Deconstruyamos a la reina

Artículo colaboración por Jorgelina Galligo


Progresivamente y conforme a las nuevas épocas, estudiantes de distintos puntos del país buscan cambiar los estereotipos sociales. Hace algunas semanas, una agrupación de exestudiantes de la ciudad de Gualeguaychú supo unirse para ser noticia: publicaron una carta en redes sociales donde muestran su descontento con respecto a algunas modalidades que se desarrollan en el certamen conocido como el «Desfile del día del estudiante». Hablamos con Irupé Churruain, quien nos contó de qué se trata.

La ciudad de Gualeguaychú, Entre Ríos, es conocida a nivel nacional por su carnaval, así como también por diversos eventos como el desfile del día del estudiante, el cual es toda una tradición. Para dicho desfile, los colegios secundarios confeccionan carrozas similares a las que podemos ver durante enero y febrero en el corsódromo local. Además, un jurado se encarga de evaluar diversos ítems, entre ellos, el de «la reina de los estudiantes».

«Las jóvenes tomamos un papel protagónico, que tiene que ver con la fuerza y las ganas de tener un trayecto y futuro de vida más igualitario en todo sentido y, en este caso en particular, en lo que tiene que ver con el género y los tipos de violencia en los que se expresa. Para eso tenemos muchas herramientas que nos nutren, para poder expresar de manera libre, abierta y concisa nuestra postura ante determinadas maneras de actuar que se corresponden a lo que se denomina “violencia machista o patriarcal”.

Es fundamental, entonces, prestar atención a lo que dice la ley 26.485 de protección integral a las mujeres, que define a la violencia simbólica como “la que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad”.

Todo esto llama a la reflexión simultánea de muchísimas personas sobre los comportamientos, los valores y las formas de pensar», explica Irupé.

No es la primera vez que grupos de gualeguaychuenses, en su mayoría mujeres, se manifiestan en contra de los modos en los cuales se desarrollan estos eventos, que apuntan a la cosificación de la mujer: el año pasado, logró erradicarse la figura de la reina dentro de los corsos barriales.

En diciembre de 2018, unos días antes del inicio del carnaval, una agrupación de «pasistas» publicó en redes sociales otra carta donde alzaban sus voces en contra de la utilización de sus cuerpos como objetos de consumo. Reafirmaron que el vestuario que ellas utilizan forma parte de sus comparsas y no habilita en absoluto que sus cuerpos sean utilizados con fines burdos y comerciales.

La carta de las estudiantes

La carta (disponible aquí) explica de manera muy clara cuáles son los puntos a debatir: la elección de la reina en sí y el hecho de que los jurados sean adultos.

«A través de una encuesta en la red social Instagram, una de las exalumnas preguntó a sus seguidores (la mayoría de esta ciudad y en un rango de edad entre 14 a 25 años aproximadamente): “¿Les parece correcto que a esta altura existan concursos de COMPETENCIA entre mujeres (menores de edad) que tienen como principal objetivo compararlas, basándose en un ideal de belleza, siendo estas evaluadas por un ‘jurado’ de adultos?”.

De casi 100 participantes, el 99% contestó no estar de acuerdo con esta práctica. Fue así que, tras hablar entre las que nos conocíamos, quisimos organizarnos e invitamos a otras chicas de otros colegios de Gualeguaychú. De ahí salió la idea de escribir qué era lo que pensábamos y la mejor manera que se nos ocurrió para poder mostrarlo a la sociedad y para que se sumen otras personas al reclamo fue difundirlo por nuestras redes sociales», cuenta Irupé.

Cabe remarcar, que el descontento no se refiere a la realización del evento, que es una tradición y fomenta artística y culturalmente a les estudiantes de las instituciones educativas de nivel secundario, sino que se manifiestan en contra de algunas modalidades dentro de lo que es la realización del evento.

La respuesta que tuvimos por parte de Irupé respecto de esto fue que el reclamo «se basa, en primer lugar, en que este concurso fue planteado como requisito obligatorio para participar con nuestros cursos del desfile de carrozas estudiantiles (evento donde algunos cursos de quinto y sexto año exponen una carroza creada por el trabajo grupal) y es excluyente para mujeres».

En segundo lugar, menciona tres puntos en específico que las convocan como exalumnas: la reproducción de estereotipos legitimada por este evento, el hecho de que un jurado de adultos sea el que evalúe según criterios hegemónicos de belleza a menores de edad y el ejemplo de la actitud del municipio local al cambiar el concurso de «la reina del turismo» por el de «representante cultural de la ciudad», dejando de ser la lógica de premiación la evaluación de cuerpos de mujeres.

«Lo que estas prácticas reproductoras y premiadoras de la hegemonía de belleza impuesta generan son, en muchísimos casos, la pérdida de la autoestima, la inseguridad, la estigmatización y, peor, hasta trastornos mentales o alimenticios.

En el segundo punto, tenemos en cuenta que existen muchos casos de abuso a menores, tanto en nuestra ciudad como en el resto de la sociedad y que algunos se pueden identificar en ámbitos como este, donde participan estudiantes y jóvenes. Es necesario prevenir la sexualización de los cuerpos de menores y sobre todo la intromisión de adultos en lo que respecta a su evaluación. Como sostuvimos en la carta, “no somos objeto de belleza a los ojos de ningún mayor de edad, ni de nadie”.

Los estudiantes de Gualeguaychú tienen muchísimas cualidades que se podrían destacar, tanto individual como colectivamente, y se podría pensar una lógica que no reproduzca violencia simbólica. Buscamos que la participación de los estudiantes genere compañerismo, que sea sana, que no haya ni una persona que salga herida por las presiones que suponen estas prácticas».

La figura de «reina» en cualquier tipo de evento es vista como un ideal de belleza que, muchas veces, desvía la atención del objetivo del evento en sí. Además, legitima un único ideal de belleza, enfocándose en cuestiones físicas socialmente aceptadas y sostenidas a lo largo de la historia, sin tener en cuenta otros rasgos del ser humano. ¿Qué hay que tener y qué no para ser reina? Estimula la competencia y pone en foco características negativas de nosotras.

Aggiornemos estas manifestaciones artísticas y culturales a los tiempos de hoy. Cualquier lucha que surja para erradicar cuestiones machistas debe ser difundida como un eco para todas las mujeres y para la sociedad en general.


Foto de portada: ilustración de Oriana Arocena 

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