex y Gastón Romero. ¿Y las mujeres? La única es Rocío Oliva, que sigue teniendo vínculo con el 10 luego de que él ejerciera violencia física y verbal contra ella. Se estima que será, por contrato, la mánager del fútbol femenino en Gimnasia.

Paradójicamente, el Área de Género realiza acciones en conjunto con otras organizaciones como el Instituto Provincial de Género y Diversidad Sexual, la Defensoría del Pueblo (CABA), la Red de Parlamentarias Mentoras (Cámara de Diputados), la Federación Argentina LGBT y el Centro de Atención a Víctimas de Violencia de Género (JURSOC-UNLP), entre otras. 

Este espacio gestiona actividades para concientizar desde el enfoque feminista, brinda  información sobre diferentes violencias de género a deportistas y empleades de la institución e incentiva la participación activa de mujeres dentro de un ámbito históricamente masculino. Mientras unos pocos hacen acuerdos millonarios, otres trabajan de manera voluntaria para que su club sea más equitativo e inclusivo. 

La argentinidad al padre

El sentido común que establece como natural el reconocimiento y la responsabilidad de la crianza por parte de las mujeres se traduce en datos, como el relevado por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que sostiene que el 85,9% de les jefes de hogares monoparentales de 14 a 49 años relevades son mujeres solas con hijes a cargo. Al parecer, Maradona no es el único que renuncia a su paternidad.

Si bien los hogares monoparentales son más frecuentes entre las mujeres de sectores vulnerables que padecen situaciones socioeconómicas desfavorables, sucede en todos los estratos sociales, incluso cuando el fecundador es un varón adinerado y poderoso.

Muchas madres son abandonadas, deben afrontar los gastos solas y deben asumir el 100% de la responsabilidad de la crianza. Es por eso que el 90% de las titulares que perciben la Asignación Universal por Hijo (AUH) son mujeres. Es decir, el Estado debe destinar políticas públicas para reparar aquella irresponsabilidad de quienes embarazan y huyen.

Varias provincias de nuestro país ya implementaron un Registro Provincial de Deudores Alimentarios Morosos para intimar a quienes deben la cuota alimentaria obligatoria a sus hijes. No es una sorpresa que la gran mayoría de los registrados sean varones, dado que existe una división sexual del trabajo que se enseña desde la infancia, a través de juegos y estereotipos binarios de género, que resultan en esta realidad.

Los juguetes destinados a las niñas refuerzan el rol social establecido a su género. Los bebotes cada vez tienen más funciones de bebés reales: lloran, ensucian el pañal, toman mamadera, funcionan como una especie de ensayo para la vida adulta. Por otro lado, muchas veces a los niños se les inculca la cultura futbolera, incluso antes de nacer cuando ya tienen el equipo elegido y la pelota lista.

Lo que parece un simple juego es una prolongación de estereotipos que, a la larga, logran naturalizar roles sociales adjudicados a lo masculino y lo femenino. La figura de Diego es posible gracias a estos mandatos. Jugar bien al fútbol es uno de los valores más respetados por la masculinidad, incluso más que los comportamientos que se lleven en la vida privada. ¿Podemos, entonces, separar al ídolo de la persona? ¿Qué tipo de ídolos culturales queremos construir?

Es preciso tener en cuenta que mientras muchos varones crecen en sus carreras profesionales, las madres de sus hijes muchas veces sacrifican su propio progreso personal. Según los datos del Observatorio de la Maternidad, sólo cuatro de cada diez mujeres en hogares monoparentales tienen empleos formales; el resto se desempeña en el sector informal o en el servicio doméstico.

Una de las maneras de prevenir la paternidad no deseada es la anticoncepción, con el uso del preservativo o a través de la vasectomía. Sin embargo, el último registro público del año 2016 indica que se realizaron 20 vasectomías contra 2971 ligaduras de trompas en el sistema de salud estatal, según el Programa Provincial de Maternidad y Paternidad Responsable. Es decir que, a nivel nacional, frente a las 13000 mujeres que ligaron sus trompas durante el 2016 solo 97 varones se realizaron la vasectomía.

Si bien para muchas personas la figura de Diego Maradona es símbolo inquebrantable de «argentinidad», los procesos sociales nos invitan a cuestionar a los ídolos y reinventar los modelos masculinos con quienes referenciarnos. ¿Debemos minimizar sus prácticas violentas solo por ser un hito del fútbol masculino? El ámbito de lo público está directamente relacionado con las acciones privadas. Si yo fuera Maradona, asumiría la responsabilidad.

 


Fuentes:

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