La pequeña gran victoria de la televisión

En momentos donde la representación puede serlo todo, llega «Pequeña Victoria», la nueva tira de Telefé que busca instalar debate en las casas argentinas. 

Luego del éxito de «100 días para enamorarse», Telefé decidió volver a apostar por una tira que se aleja de la típica novela de amores, desamores e historias que siempre se encuentran con un nuevo drama. «Pequeña Victoria» cuenta la historia de cuatro mujeres que quedan unidas por la maternidad (y algunas cosas más).

Erika Halvorsen es escritora y guionista. Es una de las mentes detrás de esta nueva tira que promete visibilizar y traer a la mesa temas que usualmente no vemos retratados en las tiras del prime time televisivo.

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Erika Halvorsen, guionista de «Pequeña Victoria».

«En febrero de 2018, Daniel Burman me invitó a crear y desarrollar una historia con él. Le propuse el disparador y ahí comenzamos a crear “Pequeña Victoria”. La había pensado como miniserie, con posibilidad de varias temporadas, pero formato de unitario. Luego, la propuesta de Telefé fue de tira diaria y eso implicó un cambio grande: se sumaron personajes, sumé a Mara Pescio como coautora para estructurar todo el arco de la historia y luego a Martín Vatenberg para escribir en conjunto los casi 60 capítulos».

La tira está protagonizada por Julieta Diaz (Jazmín), Natalie Perez (Bárbara), Mariana Genesio (Emma) e Inés Estevez (Selva). Las cuatro comienzan un vínculo a raíz del nacimiento de Victoria, hija de Jazmín a través de la subrogación del vientre de Bárbara y la donación de esperma por parte de Emma.

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Actualmente, en nuestro país no existe una legislación con respecto a la subrogación de vientres y se asume que estas prácticas se realizan de manera «altruista». Este es el argumento que utiliza quien se encarga del arreglo económico al que llegan Jazmín y Bárbara: si alguien pregunta, fue un acto altruista.

En estos primeros capítulos se deja ver cómo la realidad de Bárbara la lleva a tomar el camino de prestar su vientre para gestar el hijo de otra mujer. Viene del sur, luego de haber triunfado en concursos de belleza, buscando una nueva vida en Buenos Aires. Sin embargo, al llegar se encuentra con que todo lo que le habían prometido era mentira y termina siendo parte de una especie de red de prostitución de la cual escapa.

«Nos interesa echar luz sobre temas urgentes que aún no tienen regulación. El contrato que estas mujeres hacen es absolutamente irregular y eso las deja vulnerables. El vacío legal deja desprotegidas a todas las partes. Creo que nos debemos el debate. Nuestra historia es solo un cuento sobre cuatro mujeres que se unen a partir de esta beba, no es un documental sobre subrogación y está claro que ellas rompen con los protocolos y que la «facilitadora» del procedimiento no toma los recaudos necesarios».

Esta suele ser la realidad de muchas mujeres que optan por gestar para otras a cambio de plata. Los contratos suelen exigir cierta calidad de vida durante esos nueve meses de embarazo y es un horizonte de posibilidades para luego poder tener una mejor vida. 

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Escena de «Pequeña Victoria»: Emma (Mariana Genesio) junto a su familia.

Una de las historias que más resonó fue la de Emma. Su rol sorprendió a las otras protagonistas: es la donante de esperma. Es una mujer trans y desde sus primeros minutos en pantalla se puede observar cómo el entorno la discrimina: desde tratarla en masculino hasta no permitirle la entrada a la nursery por pertenecer a un grupo de riesgo.

En nuestro país, en el año 2013 y gracias a una iniciativa de la Federación LGBT y la Comunidad Homosexual Argentina, se aprobó la modificación a la ley 22.990 para que se pueda donar sangre sin considerar la identidad u orientación sexual del donante, dato que se menciona en la tira.

«A lo largo de la historia, le brindaremos nuestros pequeños homenajes a muchas traviarcas que iluminaron el camino. La madre de Emma se llama Marlene Solís, por Marlene Wayar y Malva Solís. La casa donde viven se llama Casa Diana, por Diana Sacayán. En esa casa hay una frase de Susy Shock pintada en la pared y, así, a lo largo de toda la serie, aparecerán menciones que ojalá siembren en el público las ganas de conocer las historias de estas mujeres enormes».

La tira también pone el foco sobre los nuevos tipos de familia, los estereotipos de belleza y la idea tradicional de la maternidad, entre otros temas que están muy presentes en la lucha de los activismos de nuestro país.

«La ficción nos invita a la libertad. En la ficción no deberían existir tabúes, aunque a veces ofende más la ficción que la vida real. Yo siempre estoy a favor de generar preguntas, no pretendo que una ficción otorgue respuestas ni mucho menos soluciones. En todo caso, lo único que podemos hacer es invitar al ejercicio de la empatía. Ojalá invite a ser más amorosos y eche luz sobre esa institución de bronce llamada “familia”. En el seno familiar se producen los abusos más aberrantes. Es hora de reinventar la familia y que el lazo más importante sea el amor».


 

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